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REVISTA ARGENTINA DE CIRUGÍA
CARDIOVASCULAR
Vol. III - N° 3 / Setiembre - Octubre - Noviembre 2005

ARTÍCULO ORIGINAL
VIGILANCIA
HOSPITALARIA DE PACIENTES DE ALTO RIESGO CON ANEURISMAS DE AORTA ABDOMINAL
MAYORES A 50 MM
Autores
Juan C. Climente*, Hernán P. Zampar,
Martín Areta, Roberto Batellini§
Recibido: 07.04.2005
Aceptado: 16.06.2005
Correspondencia: Dr. Juan C. Climente
Servicio de Cirugía Cardiovascular,
Hospital Privado de Comunidad
Fundación Médica
de Mar del Plata
Córdoba 4545. CP 7600. Mar
del Plata. Buenos Aires. Argentina
Tel: 0223-4990000
E-mail: jcclimente@hotmail.com
* Médico de planta
Fellow
Jefe de Servicio
§ Médico asesor.
RESUMEN
Antecedentes
Existen controversias con respecto a la oportunidad
del tratamiento operatorio de los aneurismas de aorta abdominal
(AAA) no complicados en pacientes de alto riesgo quirúrgico.
El diámetro máximo del aneurisma, como
variable aislada para indicar la cirugía, tiene en esos casos un
valor relativo, y la toma de decisiones, para una intervención
profiláctica, se torna más compleja.
Objetivos
Valorar los resultados obtenidos en un hospital de comunidad
en la vigilancia de pacientes de alto riesgo operatorio con grandes aneurismas
de aorta abdominal.
Material y métodos
En un período de 8 años se incluyeron,
en un protocolo de observación prospectivo, todos los pacientes
con AAA infrarrenal con diámetro mayor a 50 mm al momento del diagnóstico
que, por el alto riesgo operatorio, fueron tratados inicialmente en forma
conservadora y sometidos a controles periódicos. Para decidir el
tratamiento se evaluó: tamaño, tasa de crecimiento, desarrollo
de síntomas, preferencia del paciente, comorbilidades y expectativa
de vida.
Resultados
Se incluyeron 109 pacientes con edad promedio de 78.6
años. La mediana de seguimiento fue 22.5 meses. El diámetro
máximo al momento del diagnóstico de 51 a 99 mm (60.8).
Un total de 94 pacientes (86.2%) no sufrieron ruptura.
De ellos, 46 concluyeron el período del estudio sin eventos (42.2%),
25 murieron por causas no atribuibles al aneurisma (22.9%), 23 (21%) fueron
operados en forma programada (mortalidad operatoria 4.34%).
Se registraron 15 rupturas durante la vigilancia (13.7%).
Todas con diámetro mayor a 60 mm.
Conclusiones
En pacientes de edad avanzada con alto riesgo operatorio,
la vigilancia periódica hasta que el aneurisma alcance 6 cm, sumado
a un criterio selectivo para indicar la cirugía, mostró
ser una alternativa efectiva y segura.
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2005; 3:128-134)
Palabras clave
Aneurisma - Aorta abdominal - Vigilancia
RESUMO
VIGILÂNCIA HOSPITALAR
DE PACIENTES DE ALTO RISCO COM ANEURISMAS DE AORTA ABDOMINAL SUPERIORES
A 50 MM
Antecedentes
Existem controvérsias respeito à oportunidade
do tratamento operatório dos aneurismas de aorta abdominal
(AAA) não complicados em pacientes de alto risco cirúrgico.
O diâmetro máximo do aneurisma, como variável
isolada para indicar cirurgia, tem, nesses casos, um valor relativo, e
a tomada de decisões, para uma intervenção profilática,
torna-se mais complexa.
Objetivos
Valorar os resultados obtidos em um hospital de comunidade
durante a vigilância de pacientes de alto risco operatório
com grandes aneurismas de aorta abdominal.
Material e métodos
Em um período de 8 anos incluíram-se em
um protocolo de observação prospectivo, todos os pacientes
com AAA infra-renal com diâmetro superior a 50 mm no momento do
diagnóstico que, devido ao alto risco operatório, foram
tratados inicialmente em forma conservadora e submetidos a controles periódicos.
Para decidir o tratamento foi avaliado: tamanho, taxa de crescimento,
desenvolvimento de sintomas, preferências do paciente, comorbilidades
e expectativa de vida.
Resultados
Foram inclusos 109 pacientes com promédio de
idade de 78.6 anos. A mediana de seguimento foi 22.5 meses. O diâmetro
máximo no momento do diagnóstico foi 51 a 99 mm (60.8).
A totalidade de 94 pacientes (86.2%) não sofreram
rompimento. Deles, 46 concluíram o período do estudo sem
eventos (42.2%), 25 morreram por causas não atribuíveis
ao aneurisma (22.9%), 23 (21%) foram operados em forma programada (mortalidade
operatória 4.34%).
Registraram-se 15 rompimentos durante a vigilância
(13.7%). Todos com diâmetro superior a 60 mm.
Conclusões
Em pacientes de idade avançada com alto risco
operatório, a vigilância periódica até o aneurisma
alcançar 6 cm, somado a um critério seletivo para indicar
a cirurgia, mostrou ser uma alternativa efetiva e segura.
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2005; 3:128-134)
Palavras-chave
Aneurisma - Aorta abdominal - Vigilância
SUMMARY
HOSPITAL SURVEILLANCE OF HIGH
RISK PATIENTS WITH ABDOMINAL AORTIC ANEURYSMS GREATER THAN 50 MM.
Backgrounds
The opportunity for operative treatment of non complicated
abdominal aortic aneurysm (AAA) in high operative risk patients, is matter
of controversy.
Considering the aneurysm highest diameter measure as
the sole valid indicator to decide a prophylactic open repair might be
misleading. In fact decision making in such cases is often troublesome.
Objectives
To evaluate the outcomes on the surveillance of patients
at high operative risk suffering from large AAA in a community hospital.
Material and Methods
Patients with AAA measuring over 50 mm and at high operative
risk were included in an 8-year observational prospective trial. A conservative
approach was adopted initially. Periodical controls were performed. Treatment
approach was decided based on: size of the aneurysm, growth rate, symptoms,
patients preference, co-morbidities, life expectancy.
Results
109 patients were included. The mean age was 78.6 yrs.
and the median follow up 22.5 months. The highest diagnostic diameter
was 51-99 mm (60.8 mm median).
94 patients (86.2%) did not suffer aneurysm rupture
at the end of the trial. 46 did not suffer any event whatsoever (42.2%),
25 patients died from causes not referred to their aneurysm (22.9%), 23
patients (21%) undergone open repair of their AAA (mortality rate 4.34%).
15 cases of aneurysm rupture were recorded (13.7%),
measuring, all of them, more than 60 mm.
Conclusion
Surveillance until aneurysm highest diameter exceeds
60 mm and a selective criteria to decide open repair seem to be a safe
and effective choice for elderly patients at high operative risk.
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2005; 3:128-134)
Key words
Aneurysm - Abdominal aorta - Surveillance
| |
ABREVIATURAS |
| |
AAA |
|
Aneurisma de aorta abdominal |
| |
ADAM |
|
Aneurysm Diagnostic and Management |
| |
ECO |
|
Ecografía |
| |
EVAR |
|
Endovascular Aneurysm Repair |
| |
INSSJYP
|
|
Instituto Nacional de Seguridad
Social
de Jubilados y Pensionados |
| |
TAC |
|
Tomografía axial computada |
| |
UK |
|
United Kingdom |
INTRODUCCIÓN
A medida que la
esperanza de vida se prolonga, crece el número de pacientes con
diagnóstico de aneurisma de aorta abdominal (AAA). Las estadísticas
revelan un incremento de la prevalencia de esta patología en las
últimas décadas (1-3).
Esta tendencia impacta significativamente en la práctica de la
cirugía vascular moderna y en los costos de salud (4).
El objetivo del tratamiento del AAA es prolongar la
vida, previniendo la ruptura (5).
El tratamiento quirúrgico electivo, entonces,
debe ser indicado siempre que el riesgo de ruptura supere al riesgo de
mortalidad operatoria (del 5 al 10% según las series) (6-7)
o la posibilidad de muerte por otras causas.
El riesgo de ruptura se incrementa con el tamaño.
Sin embargo, es bajo en aneurismas que no alcanzan los 60 mm de diámetro
(< 4% anual) (8), lo cual, sumado
a un lento ritmo de crecimiento (< 0,4 cm/año) (9-10),
permite afirmar que gran parte del total de los aneurismas diagnosticados
probablemente no alcance diámetros que posibiliten su ruptura (11).
En 1998, el Estudio de Pequeños Aneurismas del
Reino Unido (UK, Small Aneurysm Trial) (12)
demostró que el tratamiento quirúrgico de los aneurismas
de hasta 55 mm de diámetro no ofrece ventajas sobre la vigilancia
ecográfica y la cirugía diferida. Estos resultados fueron
apoyados también por el estudio ADAM (Aneurysm Detection and
Management), publicado en 2002 (13).
No existen estudios randomizados que comparen diferentes
enfoques del tratamiento en aneurismas mayores a 55 mm, principalmente
en pacientes en la octava década de la vida, en los que la edad
y las comorbilidades son factores que modifican los resultados de morbimortalidad
(14).
Tampoco existen datos concluyentes referidos a la historia
natural de los grandes aneurismas, debido a que los pacientes aptos son
operados tempranamente o, en caso contrario, son excluidos en forma sistemática,
de los programas de vigilancia; desconociéndose la supervivencia
libre de ruptura, el ritmo de crecimiento del aneurisma y las probabilidades
de muerte por otras causas.
MATERIAL Y MÉTODOS
Se diseñó
un protocolo de vigilancia de pacientes con AAA considerados, en primera
instancia, no candidatos para tratamiento quirúrgico.
Se incluyeron todos los pacientes derivados a la consulta
del Servicio de Cirugía Cardiovascular con diagnóstico por
ecografia (ECO) o tomografía axial computada (TAC),
de AAA infra o yuxta-renal y diámetro mayor a 50 mm, en un período
de 8 años, comprendido entre enero de 1997 y enero de 2005.
Tras la evaluación clínica se excluyeron:
pacientes considerados aptos para tratamiento quirúrgico electivo,
AAA sintomáticos, aneurismas toráxicos, toraco-abdominales,
abdominales suprarrenales, aneurismas disecantes, infecciosos o síndrome
de Leriche asociado.
Los pacientes incluidos fueron tratados inicialmente
en forma conservadora y sometidos a vigilancia por un mínimo de
3 meses desde el momento del diagnóstico debido a: contraindicación
quirúrgica relativa pasible de mejoría en el transcurso
de la vigilancia, contraindicación quirúrgica absoluta o
rechazo por parte del paciente al tratamiento operatorio.
Se tomaron como determinantes para la exclusión
del tratamiento operatorio los siguientes factores: edad muy avanzada
(> 85 años), comorbilidades graves, pobre expectativa de vida
(pacientes oncológicos, cardiopatía severa, neumopatía
severa, insuficiencia renal crónica severa, demencia, etc.) o negativa
del paciente para aceptar cirugía.
Los pacientes fueron controlados en forma periódica,
por el médico clínico de cabecera y por los cirujanos del
Servicio de Cirugía Cardiovascular. Se efectuaron controles por
ECO cada 3 a 6 meses, se realizó TAC en aquellos pacientes en los
que se decidió por cirugía electiva durante el seguimiento
y, en algunos casos, para confirmar ruptura. Para la medición se
tomo el diámetro mayor externo. Todos los estudios fueron efectuados
en nuestra institución por los mismos especialistas y con el mismo
equipo. Para el cálculo de la tasa de crecimiento fue indispensable
contar con un mínimo de 2 estudios por imágenes con un intervalo
no menor a 6 meses entre ambos.
Para la indicación de tratamiento quirúrgico,
se usaron los siguientes criterios:
aneurisma que alcance o supere 60 mm durante
la vigilancia,
tasa de crecimiento >10 mm anual,
desarrollo de síntomas atribuibles al
aneurisma.
Se tomaron como puntos finales de la vigilancia los
siguientes eventos: cirugía programada, ruptura, muerte por otra
causa, final del período del estudio.
Para la determinación de la causa de muerte se
recurrió a la revisión de la historia clínica institucional
única, partes de evolución en internación, consultas
por consultorio y por guardia, y partes quirúrgicos. A través
del sistema informático hospitalario se tuvo acceso además
a los resultados de estudios por imágenes y de laboratorio. En
los casos en que el deceso no se produjo en el hospital, se realizaron
entrevistas telefónicas con los testigos presenciales del evento
(familiares directos, personal de enfermería, cuidadores).
Para la determinación de ruptura se tomó
como evidencia relativa la presencia de manifestaciones clínicas
compatibles (dolor abdominal-lumbar, shock hipovolémico)
en un período inmediato anterior al deceso. Se consideró
evidencia absoluta la existencia de estudios por imágenes que confirmaran
ruptura o el hallazgo intraoperatorio compatible en aquellos que fueron
sometidos a cirugía de urgencia.
A los fines del análisis actuarial se los dividió
en tres grupos de acuerdo con el tamaño al inicio: (a) desde 50
mm hasta 59 mm, (b) desde 60 hasta 69 mm y (c) desde 70 mm en adelante.
Según la tasa de crecimiento se los clasificó
en mayor o menor a 10 mm anuales. Según la edad, en menores o mayores
de 80 años.
Se utilizó el software Stata v 6.0. Se
realizaron tablas actuariales de sobrevida comparando los grupos.
Se evaluaron los resultados en términos de sobrevida,
tratamiento quirúrgico electivo, ruptura y muerte por otras causas.
RESULTADOS
Enrolamos
durante el período del trabajo a 109 pacientes. Se excluyó
a un paciente que rechazó la vigilancia. La edad promedio fue de
78.6 años (DS 73-83). El 85% era de sexo masculino (93 pacientes).
En la Tabla 1 se presentan
las comorbilidades. La mediana del tiempo de seguimiento fue de 22.73
meses (intervalo intercuartilo ±3 meses).
|
COMORBILIDADES
Nº DE PACIENTES = 109
|
|
Hipertensión
arterial
|
85 (78%),5
|
|
Dislipemia
|
42 (38.5%)
|
|
Insuficiencia
renal crónica
|
15 (13.8%)
|
|
Diabetes mellitus
|
13 (11.9%)
|
|
Oncológicos
En remisión
Terminales
|
17 (15.6%)
8 (7.3%)
9 (8.25%)
|
|
Cardiopatía
isquémica
|
47 (43.1%)
|
|
Enfermedad pulmonar
obstructiva crónica
|
19 (17.4%)
|
|
Accidente cerebrovascular
|
24 (22%),5
|
|
Accidente isquémico
transitorio
|
7 (6.4%)
|
|
Demencia
|
10 (9.2%)9
|
|
Arteriopatía
periférica
|
18 (16.5%)
|
|
Obesidad
|
15 (13.8%)
|
|
Fumadores
Fumadores actuales
Ex fumadores
|
60 (55%),5
14 (12.8%)
46 (42.25%)
|
Tabla
1.
|
De acuerdo con el tamaño al inicio, 52 aneurismas
(47.7%) median entre 50 y 59 mm, otros 37 aneurismas (33.9%) midieron
desde 60 hasta 69 mm y los restantes 20 (18,3%) 70 mm o más.
Se perdieron de la vigilancia 2 pacientes que fueron
censurados a los 13 y 15 meses de seguimiento. Se relevaron los datos
de los demás pacientes al 1 de enero de 2005.
La tasa de crecimiento obtenida de 74 pacientes (67.8%)
que cumplieron los criterios para tal fin fue de 2.4 mm anuales. El diámetro
alcanzado fue de 65 mm.
Registramos ruptura del aneurisma en 15 casos (13.76%).
La mediana de edad fue de 81 años y el diámetro alcanzado
de 80 mm. La mediana del tiempo de sobrevida hasta la ruptura fue de 11.6
meses (Figura 1).
Figura
1. Tabla actuarial supervivencia libre de ruptura.
|
Existió evidencia absoluta de ruptura en 13 pacientes,
en 10 casos confirmada por ECO y TAC, y en otros 3 por cirugía.
En 2 casos la evidencia fue relativa basada en la identificación
de manifestaciones clínicas compatibles.
Veinticinco pacientes murieron de causas no atribuibles
a AAA (22.6%) (Tabla 2). La
media de edad fue de 83 años. El tiempo transcurrido desde el diagnóstico
al deceso fue de 26.9 meses. Trece óbitos ocurrieron en el hospital.
Siete fueron certificados en domicilio por médicos de nuestra institución.
En cinco casos la información del deceso la recabamos por vía
telefónica con testigos presenciales.
|
MUERTES
POR OTRAS CAUSAS
|
|
CAUSA
|
Nº DE PACIENTES = 25
|
|
Cardiopatía
isquémica
|
11 (44%)
|
|
Oncológico
|
7 (28%)
|
|
Gástrico
|
1
|
|
Próstata
|
1
|
|
Melanoma
|
1
|
|
Leucemia
|
2
|
|
Desconocido
|
2
|
|
Infecciosa
|
2 (8%)
|
|
ICC
|
2 (8%)
|
|
Otras
|
3 (12%)
|
Tabla
2.
|
Fueron operados en forma electiva 23 pacientes (21.1%).
Edad mediana 74 años con una mortalidad de 4.3% (1 caso) y morbilidad
operatoria de 17.4% (4 casos). Se trató de pacientes que mejoraron
su performance status en el transcurso de la vigilancia
y que superaron los 60 mm de diámetro.
Cuarenta y seis pacientes (42.2%) concluyeron el período
del estudio sin registrar eventos (media de seguimiento 20 meses y diámetro
final de 59 mm).
En la Figura 2
se puede observar la sobrevida actuarial libre de ruptura para los tres
grupos de tamaño al inicio.
Para el grupo (a) de 50 a 59 mm el riesgo global de
ruptura fue de 3.4% anual. Inferior al riesgo de muerte operatoria. Los
grupos (b) y (c) presentaron riesgo de 11.2 y 16.6%, respectivamente.
Siendo la diferencia entre los tres grupos significativa (p=0.028).
En la Figura 3
se grafica la incidencia acumulativa de ruptura según el diámetro
inicial. El riesgo de ruptura aumenta en forma significativa para los
aneurismas mayores a 70 mm ya a los 6 meses de seguimiento. Para los aneurismas
menores a 70 mm el riesgo de ruptura es bajo hasta los 6 meses: 4.13 y
3.64% para los grupos (a) y (b), respectivamente. Aumenta hasta el año,
luego de lo cual permanece sin cambios: 6.8 y 8.23% para los grupos (a)
y (b), respectivamente.
Figura
3. Incidencia acumulativa (actuarial) de ruptura según
el diámetro
al inicio ( p = 0.023).
|
En el análisis actuarial, la tasa de crecimiento
(>10 mm/anual) reveló diferencia significativa en el riesgo
de aparición de ruptura (p=0.023) (Figura
4). No hubo diferencias, en cambio, cuando se comparó
entre mayores y menores de 80 años (p=0.8).
Figura
4. Sobrevida actuarial libre de ruptura según tasa de
crecimiento.
|
DISCUSIÓN
Existen pocas series
publicadas que presenten un seguimiento completo de pacientes con aneurismas
mayores a 50 mm, con alto riesgo para el tratamiento quirúrgico.
La información obtenida de la vigilancia de esos pacientes nos
permite conocer cuándo el riesgo de ruptura es superior al riesgo
de mortalidad operatoria, a fin de facilitar la toma de decisiones en
aquellos casos en que la cirugía convencional representa un serio
desafío.
Sin embargo, los criterios para definir a un paciente
como de alto riesgo operatorio o no apto para cirugía electiva
convencional son difíciles de objetivar. Más aún,
no es claro cuál es el impacto de los distintos factores de riesgo
y comorbilidades en los resultados operatorios en lo referente a morbimortalidad
y a sobrevida a largo plazo.
La mayoría de las veces, la decisión de
no intervenir a un paciente surge de la combinación de criterios
objetivables (valor de los distintos scores) (15)
con otros de carácter subjetivo. En las series sobre vigilancia,
desde lo publicado por Szilagyi en adelante, es frecuente la utilización
de expresiones poco específicas como extremadamente viejo,
corta expectativa de vida o, en inglés, poor
medical condition (16-19)
para designar a aquellos pacientes no aptos para cirugía programada
de AAA. Es posible inferir que en estudios multicéntricos como
el dirigido por Lederle et al., la decisión de incluir pacientes
no operables en protocolos de vigilancia pueda estar sesgada por criterios
particulares a los distintos equipos participantes, ya que alrededor del
10% de los casos fueron luego operados en forma electiva.
Presentamos una serie de 109 pacientes, cautivos de
nuestra institución afiliados al Instituto Nacional de Seguridad
Social de Jubilados y Pensionados (INSSJYP), con grandes aneurismas
de aorta abdominal y alto riesgo operatorio, con seguimiento completo
y conocimiento de la sobrevida, las causas de muerte y la identificación
de las rupturas.
El grupo en seguimiento representa una muestra de pacientes
con una media de edad alta (78 años) y elevado riesgo operatorio
por edad y enfermedades asociadas (20),
con una media de diámetro al diagnóstico de 60 mm.
La evaluación ecográfica y clínica
periódica, además del control médico de las comorbilidades
y factores de riesgo asociados, nos permitió orientar la toma de
decisiones, obteniendo resultados satisfactorios. Noventa y cuatro pacientes
(86.2%) no presentaron ruptura durante la vigilancia. De ellos, 46 (42.2%)
permanecían en seguimiento al final del estudio. Otros 25 murieron
por causas no atribuibles al aneurisma (22.9%) y 23 pacientes (21%) fueron
operados en forma programada.
Insistimos en que la vigilancia no debe ser pasiva y
debe estar orientada a controlar o eliminar factores de riesgo, mejorar
la calidad de vida de los pacientes e identificar a aquellos que se pueden
beneficiar de la cirugía profiláctica. Así, en el
grupo operado, la mortalidad fue del 4.3%.
La edad no demostró ser una variable con significación
estadística para predecir ruptura o muerte por otras causas. Por
lo tanto, por sí sola, no debería condicionar la toma de
decisiones.
El tamaño al inicio y el ritmo de crecimiento
fueron las variables estadísticas con mayor fuerza para predecir
ruptura, siendo significativamente superior el riesgo de ruptura en los
pacientes que debutaron con aneurismas mayores a 70 mm. Coincidimos en
que éste es el grupo en el que hay que definir más rigurosamente
la pertinencia del tratamiento quirúrgico electivo, evaluando exhaustivamente
el riesgo operatorio y la expectativa de vida.
La tasa de crecimiento (>10 mm/año) fue un
predictor de ruptura; sin embargo, podría existir sesgo en nuestro
trabajo debido a que la medición final, en algunos casos, se efectuó
en el curso de la internación por ruptura. No obstante, la media
de crecimiento para nuestra serie (2.4 mm/año) fue baja comparada
con otras publicaciones (9-10).
Surge de las series publicadas evidencia de mayor riesgo
de ruptura en mujeres a menor diámetro (21).
Debido al pequeño número de pacientes de sexo femenino,
no podemos extraer conclusiones válidas de nuestro trabajo al respecto.
Dado que al inicio de la serie no contábamos
con un departamento de cirugía endovascular, ninguno de los pacientes
incluidos fue propuesto para ese tratamiento. Al respecto, la reciente
publicación del Endovascular Aneurysm Repair (EVAR) Trial 2
(22), concluye en que EVAR comparado
con no-intervención no mejoró la sobrevida en pacientes
no aptos para cirugía a cielo abierto. Necesitó seguimiento
y reintervenciones con mayores costos. Es prudente apoyar una conducta
más conservadora que activa en los pacientes de alto riesgo considerados
no aptos para cirugía convencional.
La vigilancia periódica en nuestra población
demostró ser segura y efectiva en AAA menores a 60 mm de diámetro.
Al momento de la ruptura todos los aneurismas superaban ese tamaño.
En pacientes de alto riesgo quirúrgico, consideramos
la cirugía en AAA con diámetro máximo mayor a 60
mm o con ritmo de crecimiento superior al esperado (> 6 mm/año)
(5). En estos casos el riesgo de ruptura
estimado es del 8 al 11% anual y debería ser cotejado con el riesgo
de mortalidad operatoria calculado para el paciente (Score de Glasgow)
(23).
En AAA de más de 70 mm de diámetro o con
ritmo de crecimiento mayor a 10 mm anuales, la vigilancia, debido al alto
riesgo de ruptura (>16% anual), no es recomendable. La cirugía,
convencional o endovascular, excepto justificada contraindicación
médica o rechazo expreso del paciente, no debería ser postergada.
AGRADECIMIENTOS
Al Dr. Pablo González
Aguilar por la colaboración en el análisis estadístico.
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Revista Argentina de Cirugía Cardiovascular
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