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REVISTA ARGENTINA DE CIRUGÍA
CARDIOVASCULAR
Vol. III - N° 3 / Setiembre - Octubre - Noviembre 2005

ARTÍCULO DE REVISIÓN
MIOCARDIO
BIOARTIFICIAL Y TRASPLANTE CELULAR PARA ASISTIR Y REGENERAR EL MIOCARDIO
ISQUÉMICO
Autor
Juan Carlos Chachques*
Recibido: 14.07.2005
Aceptado: 11.08.2005
Correspondencia: Servicio de Cirugía Cardiovascular
Hospital Europeo Georges Pompidou
20 rue Leblanc - 75015 Paris, Francia
E-mail: j.chachques@brs.ap-hop-paris.fr
* MD, PhD.
RESUMEN
El miocardio adulto
es incapaz de reparar en forma efectiva su lesión después
de un infarto debido a la escasez de células progenitoras. Por
esta razón, han sido diseñadas estrategias de trasplante
celular con el propósito de regenerar el miocardio, implantando
células exógenas cardiomiogénicas que puedan realizar
el trabajo cardíaco y/o implantando progenitores endoteliales para
recuperar mediante angiogénesis zonas parcialmente isquémicas
o hibernantes. La cardiomioplastia celular puede utilizar diferentes tipos
de células. Clínicamente han sido usados mioblastos autólogos
(células madre extraídas de músculos estriados),
células madre derivadas de la médula ósea y células
madre circulantes en sangre. Investigaciones actuales permiten suponer
un futuro promisorio para las células mesenquimales de la médula
ósea (células multipotentes derivadas del estroma medular)
y para las células totipotentes embrionarias. Como complemento
de las técnicas de regeneración nuestro grupo está
desarrollando un miocardio bioartificial. Después de un infarto
de miocardio, el colágeno tipo I de la matriz extracelular se reduce
a la mitad y el colágeno tipo III aumenta considerablemente, creando
fibrosis y remodelamiento ventricular patológicos. Nuestro objetivo
es incorporar una matriz biodegradable y tridimensional de colágeno
tipo I con células madre autólogas en su interior, para
tratar de restablecer una proporción fisiológica entre los
colágenos y reforzar la zona patológica. Después
de haberse realizado diversos estudios experimentales, un estudio clínico
multicéntrico ha sido iniciado para evaluar este nuevo procedimiento:
MAGNUM Clinical Trial (Myocardial Assistance by Grafting a New Upgraded
bioartificial Myocardium).
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2005; 3:152-158)
Palabras clave
Insuficiencia cardíaca - Infarto de miocardio - Medicina regenerativa
- Bioasistencia cardíaca - Cardiomioplastia celular - Miocardio
bioartificial - Ingeniería tisular
RESUMO
MIOCÁRDIO BIOARTIFICIAL E TRANSPLANTE CELULAR
PARA ASSISTIR E REGENERAR O MIOCÁRDIO ISQUÊMICO
O miocárdio
adulto é incapaz de reparar em forma efetiva sua lesão depois
de um infarto devido à escassez de células progenitoras.
Por essa razão, foram desenhadas estratégias de transplante
celular com o propósito de regenerar o miocárdio, implantando
células exógenas cardiomiogênicas que possam efetuar
o trabalho cardíaco e/ou implantando progenitores endoteliais para
recuperar através de angiogênese zonas parcialmente isquêmicas
o hibernantes. A cardiomioplastia celular pode utilizar diferentes tipos
de células. Clinicamente tem sido usados mioblastos autólogos
(células-mãe extraídas de músculos estriados),
células-mãe derivadas da medula óssea e células-mãe
circulantes no sangue. Investigações atuais permitem supor
um futuro promissório para as células mesenquimais da medula
óssea (células multipotentes derivadas do estroma medular)
e para as células totipotentes embrionárias. Como complemento
das técnicas de regeneração nosso grupo está
desenvolvendo um miocárdio bioartificial. Depois de um infarto
de miocárdio, o colágeno tipo I da matriz extracelular se
reduz à metade e o colágeno tipo III aumenta consideravelmente,
criando fibrose e remodelamento ventricular patológicos. Nosso
objetivo é incorporar uma matriz biodegradável e tridimensional
de colágeno tipo I com células-mãe autólogas
em seu interior, para tentar restabelecer uma proporção
fisiológica entre os colágenos e reforçar a zona
patológica. Depois de terem se realizado diversos estudos experimentais,
um estudo clínico multicêntrico foi iniciado para avaliar
este novo procedimento: MAGNUM Clinical Trial (Myocardial Assistance
by Grafting a New Upgraded bioartificial Myocardium).
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2005; 3:152-158)
Palavras-chave
Insuficiência cardíaca - Infarto de miocárdio - Medicina
regenerativa - Bio-assistência cardíaca - Cardiomioplastia
celular - Miocárdio bioartificial - Engenharia tisular
SUMMARY
BIOARTIFICIAL MYOCARDIUM AND CELL TRASPLANTING FOR
ASSISTANCE AND REGENERATION OF ISCHEMIC MYOCARDIUM
Adult myocardium
is unable to effectively repair its injury after infarction due to the
scarsity of mother cells. That is why trasplanting strategies have been
designed aiming to regenerate myocardium, through the implanting of cardiomyogenic
exogenous cells to carry out the cardiac work and/or implanting endotelial
progenitor cells in order to recover partially ischemic or hibernating
zones through angiogenesis. Cellular cardiomyoplasty may use different
cell types. Autologus myoblasts have been clinically used (mother cells
extracted from striate muscles), mother cells derived from bone marrow
and mother cells in flowing blood. Present researchs allow foreseeing
a promising future for bone marrow mesenchimal cells (pluripotent cells
derived from bone marrow stroma) and for embryo totipotent cells. As a
complement to the regeneration techniques, our group is developing a bioartificial
myocardium. After a myocardium infarction, the type I colagen of the extracellular
matrix diminishes by half while type III colagen increases considerably,
creating fibrosis and pathological ventricular remodelling. Our goal is
incorporating a biodegradable and thridimensional matrix of type I colagen
with inner autologus mother cells in an attempt for restablishing a physiological
balance between both colagens and reinforcing the pathological zone. After
several experimental studies were carried out, a multicenter clinical
study has been initiated in order to evaluate this new procedure: MAGNUM
Clinical Trial (Myocardial Assistance by Grafting a New Upgraded bioartificial
Myocardium).
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2005; 3:152-158)
Key words
Cardiac insufficiency - Myocardial infarction - Regenerative medicinea
- Cardiac bioassistence - Cellular cardiomyoplasty - Bioartificial myocardium
- Tissue engeneering
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ABREVIATURAS |
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IEC
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Inhibidor de la enzima convertidora
de angiotensina |
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MAGNUM
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Myocardial Assistance by Grafting
a New Upgraded bioartificial Myocardium |
INTRODUCCIÓN
La medicina regenerativa
ha comenzado a desarrollarse gracias a las recientes innovaciones en el
dominio de la biología celular (aplicación de células
madre multipotentes) y a otras disciplinas como la ingeniería de
tejidos, bioquímica, biofísica, genética y biología
molecular. El objetivo de las técnicas de regeneración es
el restablecimiento de la estructura y función de tejidos lesionados;
la finalidad principal es evitar el trasplante de órganos.
En el dominio de la cardiología estas técnicas
se han integrado dentro de la subespecialidad bioasistencia cardíaca
(1). Los procedimientos de bioasistencia
cardíaca contribuyen a la lucha emprendida contra la insuficiencia
cardíaca rebelde, que persiste cuando los tratamientos médicos
y quirúrgicos han agotado sus efectos. El objetivo del trasplante
de células progenitoras indiferenciadas en el miocardio patológico
es el de regenerar las células cardíacas y su matriz extracelular,
a través de mecanismos de angiogénesis y miogénesis.
Prevalencia de la insuficiencia cardíaca
La insuficiencia
cardíaca representa un problema mayor de Salud Pública.
Su incidencia está aumentando a causa del progresivo envejecimiento
de la población y del incremento de la supervivencia después
de un infarto de miocardio. La insuficiencia cardíaca es el resultado
de la pérdida de cardiomiocitos y de matriz extracelular en la
zona infartada y del efecto del remodelamiento tardío y progresivo
del ventrículo izquierdo.
No obstante los progresos realizados en la prevención
de los factores de riesgo modificables (tabaquismo y control del colesterol,
de la hipertensión y de la diabetes) y en los tratamientos convencionales
(terapia farmacológica y quirúrgica), algunas formas de
insuficiencia cardíaca son resistentes a estas terapias y requieren
estrategias alternativas. Actualmente, el transplante cardíaco
representa la mejor opción terapéutica para los pacientes
con insuficiencia cardíaca en los estadios finales. Pero la posibilidad
de recurrir a este tratamiento está muy limitada por la escasez
de donantes de órganos. Los dispositivos de asistencia mecánica
ventricular pueden proveer una alternativa válida para estos pacientes,
pero sólo de modo provisorio; además, el costo es prohibitivo
para gran parte de la población.
La insuficiencia cardíaca presenta altas tasas
de incidencia y prevalencia en el mundo occidental. En un estudio prospectivo
a 10 años realizado en Europa y publicado recientemente en el European
Heart Journal (2) se demostró
que aproximadamente el 33% de los hombres y el 29% de las mujeres mayores
de 55 años podrían presentar esta entidad, con una sobrevida
a los 5 años del 35%. Su prevención resulta fundamental.
Estudios epidemiológicos sobre la enfermedad
de Chagas han mostrado que en América Latina entre 16 y 18 millones
de personas están infectadas por el Tripanosoma cruzi. Probablemente,
esa cifra sería mayor si se realizaran investigaciones epidemiológicas
más profundas.
En Argentina, 2.3 millones de personas presentan diagnóstico
positivo de enfermedad de Chagas; se constató que 400 mil sufrían
cardiopatías.
Las migraciones de poblaciones hacia Estados Unidos,
Europa y Asia han transmitido esa enfermedad a otros continentes.
Biología y medicina regenerativas
Uno de los mayores
desafíos para la investigación biomédica del siglo
XXI radica en desarrollar estrategias terapéuticas tendientes a
reemplazar o reparar las células o tejidos patológicos o
destruidos por enfermedades que puedan comprometer a corto plazo la vida
de los pacientes o llevarlos hacia condiciones de incapacidad grave. Entre
esas enfermedades pueden incluirse las patologías neurodegenerativas
(Parkinson, Alzheimer, corea de Huntington, lesiones de médula
espinal), insuficiencia hepática, diabetes, enfermedades musculares
(miopatía de Duchenne), isquemia crítica de miembros inferiores
y cardiomiopatías graves (cardiopatías isquémicas
y no isquémicas, enfermedad de Chagas) (3-4).
La elección del tipo de células para aplicación
cardiológica estará basada en la capacidad regenerativa
de las células y en la practicidad y costo del procedimiento. Se
ha comprobado que es posible disponer de células adultas con una
cierta indiferenciación, capaces de generar células más
diferenciadas, que pueden reproducirse in vitro e in vivo.
En la indicación es necesario considerar si se debe tratar una
lesión reciente o antigua para privilegiar, fundamentalmente, el
implante de células capaces de inducir angiogénesis o miogénesis,
o eventualmente una combinación de ambas.
Cardiomioplastia celular
El desarrollo de
la cardiología regenerativa fue posible gracias al trabajo conjunto
de especialidades como biología celular, hematología, ingeniería
tisular, electrofisiología, cardiología intervencionista
y cardiocirugía (5).
La cardiomioplastia celular consiste en el implante
de células en el corazón con el fin de inducir el crecimiento
de nuevas fibras musculares y el desarrollo de angiogénesis en
el miocardio lesionado. Este tratamiento con células vivas puede
contribuir a mejorar tanto la función ventricular sistólica
como diastólica y a revertir el proceso de remodelado postisquémico.
El miocardio adulto es incapaz de reparar en forma efectiva su lesión
después de un infarto debido a la escasez de células progenitoras.
Por esta razón, han sido diseñadas estrategias de trasplante
celular para el tratamiento de la insuficiencia cardíaca de etiología
isquémica y no isquémica, con el fin de reemplazar las células
destruidas con otras células que puedan realizar el trabajo cardíaco
(3,6).
Esta terapia celular de regeneración miocárdica
puede utilizar diferentes tipos de células. Clínicamente
se han usado mioblastos autólogos (células madre extraídas
de músculos estriados), células madre derivadas de la médula
ósea y células progenitoras circulantes en sangre. Investigaciones
actuales permiten suponer un futuro promisorio para las células
mesenquimatosas de la médula ósea (células multipotentes
derivadas del estroma medular) y para las células totipotentes
embrionarias.
Selección celular
Una de las mayores
cuestiones pendientes que concierne a la terapia celular en el tratamiento
de la insuficiencia cardíaca es qué tipo de célula
es la apropiada para la regeneración miocárdica. Las células
implantadas en el miocardio patológico actuarían produciendo
miogénesis y/o angiogénesis, que ayudarán a regenerar
el tejido contráctil y la matriz extracelular.
A continuación se describen los tipos celulares
utilizados experimentalmente, así como en la faz clínica,
clasificados según el mecanismo de acción predominante:
Inducción de miogénesis y/o cardiomiogénesis
Células musculares esqueléticas
(mioblastos).
Células mesenquimales de la médula
ósea.
Células embrionarias.
Células musculares lisas.
Cardiomiocitos fetales y neonatales.
Cardiomiocitos atriales como marcapasos
biológicos cardíacos.
Cardiomiocitos ventriculares adultos.
Inducción de angiogénesis y arteriogénesis
Células mononucleares seleccionadas
de m. ósea.
Células mononucleares aisladas de
sangre periférica.
Células sanguíneas y/o medulares
progenitoras endoteliales (CD 34 y CD 133).
Células progenitoras del cordón
umbilical.
Células endoteliales vasculares (aisladas
a partir de la íntima de arterias y venas).
Células mesoteliales extraídas
del epiplón.
Células progenitoras extraídas
del tejido adiposo.
Mecanismos de acción
El mecanismo por
el cual las células implantadas mejorarían la función
cardíaca permanece en controversia (7).
Las células implantadas contribuirían a través de
3 mecanismos:
1) Transdiferenciación (plasticidad celular).
2) Fusión con células residentes (quimerización).
3) Efecto paracrino: liberación de citoquinas
(factores de crecimiento angiogénicos).
La inducción de angiogénesis y miogénesis
se ha involucrado directa o indirectamente como contribuyente en los beneficios
funcionales luego del trasplante celular. Diversos estudios han demostrado
que el injerto de células progenitoras aumenta la elasticidad regional
y cambia la matriz extracelular, limitando el remodelado patológico
postisquémico (dilatación y deformación ventricular).
Los efectos positivos de la cardiomioplastia celular pueden atribuirse
a:
1) Reducción de la extensión y de la densidad
de la fibrosis de las zonas infartadas.
2) Aumento de la viabilidad y del espesor de la pared
del ventrículo.
3) Restablecimiento de la elasticidad (compliance)
regional del miocardio.
4) Recuperación histológica y funcional
de zonas intermedias parcialmente isquémicas (miocardio hibernante).
Selección de pacientes
La cardiomioplastia
celular puede aplicarse clínicamente en pacientes que presentan
insuficiencia ventricular postisquémica (zonas de infarto aquinéticas
y metabólicamente no viables) y en cardiopatías no isquémicas
(incluyendo la cardiopatía chagásica). La inyección
celular precoz luego de un infarto de miocardio puede prevenir la formación
de una escara fibrótica amplia. Razonablemente, la inyección
de células debería realizarse solamente después que
la reacción inflamatoria se halle en retroceso, tanto en los casos
de infarto como de enfermedad de Chagas.
Estudios clínicos en Europa, América y Asia
Después
de una década de estudios experimentales (con participación
de nuestro equipo), a partir de junio del año 2000 más de
300 pacientes con enfermedad miocárdica isquémica y algunos
con cardiopatías dilatadas idiopáticas y chagásicas
han sido tratados en todo el mundo en varios protocolos clínicos
de terapia celular. El número de pacientes tratados con mioblastos
esqueléticos autólogos fue equivalente a aquéllos
tratados con células madre de la médula ósea. En
la actualidad existe una tendencia a utilizar células de médula
ósea seleccionadas, implantadas principalmente a través
de procedimientos de cardiología intervencionista (mediante catéteres).
La mayoría de estos estudios clínicos son conducidos por
investigadores independientes (3, 7).
Cuestiones en suspenso
La terapia celular
angiogénica y miogénica genera todavía diversas cuestiones:
1) Posibilidad de un acoplamiento electromecánico
entre las células implantadas y el miocardio huésped.
2) Eficacia según la vía de inyección
y el tipo de células: vía epicárdica versus
vía endocárdica versus vía intracoronaria.
Inyecciones en el centro del infarto y/o en la zona periférica.
3) Implantes celulares únicos o sucesivos utilizando
catéteres.
4) Beneficios e inconvenientes de los diferentes tipos
de células: mioblastos versus células medulares versus
células embrionarias.
5) Suero humano autólogo o suero bovino para
cultivos celulares (8).
6) Efectos funcionales: aumento de la contractilidad
o solamente limitación de la dilatación ventricular y del
remodelamiento postisquémico
7) Estrategias para mejorar la viabilidad celular: preacondicionamiento
y prevascularización (4).
8) Estrategias para prediferenciar las células
madre pluripotentes.
9) Indicaciones de la terapia celular: infarto agudo,
crónico, ventrículo derecho, insuficiencia mitral isquémica,
cardiopatías no isquémicas, enfermedad de Chagas.
10) Necesidad de una matriz exógena proangiogénica
para reforzar y corregir las zonas disquinéticas (cicatrices <
4 mm de espesor) y regenerar la matriz extracelular.
Probablemente, estas cuestiones serán clarificadas
por futuras investigaciones. Es también evidente que la terapia
celular, los factores de crecimiento y las terapias genéticas serán
combinados y se beneficiarán recíprocamente con los avances
de cada disciplina. Deberán considerarse como tratamientos complementarios
para regenerar el miocardio en pacientes afectados por cardiopatías
severas.
Ingeniería de tejidos y matriz extracelular
La ingeniería
de tejidos es una disciplina relativamente nueva, que se ha desarrollado
rápidamente, cuya finalidad de reparar o sustituir los tejidos
u órganos que sufren procesos patológicos; mediante la utilización
de biomateriales, células y sustancias biológicamente activas.
El desafío principal que presenta esta disciplina en el ámbito
cardíaco es el de crear un músculo artificial, a fin de
tratar las lesiones miocárdicas irreversibles, de restaurar una
funcionalidad adecuada y, secundariamente, de mejorar la sobrevida y la
calidad de vida de los pacientes afectados (9-15).
Para alcanzar este ambicioso objetivo esta disciplina
recurre a los últimos avances en el campo de la fisiopatología
de los tejidos orgánicos y a las más modernas tecnologías
en el ámbito de la ingeniería biomédica. A fines
de la década de 1990 se han obtenido importantes progresos en la
síntesis de tejidos estructurales como piel, cartílago y
hueso. La estrategia clásica consiste en aislar células
de un determinado órgano mediante una biopsia para luego cultivarlas
en un soporte tridimensional y, finalmente, posicionar la matriz celularizada
resultante en el sitio deseado. Aunque esto pudiera parecer simple, entre
los numerosos elementos que deben ser considerados encontramos no sólo
el tipo celular y los biomateriales a utilizar (biológicos o sintéticos),
sino también los factores de crecimiento necesarios a modular,
las actividades celulares necesarias a estimular, y poner en marcha los
procesos regenerativos.
Una de las propiedades más importantes de una
matriz celularizada es la capacidad de acoger y formar una red vascular
capaz de proporcionar el aporte energético y nutritivo necesario
para el metabolismo de las células implantadas. Visto que todas
las células son en menor o mayor grado sensibles a la isquemia,
las matrices deberían contar con una red capilar desarrollada antes
o inmediatamente después de ser implantadas en los órganos
afectados. La angiogénesis puede verificarse por la formación
de nuevos capilares a partir de vasos preexistentes o por la incorporación
de progenitores endoteliales circulantes. La entidad de este proceso depende
no sólo de estos dos fenómenos, sino también de los
factores de crecimiento liberados por las células implantadas en
la matriz y por las células que integran el tejido huésped.
Con el propósito de estimular la angiogénesis, distintos
factores de crecimiento (citoquinas) podrían incorporarse en matrices
orgánicas (por ej. de colágeno) o en matrices de materiales
sintéticos inorgánicos (por ej. polímeros) (16-22).
Creación de un miocardio bioartificial
Es importante recordar
que en las lesiones de infartos de miocardio existen simultáneamente
alteraciones de las células cardíacas y de la matriz extracelular.
Normalmente, la matriz ventricular está constituida en un 80% por
colágeno tipo I (responsable de la geometría del esqueleto
ventricular y del alineamiento de los cardiomiocitos) y en un 10% por
colágeno tipo III (responsable de la interconexión entre
las células y del acortamiento sistólico). Después
de un infarto de miocardio, el colágeno tipo I se reduce al 40%
y el colágeno tipo III aumenta al 35%, creando una fibrosis patológica.
Nuestro objetivo es incorporar una matriz biodegradable y tridimensional
de colágeno tipo I en los procedimientos de regeneración
miocárdica, para tratar de restablecer una proporción fisiológica
entre los colágenos y reforzar la zona patológica (23-25)
(Figura 1).
Figura
1. Izquierda: matriz tridimensional y biodegradable de colágeno
tipo I. Derecha: estudio histológico de la matriz con implante
de células progenitoras obtenidas mediante punción/aspiración
de médula ósea.
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La ingeniería tisular cardíaca se encuentra
frente al gran desafío de reconstruir o regenerar las pérdidas
anatómicas, de evitar o retardar la progresión del remodelamiento
ventricular y de bloquear o revertir la reducción funcional que
se verifica después de un infarto de miocardio. La sobrevida de
las matrices celularizadas en condiciones de isquemia, el desarrollo de
una vascularización y la integración funcional del tejido
formado representan problemas cruciales a superar. Otro punto importante
es la construcción de catéteres que permitan en un futuro
implantar de manera menos invasiva estas matrices (en forma termosoluble
o de gel), a fin de evitar una intervención de cirugía cardíaca
(26-30).
Los esfuerzos actuales de la ingeniería de tejidos
parecen concentrarse en obtener un tejido capaz de desarrollar fuerzas
de contracción eficaces a fin de mejorar la función ventricular
sistólica. Sin embargo, en el momento actual podemos afirmar que,
análogamente al efecto de limitación del remodelamiento
ventricular que se obtiene con la terapia médica (b-bloqueantes,
diuréticos, IECA, etc.), la limitación de la progresión
de la dilatación cardíaca constituye un objetivo fundamental
de esta disciplina. La opinión de nuestro grupo es que para lograr
esos dos objetivos es necesario reunir los esfuerzos paralelos de múltiples
disciplinas. Con toda la prudencia, pero al mismo tiempo con toda la rapidez
que la solución del problema requiere, es necesario establecer
protocolos de experimentación animal y luego clínicos, a
fin de evaluar estrategias combinadas de terapia celular y de ingeniería
de tejidos. La utilización combinada de estas técnicas podría
mejorar los beneficios que cada tratamiento presenta separadamente.
Después de haberse realizado diversos estudios
experimentales, un estudio clínico multicéntrico ha sido
iniciado para evaluar este nuevo procedimiento: MAGNUM Clinical Trial
(Myocardial Assistance by Grafting a New Upgraded bioartificial Myocardium).
CONCLUSIONES
Los procedimientos
de bioasistencia cardíaca implican una nueva apertura terapéutica
en el desafiante campo de la insuficiencia cardíaca. A pesar de
haberse realizado en todo el mundo más de 300 implantes de células
madre para regenerar el miocardio, aún subsisten incógnitas
que se deben elucidar. Nuestra experiencia como grupo de trabajo asociado
franco-hispano-argentino alcanza a 60 procedimientos de terapia celular
y 10 asociando una matriz de colágeno celularizada (miocardio bioartificial)
(5-6,8). Durante el seguimiento de
estos pacientes hemos hallado que el miocardio adquiere una viabilidad
positiva de tejidos previamente clasificados como no viables,
una mayor compliance y recuperación de la motilidad de zonas
intermedias (interfaz infarto-miocardio normal). Los objetivos futuros
incluyen lograr que esta técnica de regeneración autóloga
sea una práctica factible y de riesgos controlados, y tratar de
responder a los siguientes interrogantes: ¿Qué célula
utilizar? ¿Cuáles son las indicaciones? ¿Cuál
es la mejor vía de implante? ¿Es posible el acoplamiento
electromecánico entre las células injertadas y el miocardio
huésped? Mientras tanto, la regeneración cardíaca
por medio de la cardiomioplastia celular y la ingeniería de tejidos
ofrece una posibilidad promisoria de restaurar la función cardíaca
en pacientes con extensas áreas de infarto o con cardiomiopatías
dilatadas degenerativas y parasitarias (enfermedad de Chagas). La utilización
del poder regenerador de células autólogas vivientes está
siguiendo etapas científicas y éticas que respetan la dignidad
y la seguridad de los pacientes y tienen en cuenta la realidad económica
y social del siglo XXI.
.
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Revista Argentina de Cirugía Cardiovascular
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