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REVISTA ARGENTINA DE CIRUGÍA
CARDIOVASCULAR
Vol. III - N° 2 / Junio - Julio - Agosto 2005

CASO
CLÍNICO
PSEUDOANEURISMA DE ORIGEN TRAUMÁTICO
EN CARÓTIDA PRIMITIVA*
Autores
Daniel Napolitano, Juan Muñoz,
Germán Viscido, Mariano Werner, Eduardo Pensa§
Recibido: 04.02.2005
Aceptado: 28.04.2005
Correspondencia: Dr.
Daniel Napolitano
Fragueiro
2171, Barrio Alta Córdoba (5000)
Teléfono: (0351) 472-0709
E-mail: 9703315@campus1.uccor.edu.ar
* Clínica Universitaria Reina Fabiola, Córdoba.
Universidad Católica de Córdoba.
Residente.
Cirujano de planta.
§ Jefe de Servicio de Cirugía Vascular Periférica
RESUMEN
Presentamos
el caso de un paciente de 21 años de edad que luego de un traumatismo
de cuello mostró lesión carotídea cerrada con disección
y formación de pseudoaneurisma, no evidenciándose en el
episodio agudo sino a las 48 horas.
Este tipo de lesión debe ser sospechada en todo
paciente que ha sufrido traumatismo de cráneo, cuello y tórax,
aunque no se asocie score de Glasgow menor de 8. Ante la sospecha
de lesión carotídea no demostrable por estudios por imágenes
en agudo, citar al paciente, aunque asintomático, a consulta posterior
que no debe efectuarse más allá de las 48 horas postrauma.
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2005; 3:95-98)
Palabras clave
Pseudoaneurisma - Lesión carotídea - Score de Glasgow
RESUMO
PSEUDOANEURISMA DE ORIGEM TRAUMÁTICO EM CARÓTIDA
PRIMITIVA
Apresentamos
o caso de um paciente de 21 anos de idade que depois de um traumatismo
de pescoço mostrou lesão carotídea fechada com dissecção
e formação de pseudoaneurisma, sem evidências no episódio
agudo durante 48 horas.
Esse tipo de lesão deve ser suspeitada em todo
paciente que tenha sofrido traumatismo de crânio, pescoço
e tórax, ainda que não se associe score de Glasgow
menor de 8. Perante a suspeita de lesão carotídea não
demonstrável através de estudos por imagens, marcar com
o paciente, mesmo assintomático, a consulta posterior que não
deve ser efetuada depois das 48 horas pós-trauma.
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2005; 3:95-98)
Palavras-chave
Pseudoaneurisma - Lesão carotídea - Score de Glasgow
SUMMARY
CAROTID PSEUDOANEURISM AFTER NECK BLUNT TRAUMA
We present
the case of a 21 year old man, who after a neck trauma presented a blunt
carotid lesion with dissection and pseudoaneurism development, not in
the acute episode but in the following 48 hours.
This kind of lesion should be suspected in every patient
who has undergone a craneal, neck or thoracic trauma, even though it is
not associated with a Glasgow score under 8. Although a blunt carotid
lesion is not shown at imaging studies in the acute episode, the patient
control is mandatory within 48 hours post trauma.
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2005; 3:95-98)
Key Words
Pseudoaneurism - Carotid lesion - Glasgow score
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ABREVIATURAS |
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AAS |
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Ácido acetilsalicílico |
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PTFE |
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Politetrafluoroetileno |
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TC |
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Tomografía computada |
INTRODUCCIÓN
Las
lesiones de carótida en los traumatismos cerrados de cuello son
infrecuentes, generalmente ocultas y potencialmente fatales. En la bibliografía
se encuentran estadísticas que informan porcentajes de mortalidad
que alcanzan el 28% y de daño neurológico secuelar de hasta
el 58%. La detección precoz es una postura adoptada por muchos
centros para evitar estos resultados adversos. Hay instituciones que tienen
protocolos de investigación de pacientes traumatizados en cuello
mediante angiografía rutinaria, llegando a diagnosticar un 1% de
lesiones carotídeas.
Berne y col. demostraron una mortalidad incrementada
al 80% cuando el diagnóstico se demoró por más de
48 horas posteriores al traumatismo cerrado.
En este trabajo presentamos el caso de un paciente de
21 años de edad al cual, luego de un traumatismo de cuello, se
le descubrió una lesión traumática cerrada con disección
y formación de un pseudoaneurisma de carótida.
CASO CLÍNICO
Paciente
masculino de 21 años derivado que consulta por traumatismo cervical.
El paciente se conducía en bicicleta, a una velocidad
de 10 km aproximadamente, cuando colicionó en la región
cervical con la puerta abierta de una camioneta estacionada, sufriendo
traumatismo cervical con herida contuso-cortante.
Examen físico: lúcido, orientado,
hemodinámicamente estable, con un score de Glasgow de 15
puntos. Motilidad y sensibilidad conservada en los 4 miembros. Reflejos
osteotendinosos conservados. Pares craneales sin particularidad. Sin signos
meníngeos ni de déficit neurológico. Presenta herida
contuso-cortante en zona II, triángulo anterior, lado derecho del
cuello, de 1,5 cm de longitud, bordes anfractuosos. No se objetiva lesión
de músculo cutáneo del cuello. Semiológicamente no
se palpa frémito ni se ausculta soplo.
Tratamiento: se realiza lavado profuso y curación
de la herida con investigación de extensión y profundidad.
Se efectúa sutura de piel y se cita a control en 48 horas.
Control (48 horas posteriores): el paciente refiere
dolor cervical de 3 horas de evolución, de aparición brusca,
luego de realizar esfuerzo físico, tipo puntada, con intensidad
moderada. Al examen físico hemodinámicamente estable, Glasgow
15 puntos. En cuello se observa herida suturada sin signos inflamatorios.
A ese nivel se ausculta soplo sistólico 4/6 y se palpa frémito.
Se realiza ecografía doppler donde se observa pseudoaneurisma de
3 cm localizado en carótida primitiva derecha a 4 cm de su origen,
con disección carotídea intimal. Al ingreso se realiza laboratorio,
anticoagulación con heparina de bajo peso molecular y estudio angiográfico.
Análisis de laboratorio normal.
La arteriografía digital de vasos del cuello
informa: disección intimal + pseudoaneurisma en tercio proximal
de la arteria carótida primitiva derecha (Figura
1).
Al evaluar el cuadro clínico con los resultados de los estudios
solicitados se decidió la intervención quirúrgica.
Se realizó exposición de carótida primitiva derecha
observando pseudoaneurisma a expensas de su cara anterolateral y lesión
intimal en su cara posterior (Figura 2). Se
efectuó sutura por planos de la cara posterior lesionada y se colocó
parche de PTFE en cara anterolateral (Figura
3).
Figura
1.
Angiografía: se visualiza pseudoaneurisma en
carótida primitiva derecha.
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Figura
2.
Vista intraoperatoria de la lesión carotídea.
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Figura
3.
Reparación completa de la lesión con prótesis
de PTFE.
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El paciente cursó posquirúrgico inmediato
en unidad de cuidados coronarios y luego en sala común con buena
evolución.
Se le otorgó el alta institucional al 4º
día posquirúrgico sin presencia de secuelas ni foco neurológico.
Se le indicó AAS + clopidogrel. Se lo citó a controles periódicos
con exámenes semiológicos de rutina que fueron normales,
por lo que no se realizó ningún tipo de estudio de imágenes
durante el postquirúrgico. El alta médica definitiva fue
a los 2 meses.
DISCUSIÓN
Los
primeros informes recibidos sobre traumatismo cerrado de carótida,
en centros que no tenían protocolos de screening para investigar
este tipo de lesiones, mostraban índices de mortalidad que alcanzaban
desde un 20 a un 43%, y un 40 a un 80% de daño neurológico
permanente. Los reportes más actualizados sobre el tema informan
índices de mortalidad que van desde el 0 al 17%. Actualmente se
encuentra este tipo de lesiones en un 0,5 al 1% de los pacientes politraumatizados.
McKevitt et al. publicaron el hallazgo de un
score de Glasgow igual o menor de 8 y la presencia de lesión
torácica como factores predictores independientes de la lesión
traumática cerrada de carótida extracraneal y desestimaron
su relación con la fractura de la porción petrosa del hueso
temporal, el daño axonal difuso y la fractura facial de Lefort.
Además, llegaron a la conclusión de que los programas de
screening angiográfico sistemáticos no son recomendables,
sino la identificación de grupos de alto riesgo a los que se les
debe realizar. Autores como Biffl confirmaron su utilidad.
Existe literatura que previamente identificaba un mayor
riesgo a presentar este tipo de daño ante la presencia de lesiones
del tórax o del cráneo; por ejemplo, Lew et al. halló
un riesgo 14 veces mayor ante la presencia de lesión torácica
y seis veces mayor si se trataba de una lesión de la cabeza. Kraus
et al. encontró la asociación con lesión torácica
en el 50% de los casos y con lesión de la cabeza en un 44% de los
casos.
Los mecanismos propuestos para la lesión carotídea
son: hiperextensión cervical, traumatismo directo, compresión
entre la mandíbula y las vértebras en lesiones por hiperflexión,
lesión directa por trauma oral, hiperrotación o lesión
por laceración debido a fractura de la base del cráneo.
La fisiopatología de la lesión sería la disrupción
intimal, que lleva a la disección y luego a la oclusión,
la que resulta en isquemia cerebral.
McKevitt informó que la TC inicial fue muy útil
para identificar lesiones carotídeas intracraneales, pero no para
las lesiones extracraneales. De los 9 pacientes con lesiones ocultas de
la carótida externa en los cuales la TC inicial fue inútil,
7 tuvieron una presentación retardada y sufrieron cuadros agudos.
Comunicó además un 56% de lesiones ocultas con presentación
retardada en pacientes con lesión carotídea extracraneal,
mortalidad que alcanzó al 31% de 18 pacientes. Glasgow promedio
de 3,12.
Nanda et al., en el análisis de 23 pacientes
con lesión carotídea, halló una mortalidad del 26%
y daños neurológicos permanentes también en el 26%
de los pacientes; una de sus conclusiones fue que los pacientes añosos
y las lesiones carotídeas múltiples eran factores determinantes
en el pronóstico fatal de estos pacientes.
El paciente que presentamos no evidenció ningún
traumatismo asociado en otra parte del cuerpo, como tampoco disminución
del score de Glasgow; por tanto, destacamos la importancia del
examen físico minucioso y el alto índice de sospecha que
lleva al médico a investigar la lesión por traumatismo cerrado
de carótida, lo que conduce al diagnóstico a través
de la angiografía. La investigación de este tipo de lesión
no se debe limitar a la primera consulta ya que es frecuente que no se
manifieste en el episodio agudo, como ocurrió en nuestro caso.
La angiografía continúa siendo el Gold
Standard del proceso diagnóstico en la evaluación
del trauma vascular. Pero otros autores han probado la utilidad de otros
métodos de diagnóstico por imágenes. Así Bok
y Peter en su trabajo demuestran la utilidad de la resonancia magnética
en los pacientes con traumatismo cerrado, en los cuales identifican las
lesiones vasculares con este método. Muñera et al.
mediante el empleo de la angiotomografía helicoidal mostró
una sensibilidad del 90% y una especificidad del 100% en lesiones vasculares.
Por último, Fry et al. comparó el Duplex Scan
con la angiografía valorando que éste no presentó
falsos positivos ni negativos, siendo menos costoso que la última.
CONCLUSIÓN
El trauma
cerrado de carótida es de presentación poco habitual.
Debe ser sospechado en todo paciente que ha sufrido
traumatismo de cráneo, cuello y tórax, aunque no se asocie
score de Glasgow menor de 8.
Ante la evidencia de una posible lesión carotídea,
como por ejemplo presencia de un Glasgow menor de 8, lesión torácica
o por mecanismo de lesión traumática a nivel del cuello,
se debe investigar más profundamente la lesión mediante
estudios por imágenes (arteriografía o angiotomografía
especialmente, y en último caso ecografía doppler); y si
estos estudios son negativos, citar al paciente para que concurra de manera
obligatoria, aunque asintomático, a una consulta posterior que
no debe efectuarse más allá de las 48 horas postrauma.
BIBLIOGRAFÍA
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