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REVISTA ARGENTINA DE CIRUGÍA
CARDIOVASCULAR
Vol. III - N° 1 / Marzo - Abril - Mayo 2005

ARTÍCULO
DE REVISIÓN
ACTUALIZACIÓN DE LA CIRUGÍA DEL SISTEMA
VENOSO SUPERFICIAL
Autores
Eduardo Pataro*, Marcelo Dándolo*,
Elba Landerreche*, Alicia Canga*
Recibido: 15.12.2004
Aceptado: 20.01.2005
Correspondencia: Dr.
Eduardo Pataro
Servicio
de Cirugía. Sector Flebolinfología
Hospital
Interzonal de Agudos Presidente Perón
Avellaneda,
Prov. de Buenos Aires, Argentina
E-mail:
epataro@intramed.net.ar
* MD
RESUMEN
El
mejor conocimiento de la hemodinamia venosa a partir de la generalización
del ecodoppler, la tendencia a terapéuticas menos invasivas,
así como el incremento de demandas legales han puesto en revisión
la safenectomía completa rutinaria en el tratamiento de la insuficiencia
venosa superficial.
La exéresis corta suprapatelar, la simple desconexión
safenofemoral, la cura conservativa hemodinámica, la ablación
eléctrica o por energía lumínica son consideradas
como alternativas a la cirugía resectiva clásica.
La desconexión safenofemoral
seguida de la eliminación sólo de los segmentos insuficientes
de la safena interna demostrados por el ecodoppler parece ser la
opción más lógica de la terapéutica del sistema
venoso superficial.
Estudios prospectivos para
el mediano y largo plazo son necesarios para la evaluación de las
técnicas no convencionales.
(Rev Arg Cir Cardiovasc
2005; 3:38-43)
Palabras clave
Safenectomía - CHIVA - Láser - Closure
RESUMO
ATUALIZAÇÃO DA CIRURGIA DO
SISTEMA VENOSO SUPERFICIAL
A
safenectomia completa rotineira no tratamento da insuficiência venosa
superficial tem sido situada em revisão devido ao melhor conhecimento
da hemodinâmica venosa desde a generalização do ecodoppler,
à tendência a terapêuticas menos invasivas, e ao acréscimo
de demandas legais.
A exérese curta suprapatelar, a simples desconexão
safeno-femoral, a cura conservativa hemodinâmica, a ablação
elétrica ou por energia luminosa são consideradas como alternativas
à cirurgia cirurgia de ressecção clássica.
A desconexão safenofemoral
seguida da eliminação de somente os segmentos insuficientes
da safena interna demonstrados pelo ecodoppler parece ser a opção
mais lógica da terapêutica do sistema venoso superficial.
Estudos prospectivos para
mediano e longo prazo são necessários para a avaliação
das técnicas não convencionais.
(Rev Arg Cir Cardiovasc
2005; 3:38-43)
Palavras-chave
Safenetomia - CHIVA - Laser - Closure
SUMMARY
REVIEW OF SUPERFICIAL VENOUS SYSTEM SURGERY
The knowledge of the
venous hemodynamics in order to the massive use of the Doppler ultrasonography,
the less invasive therapies and the increase of legal problems made essential
a revision for the treatment of the superficial venous disease.
The partial stripping of the great saphena, the interruption
of the sapheno-femoral junction, the conservative hemodynamic surgery
CHIVA, endovenous laser ablation or closure restore system are now considered
as alternatives for the convetional surgery.
The interruption of the sapheno-femoral junction and
selective stripping operation bassed upon Doppler ultrasonic, for saphenous
varicose segments are the gold standard therapeutic for the superficial
venous system incompetence.
Long and short term prospective studies are necessary
for the correct evaluation of nonconventional techniques.
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2005; 3:38-43)
Key words
Saphenous vein - Stripping - CHIVA - Laser - Closure
| |
ABREVIATURAS |
| |
DSF |
|
Desconexión safeno-femoral |
| |
EDC |
|
Ecodoppler color |
| |
ELA |
|
Endovenous laser ablation |
| |
NSI |
|
Nervio safeno interno |
| |
SVP |
|
Sistema venoso profundo |
| |
VSE |
|
Vena safena externa |
| |
VSI |
|
Vena safena interna |
La
exéresis de la vena safena interna (VSI) es una de las operaciones
más realizadas en el mundo. Esto, por supuesto, depende de la alta
incidencia de la patología venosa en la población general.
Los
antecedentes de la cirugía venosa actual se pueden recavar en los
trabajos realizados por Oschner y Mahorner (1),
Laufman (2) y Scott (3);
de la lectura de los mismos extrajimos algunos datos salientes. Davat
(4) en 1837 intenta tratar los trayectos
varicosos con ligaduras percutáneas, Madelung (5)
en Alemania en el año 1844 sugiere la ligadura y exéresis
de la VSI, pero Trendelenburg (6)
quien introduce en 1880 las bases de la cirugía moderna de las
venas varicosas, realizando la doble ligadura y división de la
VSI a nivel de la unión safeno-femoral. En 1904, Keller (7)
propone un tipo de fleboextractor de alambre externo, el cual es modificado
por Babcock (8), quien introduce las
bases para el desarrollo del fleboextractor interno, de marcada semejanza
con los actuales extractores descartables.
Homans (9) en 1916,
en el legendario Surgery, Gynecologics & Obstetrics, señala
la importancia de ligar la VSI por arriba de todas sus ramas tributarias
a nivel del cayado, con el objeto de evitar las recidivas. Esta conducta
sienta las bases vigentes hasta nuestros días en la cirugía
de la unión safeno-femoral. Sin embargo, esta operación,
en apariencia simple, frecuentemente es encargada en muchos hospitales
a los cirujanos noveles, con escaso conocimiento de la fisiopatología
venosa, lo que da como resultado una alta tasa de fracasos. Podríamos
decir hoy en día que un procedimiento inicial mal efectuado es
el comienzo de un largo camino de frustraciones.
No obstante, numerosos trabajos
realizados por cirujanos altamente entrenados también presentan
tasas de recidivas en un elevado porcentaje, siendo estos fracasos no
atribuibles a defecto técnico.
Las controversias ante los
altos índices de recidiva no tardaron en surgir. Una de ellas es
la preservación de la VSI en el muslo y el stripping
alto hasta la rodilla o total. Pero los cirujanos de experiencia, con
más de treinta años de profesión, saben que la simple
ligadura e interrupción del cayado va seguida de un importante
índice de fracaso en comparación con el stripping
total o parcial. Al respecto, es interesante la lectura de un trabajo
de J. J. Bergan publicado en 1996 (10),
donde compara los mejores resultados de la exéresis corta con la
simple ligadura del cayado. La neoangiogénesis a nivel inguinal
entre el muñón safeno y la vena safena residual parece ser
hoy la mayor causante de recurrencias (11).
Este patrón de recidiva
no se manifiesta sólo con la conservación de la VSI; por
esta razón muchos cirujanos proponen la ligadura tanto de las tributarias
de la VSI como de las tributarias de la vena femoral. Este gesto, por
supuesto, debería realizarlo un cirujano de experiencia ya que
las hemorragias a este nivel son profusas y difíciles de resolver
con un campo exiguo.
Mucho se ha hablado de la
conservación de la vena safena interna en el muslo para una posible
cirugía de bypass coronario o periférico. Esto no
debe ser tomado como un concepto correcto (salvo que la VSI se encuentre
sin insuficiencia valvular); el uso de una vena varicosa como injerto
da malos resultados en cuanto a la tasa de permeabilidad.
Las opciones terapéuticas
sobre la VSI son muy numerosas en la actualidad. No es nuestro propósito
tratar las posibilidades de la escleroterapia en este reporte.
Existe una importante cantidad
de estudios randomizados donde se compara cirugía vs. escleroterapia
en la insuficiencia global de la VSI, siendo concluyentes a favor de la
cirugía en el mediato y el largo plazo (12-13).
En el estudio prospectivo
y randomizado realizado por Eklof, el porcentaje de satisfacción
por parte de los pacientes que recibieron tratamiento quirúrgico
al año oscila entre el 75 y el 90%. Este porcentaje es similar
al obtenido por la esclerosis, que para el año es del 80%. Sin
embargo, respecto de la esclerosis a cinco años el índice
de satisfacción cae al 40%, mientras que para la cirugía
en el mismo período es de alrededor del 60% (14,
20).
Estos estudios no se extienden
a la vena safena externa (VSE) y no existe evidencia clínica
actual sobre cuál es el mejor tratamiento para su insuficiencia;
según la preferencia del médico actuante, éste optará
por uno u otro. Por supuesto, la opinión de nuestro grupo de trabajo
es que, ante la presencia de reflujo en la unión safeno-poplítea
con síntomas asociados, la indicación sea interrupción
del cayado y stripping safeno externo.
Existen, en el año
2004, numerosas variantes en el intervencionismo de la insuficiencia de
la VSI:
- Desconexión safeno-femoral
(DSF) con resección escalonada de várices secundarias
y/o esclerosis.
- Sección
de la VSI sin interrupción de sus tributarias a nivel del cayado.
- DSF
y stripping completo de la VSI de rutina.
- DSF
y stripping hasta la rodilla.
- DSF
y stripping selectivo de acuerdo con los resultados
del ecodoppler preoperatorio.
- Cura
hemodinámica (CHIVA).
-
Valvuloplastia soportada externa del cayado (Coros).
- Ablación
por radiofrecuencia (Closure y Restore).
- Láser
endoluminal (ELA: endovenous laser ablation).
Generalmente, el motivo de numerosas alternativas terapéuticas
para una misma enfermedad revela la preocupación por optimizar
resultados basados en el fracaso de controlar la afección o por
disminuir el número de complicaciones de los tratamientos considerados
como estándar.
Dentro de los trabajos que
se ocuparon de estas controversias, destacamos el de J. Earnshaw del Gloucester
Royal Hospital (15-16), que contrapone
al stripping parcial proximal la DSF: 52 miembros fueron
tratados con stripping safeno interno hasta rodilla
y 58 con DSF. Como resultado del seguimiento por cinco años se
obtuvo: 3 reoperaciones sobre los 52 safenectomizados y 12 reoperaciones
en los que habían recibido DSF como tratamiento. Además,
se constató que la neoangiogénesis fue responsable de 10
de las 12 recidivas en el grupo sin safenectomía. Con respecto
al tipo de recidiva, en el grupo con DSF el 79% (41 pacientes) presentaba
insuficiencia de la VSI, mientras que para el grupo con stripping
en el 29% de los casos (15 pacientes) se mostró insuficiente el
sector distal de la VSI remanente. La neoangiogénesis en los estudios
histológicos se reconoce como pequeños vasos a nivel de
la ingle, de carácter inmaduro; macroscópicamente, son vasos
de extrema fragilidad, tortuosos y de distribución anárquica.
Se originan sobre la misma pared del vaso en el muñón residual
de la VSI, en un trombo próximo a una ligadura o en el material
de sutura empleado.
En cuanto a las complicaciones
provocadas por el stripping de la VSI, la lesión
del nervio safeno interno (NSI) es una de las que más preocupa
a los cirujanos exceptuando, claro está, la recidiva varicosa.
La injuria del NSI para el stripping total está
por arriba del 39% (16-18). Otras
complicaciones se encuentran muy por debajo de estos valores: infección
entre el 2 y el 15%, hematoma 7%, trombosis venosa profunda 3% (16,19-21).
El elevado porcentaje de lesiones del NSI parece ser uno de los elementos
que han sido tenidos en cuenta para proponer el stripping
parcial como terapéutica en numerosos trabajos.
Herman et al., en
su trabajo Limited vs. total stripping of vena saphena magna
(22) estudiaron 577 pacientes
sometidos a stripping parcial (n=125) o total (n=397);
encontraron un 1.6% de lesiones del NSI en el grupo de stripping
parcial y un 7% en el grupo de stripping total. A pesar de
lo contundente de los resultados en cuanto a las lesiones del NSI, este
trabajo pierde parte de su valor ya que el seguimiento fue por 3 meses,
y es sabido que muchos de los síntomas desaparecen entre los 6
y 12 meses.
Holme (23)
presenta un trabajo similar en Alemania sobre stripping
parcial o total de la VSI (1996), en 163 pacientes. Se investiga el índice
de lesión neurológica en ambos grupos a los 3 años
y el índice de recidiva varicosa a los 5 años. La tasa de
lesiones neurológicas fue del 29% en el grupo de stripping
total contra un 5% en el grupo de stripping parcial
con un p< 0.01. En cuanto a la evaluación de la recidiva
a 5 años, la cifra es similar en ambos grupos, 10%. Los autores
concluyen que el stripping total como cirugía
rutinaria debe ser abandonado. Consideramos muy elevados los porcentajes
de lesión del NSI en este trabajo.
Lamentablemente, el sector
de VSI distal en nuestra experiencia con frecuencia está comprometido
y su resección se hace inevitable.
Es evidente que los métodos
de diagnóstico no invasivos, fundamentalmente el ecodoppler
color, fomentaron el conocimiento de la fisiopatología de la hemodinamia
venosa dando origen a variantes terapéuticas. A partir de 1967
fuimos capaces de escuchar el flujo sanguíneo en las grandes venas,
detectar la dirección de la corriente sanguínea, registrar
velocidades del flujo y analizar el espectro de la onda pulsátil.
También fue posible valorar las válvulas venosas, sus características
morfológicas, sus tiempos de apertura, velocidad y duración
de los reflujos.
A partir de estos conceptos
nacen tratamientos conservadores con un criterio hemodinámico,
con preservación de la VSI, difundido en nuestro país con
la sigla CHIVA. Su principio está basado en la fragmentación
de la columna sanguínea por interrupción de los reflujos
en sus puntos de origen, preservando las venas perforantes que drenan
las venas varicosas incompetentes en el sistema venoso profundo. Luego
de la cirugía, según sus defensores, las venas varicosas
mejoran a partir de la reducción de la presión hidrostática
y de un eficiente vaciado del sistema venoso superficial por la bomba
soleo-gemelar (24).
Franceschi (creador de
la técnica) y Cappelli en Florencia efectuaron un crítico
análisis luego de tres años de empleo del método,
manifestando un 41.2% de desaparición de las várices, mejoría
en el 43% y pobres resultados en el 15% (25).
Los resultados obtenidos
se concretarían dentro del primer año en un 50% de los casos
ya que la recuperación se produce luego de la mejoría del
drenaje del sistema venoso superficial, el cual reduciría la formación
de neovasos responsables del fracaso de la técnica. Es decir que
el único factor predictivo de éxito o fracaso estaría
representado por la calidad de drenaje obtenido a través de la
VSI.
La neoformación de
vasos por el sistema venoso profundo presente en el 10% de los pacientes
es independiente de la calidad del drenaje superficial.
Esta técnica hemodinámica,
que ha tenido buenos resultados en manos de sus creadores y seguidores
(F. Criado en Estados Unidos) (24)
y en algunos pocos y distinguidos colegas de nuestro país, sufre
el embate de resultados poco alentadores a medida que pasan los años.
Así Escribano (26),
en Barcelona, siguió a 58 pacientes sometidos a CHIVA mediante
EDC. Las evaluaciones se efectuaron prospectivamente entre 1 y 36 meses
después de la intervención. En promedio, el diámetro
de la vena se redujo de 6.6 a 3.9 mm, pero 53 de los 58 pacientes presentaban
reflujo recurrente, debiendo en 46 casos reintervenirse realizando en
esta oportunidad cirugía convencional. Concluye Escribano que la
evaluación del reflujo de la VSI después de la interrupción
de las venas tributarias insuficientes es sólo temporaria.
El tratamiento endovascular
del reflujo de la VSI tiene sus defensores en el Closure
y en el Restore.
A fines del año 2000
el Reflux management study group, que incluye investigadores
de varios países europeos liderados por A. Nicolaides, presentó
la experiencia recogida con ambos sistemas (27).
Mientras el Closure
está destinado a la ablación de la VSI a través
de un catéter de radiofrecuencia que eleva la temperatura a 85°C,
provocando la desnaturalización del colágeno de la pared
venosa con la consiguiente trombosis, el sistema Restore
intenta, por estrechamiento de las paredes venosas inmediatas a las
válvulas comprometidas, tornarla suficiente. Ambos métodos
presentan un apreciable número de complicaciones tales como quemadura
cutánea, parestesias en un 51% y trombosis venosa profunda. Estudios
a las 6 semanas revelan para ese momento signos de recanalización
en los trombos del Closure y fracaso en la continencia
del reflujo por parte del Restore.
Algunos artículos
recientes mantienen en vigencia al Closure. Es el caso
del trabajo publicado en enero de 2004 por Wagner et al., del Sinai
Medical Center de Los Angeles (28-29).
La ablación por radiofrecuencia de la VSI parece ser una alternativa
segura a la convencional ligadura stripping. Se requiere
un mejor seguimiento alejado para establecer la durabilidad del procedimiento.
La ablación por láser
representa otra posibilidad en el manejo de la insuficiencia de la VSI,
asociada o no a la DSF. Esta técnica ha sido adoptada por numerosos
cirujanos flebólogos en nuestro medio. No existen por el momento
trabajos prospectivos y multicéntricos sobre los beneficios de
su empleo en el mediano y largo plazo.
A medida que se profundiza
el conocimiento de la hemodinamia venosa normal y patológica gracias
a un mejor y difundido uso del ecodoppler, han surgido numerosas
posibilidades terapéuticas que se contraponen a la DSF y la exéresis
completa de la VSI aplicadas en forma rutinaria.
Los principales argumentos
que se esgrimen en la literatura mundial contra la safenectomía
interna completa de rutina pretenden: conservar la VSI para su posible
utilización ulterior como injerto en cirugía cardiovascular
central o periférica; evitar las complicaciones neurológicas
(del nervio safeno interno o externo) que en ocasiones han sido motivo
incluso de demandas legales; mayor confort y rápida reinserción
laboral; y, por último, menor tasa de recidiva.
La aparición de la
cirugía conservadora hemodinámica (CHIVA) por Franceschi
(1987) origina el concepto, por lo menos en la mente de su creador, de
la regresión de las lesiones venosas a través de un activo
drenaje por el sistema venoso superficial.
Dentro de los grupos definitivamente
asociados a la cirugía clásica, la opción se encuentra
entre: 1. DFS asociada a microcirugía o escleroterapia con conservación
de la VSI; 2. DSF y stripping hasta la rodilla; 3.
DSF y stripping completo.
En un análisis de
los reflujos se promediaron los resultados de distintos trabajos (29)
señalando que en el 52.3% de los casos la válvula ostial
se halla insuficiente, un 27% de los pacientes presentan insuficiencia
valvular del sector medio de la VSI y en un 19.6% se encuentran sectores
insuficientes con cayados competentes. Si se toma como fuente de reflujo
la unión safeno-femoral y sus tributarias, entonces se podría
realizar una serie de valoraciones. Por ejemplo, las venas cincunfleja
y epigástrica se hallan competentes en un 65% a 50% aproximadamente,
mientras que el reflujo safeno por debajo de la rodilla se halla en cerca
del 34% de los pacientes.
CONCLUSIONES
1. Todo paciente portador
de insuficiencia venosa tipo C2, C3, C4 A/B, C5, C6 en plan de tratamiento
quirúrgico debe ser exhaustivamente estudiado en el laboratorio
vascular.
2. Determinar las características
de la insuficiencia de la VSI, precisando si la falla es global o segmentaria,
y determinar el estado de la VSI infrapatelar. Verificar sus diámetros
máximos, así como la suficiencia del sistema venoso profundo
(SVP) y de las venas perforantes.
3. En pacientes jóvenes
en los que se plantea una cirugía de la VSI debemos precisar los
hábitos y antecedentes hereditarios. En pacientes fumadores, con
antecedente familiar de enfermedad cardiovascular, dislipemias, diabetes,
se debe ser cauto en la indicación de stripping
safeno interno completo. Aquí la DSF, el tratamiento de las tributarias
insuficientes por microcirugía o esclerosis, o el CHIVA parecen
ser opciones a tener en cuenta.
4. Las várices con
golfos de diámetro superior a 7 mm o que hayan sufrido un proceso
flebítico espontáneo o por esclerosis no son aptas para
su empleo como injerto, por lo que es inútil su conservación.
5. En el caso de ausencia
de insuficiencia del segmento infrapatelar de la VSI, la DSF y el stripping
corto se hallan indicados.
6. El stripping
largo de rutina debe entrar en la historia de la cirugía venosa.
7. La cirugía conservativa
ambulatoria hemodinámica (CHIVA) presenta buenos resultados en
sus seguidores y precisa de estudios prospectivos a largo plazo para aseverar
su eficacia.
8. La DSF con stripping
corto o completo, de acuerdo con un diagnóstico preciso de insuficiencia,
continúa siendo el Gold Standard de la cirugía
venosa superficial.
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