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REVISTA ARGENTINA DE CIRUGÍA
CARDIOVASCULAR
Vol. II - N° 4 / Diciembre - Enero - Febrero 2004/2005

ARTÍCULO
ORIGINAL
REVASCULARIZACIÓN DE LA PATOLOGÍA
AORTOILÍACA: ABORDAJE RETROPERITONEAL
Autor
Luis Bechara Zamudio*
Recibido: 10.05.2004
Aceptado: 05.08.2004
Correspondencia: Dr.
Luis Bechara Zamudio
Tronador
418 (1427)
Buenos
Aires, Argentina
* MAAC, FACS
Jefe Cirugía Vascular y Endovascular del Instituto Sacre Coeur. Docente
Universidad de Buenos Aires.
RESUMEN
Debido
al alto índice de morbimortalidad ante una población de
alto riesgo por edad y patologías asociadas, que encontramos hace
20 años, cuando comenzaba mi actividad como cirujano, decidí
adecuar las tácticas y técnicas quirúrgicas, evaluar
la patología coronaria y cerebrovascular, así como los riesgos
respiratorios.
A
tal fin, en una primera etapa adoptamos el abordaje retroperitoneal con
anestesia raquídea y el uso de balones intrarteriales, a la vez
que pudimos acceder a una unidad propia de cuidados postoperatorios.
Nuestra
experiencia data del 2 de agosto de 1993 al 30 de noviembre de 2004, considerando
285 casos, de los cuales 180 se realizaron por vía retroperitoneal
y 105 (a partir de 1997) con técnica endovascular.
El
promedio de edad fue de 76 años, de los cuales el 35% eran ASA
IV y V y el resto ASA III. El 60% se operaron por salvataje del miembro.
La combinación de abordaje extraperitoneal, anestesia raquídea
y uso de balones hizo posible ampliar la táctica quirúrgica,
pudiendo hacer endarterectomía renal en 8 casos. Se comentan la
metodología y los resultados obtenidos.
Si
bien la morbimortalidad cayó al igual que el gasto y los días
de internación, se fueron sumando pacientes de mayor edad que requerían
un nuevo esfuerzo y adecuación de técnicas, cosa que pudimos
realizar mediante el uso de la metodología endovascular desde el
año 1997. Esta experiencia constituye la parte II de este trabajo.
(Rev
Arg Cir Cardiovasc 2004/2005; 4:226-233)
Palabras clave
Abordaje - Retroperitoneal - Raquídea - Oclusión aortoilíaca
RESUMO
REVASCULARIZAÇÃO DA PATOLOGIA AORTO
ILÍACA: ABORDAGEM RETROPERITONEAL
Devido ao alto índice de morbimortalidade
ante uma população de alto risco por idade e patologias
associadas que descobrimos há 20 anos, nos começos da minha
atividade como cirurgião, decidi adequar as táticas e técnicas
cirúrgicas, avaliar as patologias coronária e cerebrovascular,
assim como também os riscos respiratórios.
Para estes fins, em uma primeira etapa optamos
pela abordagem retroperitoneal com anestesia raquidiana e pelo uso de
balões intra-arteriais, entanto que pudemos ter acesso a uma unidade
própria de cuidados pós-operatórios.
Nossa experiência data desde 2 de agosto
de 1993 até 30 de novembro de 2004, considerando 285 casos, dos
quais 180 realizaram-se por via retroperitoneal e 105 (desde 1997) com
técnica endovascular.
A média de idade foi de 76 años,
35 % eram ASA IV e V e o resto ASA III. 60 % foram operados por salvamento
de membro. A combinação da abordagem extraperitoneal, da
anestesia raquidiana e do uso de balões, tornou possível
melhorar a tática cirúrgica, possibilitando a endarterectomia
renal em 8 casos. Comentam-se a metodología e resultados obtidos
no corpo do trabalho.
Ainda que a morbimortalidade caiu tanto quanto
os custos e os dias de internação, foram-se somando pacientes
de mais idade que requeriam um novo esforço e adequação
de técnicas, questão que pôde ser realizada desde
1997 mediante o uso da metodologia endovascular. Esta experiência
constitui a parte II deste trabalho.
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2004/2005; 4:226-233)
Palavras-chave
Abordagem - Retroperitoneal - Raquídiana - Oclusão aorto
ilíaca
SUMMARY
REVASCULARIZATION OF AORTIC-ILIAC PATHOLOGY:
RETROPERITONEAL APPROACH
Twenty years ago, when starting my activities
as a surgeon, we found a high morbimortality rate for an aged high risk
population with associated pathologies. I decided to adequate chirurgical
tactics and techniques, to evaluate coronary and cerebrovascular pathologies,
as well as the respiratory risks.
With that aim, we adopted the retroperitoneal
approach with spinal anesthesia and use of arterial balloons. At the same
time, we could get our own unit for post-operatory care.
Our experience comprises from August 2,
1993, up to November 30, 2004, totalling 285 cases, 180 of which effected
through retroperitoneal way and 105 (starting from 1997) with endovascular
techniques.
Patient age average was 76 years, 35%
of which were ASA IV and V and the rest ASA III. 60% were intervened for
limb saving. The combination of extraperitoneal approach, rachid anesthesia
and use of balloons, made it possible to amply the chirurgical tactics,
enabling the renal endarterectomia in 8 cases. Both the methodology and
the results obtained are commented.
Though the morbimorbility figures fell
down as well as the expenses and the days of confinement, older patients
requiring new efforts and techniques adequation were added. We could afford
this through the use of endovascular methodology as from 1997. This experience
is the second part of this work.
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2004/2005; 4:226-233)
Key words
Approach - Retroperitoneal - Spinal - Aortic-iliac occlusion
| |
ABREVIATURAS |
| |
ASA |
|
American Association of Anesthesiology |
| |
ACV |
|
Accidente cerebrovascular |
| |
IAM |
|
Infarto agudo de miocardio |
| |
IRA |
|
Insuficiencia renal aguda |
| |
IRC |
|
Insuficiencia renal crónica |
| |
PTFE |
|
Politetrafluoroetileno |
| |
RCV |
|
Recuperación cardiovascular |
INTRODUCCIÓN
Hace 20 años encontré
en el tratamiento del sector aortoilíaco un alto índice
de morbimortalidad. Sus causas eran:
- Población de alto
riesgo por edad y patologías asociadas.
- Tácticas quirúrgicas
inadecuadas.
- Técnicas quirúrgicas
muy agresivas.
- Mala evaluación
del riesgo y defectuoso manejo perioperatorio.
- Prolongación de
la internación con gasto excesivo.
A partir de 1988, usamos
el abordaje retroperitoneal con anestesia raquídea, contamos con
una Unidad de Recuperación y con un mejor estudio preoperatorio,
obteniendo una menor estadía de internación postoperatoria
(1-2).
El tiempo aumentó
la edad y deterioro de los pacientes, haciéndonos pensar nuevamente
en métodos menos agresivos, adoptando luego de 1997 (3)
la experiencia endovascular.
Este trabajo consta de dos
fases:
I) Tratamiento por vía
extraperitoneal.
II) Tratamiento endovascular
de la patología aortoilíaca.
MATERIAL Y MÉTODOS
Presentamos
la casuística del autor en patología oclusiva aortoilíaca
desde el 2 de agosto de 1993 hasta el 30 de noviembre de 2004, realizada
en el Hospital Militar Central, en el Sanatorio San Patricio y el Instituto
Sacre Coeur de la ciudad de Buenos Aires, y en la Clínica Modelo
de Lanús. Se operaron 285 pacientes, por vía retroperitoneal
180 casos, y con técnica endovascular 105 casos. En esta sección
describiremos nuestra experiencia con el abordaje retroperitoneal, dejando
para la parte II el tratamiento endovascular.
De
los 180 casos, 80% (144 pacientes) eran hombres y 20% mujeres (36 pacientes),
hallándose entre los 38 y 96 años de edad, con un promedio
de 76. Las características clínicas se muestran en la Tabla
1.
| CARACTERÍSTICAS
CLÍNICAS |
| Edad |
76 |
| Sexo
masculino |
80% |
| Tabaquismo |
85% |
| Hipertensión |
36% |
| Diabetes |
39% |
| Obesidad |
36% |
| Enfermedad
pulmonar |
46% |
| IRC |
11% |
| Hiperlipemia |
30% |
| Coronariopatía |
30% |
| Cirugía
abdominal previa |
30% |
La
graduación de la American Association of Anesthesiology
(ASA) fue:
ASA
V: 2.7% (5 casos); ASA IV: 33.3% (60 casos); ASA III: 64% (115 casos).
La
sintomatología se observa en la Tabla
2.
| SINTOMATOLOGÍA |
| Antecedente
de claudicación |
100% |
| Claudicación
de 100 a 300 m |
22% |
| Claudicación
menor a 100 m |
28% |
| Dolor
de reposo |
26% |
| Lesiones
tróficas |
33% |
| Descomposición
por oclusión aguda |
2.7% |
La
intervención se realizó en el 60% (108 casos) para salvataje
del miembro inferior. Hubo 15 casos de oclusión total de aorta
y 16 casos con estenosis de arteria renal.
Todos los pacientes fueron estudiados con perfusión miocárdiaca
con talio-dipiridamol, ecodoppler de vasos de cuello, espirometría
y examen de sangre y orina.
La estrategia utilizada
fue la siguiente: (1-2)
Anestesia
-
Raquídea: sobre L1-L2 con bupivacaína al 75%, sumado
a sedación suave para oclusiones infrarrenales (164 casos) y con
estenosis renales (8 casos) (agregando un balón intraaórtico,
evitando el clampeo suprarrenal) (Figura
1).
Figura
1.
Clampeo de la aorta con balón
de Pruitt.
|
-
General: oclusiones aortoilíacas con compromiso suprarrenal
(3 casos); anestesia raquídea inefectiva (4 casos), o cuando el
peritoneo era frágil y se desgarraba fácilmente (3 casos).
Incisión
-
Incisión de Rob: desde el ombligo hasta la 12ª costilla
izquierda, para la patología infrarrenal y renal izquierda (4).
-
Incisión de Sicard, similar a la de Rob, pero a la derecha,
para patología aortoilíaca y de la arteria renal derecha
(5). Se usó en 5 casos.
-
Incisión de Williams para la patología suprarrenal
(desde el borde externo del recto anterior hasta los espacios 10-11/12ª).
Se usó en 3 casos (6-7).
Técnica utilizada (1-2)
-
Disección femoral bilateral.
-
El riñón y el uréter
izquierdo se dejan in situ para la técnica de Rob (izquierda)
y de -
Sicard (derecha).
-
No es necesario llegar hasta
la vena renal por el lado izquierdo en patología oclusiva sin lesiones
por encima de las renales.
-
La sección de la arteria mesentérica inferior mejora la
exposición de la región.
Clampeo
1. Clásico con dos clamps aórticos;
o bien
2. Colocación proximal del balón de oclusión
de Pruitt, clampeo de la ilíaca izquierda (visible) y catéter
balón del lado derecho o clamp, ya que la ilíaca
derecha es fácilmente visible (Figura
2).
Figura
2.
Visualización de arteria
ilíaca derecha mediante incisión de Rob en un aneurisma.
|
- Anastomosis aorto-protésica (dacron colagenada
o PTFE) término-lateral, salvo en la aorta de Shaggy que
se hizo término-terminal (3 casos).
- En la ingle prestamos especial cuidado a la arteria
femoral profunda, donde efectuamos endarterectomía, descenso de
la bifurcación o cámara única, según el caso.
Realizamos la técnica de Williams (6-7),
usando anestesia general (Figuras 3 y 4),
para el tratamiento concomitante de las arterias viscerales:
Figura
3. Técnica de Williams concluida con reimplante renal derecho.
|
Figura 4.
Disección retro y prerrenal de la aorta.
|
1. Disección retro y prerrenal, y, con riñón
elevado, disección y clampeo de la aorta suprarrenal. De
la vena renal izquierda salen tres brazos que pueden sangrar: gonadal,
suprarrenal y lumbar (Figura 5)
(8,10-12).
Figura
5.
Ramas de la vena renal derecha.
|
2. Incisión aórtica infrarenal, con clamp
o balón de Pruitt proximal.
3. Endarterectomía desde el lumen aórtico
de ambas renales. Si existe oclusión de otras ramas viscerales,
se realiza una incisión puerta trampa sobre la aorta,
que comienza por encima de la arteria más proximal afectada y se
prolonga por debajo y pasando entre medio de ambas renales. La sección
del pilar diafragmático izquierdo brinda 6-8 cm adicionales de
exposición (3 casos). Si sólo la arteria renal izquierda
está enferma, puede tratarse con bypass o reimplante. Para
el caso de la derecha, de no ser ostial, elegimos el abordaje derecho
(Figura 6).
Figura
6.
Puente protésico
renal derecho por vía retroperitoneal derecha.
|
4. Se sigue con el tratamiento del resto de la patología
hacia distal.
De los 180 pacientes, la distribución de las
lesiones fue la siguiente: sector aortoilíaco 100%; sector femoropoplíteo
56%; sector distal 51%. Un 80% de los casos de oclusión poseía
lesiones multiniveles.
Referente al escape distal, se encontró que en
el 55% de los casos, el escape distal era malo: 3 vasos 30%; 2 vasos 15%;
1-0 vasos 55%.
Debido a esto, se realizaron las siguientes técnicas
durante la cirugía (Tabla 3).
| TÉCNICAS
QUIRÚRGICAS UTILIZADAS |
| Aorto
bifemoral |
126
|
|
casos |
| Aorto-ilio
femoral |
51
|
|
casos |
| Aorto-ilíaco |
3
|
|
casos |
| Profundoplastía |
161
|
|
casos |
| Endarterectomía
renal |
8
|
|
casos |
| Puente
protésico renal |
2
|
|
casos |
| Endarterectomíarenal
+ AMS |
3
|
|
casos |
| Stent
renal previo |
3
|
|
casos |
Usamos la clasificación de la Cleveland Clinic
(13), a pesar de ser la de Brewster
y Darling (14-16) más conocida,
debido a la ausencia de practicidad de ésta.
GI = aortoilíaca (34%);
GII = aortoilíaca + arteria femoral superficial
(41%);
GIII = aortoilíaca + arteria femoral superficial
+ sector distal (25%).
RESULTADOS
La mortalidad global de los 180 pacientes
operados fue del 5 % (9 casos). Las causas fueron infarto de miocardio
o cerebral, isquemia distal postoperatoria que provocó insuficiencia
renal aguda pese a la oportuna reoperación, otro caso falleció
por ateroembolia con insuficiencia renal y otro por trombosis mesentérica.
De los 15 pacientes con oclusión de la aorta, fallecieron 2 en
el grupo de los ocluidos en forma aguda. Uno llegó 36 horas después
del episodio agudo y ambos fallecieron con falla de múltiples órganos
y sepsis. Otro fallecimiento ocurrió entre los endarterectomizados
renales, por sangrado postoperatorio y coagulopatía; y el último
entre los pacientes con ambas renales y la mesentérica superior
para endarterectomizar, por falla de múltiples órganos.
Las complicaciones
más importantes que presentó el grupo de pacientes fueron:
Cardíacas: 14%
(25 casos).
Pulmonares: 5.5% (10
casos).
Renales: 10% (18 casos,
10 como componente de fallas multiorgánicas, 6 requirieron diálisis).
Trombosis mesentérica:
1.6% (3 casos).
Ateroembolia diseminada:
4.4% (8 casos).
Coagulopatía:
0.55% (1 caso).
Complicaciones de
la pared:
Hematomas/infección
de la herida: 4.4% (8 casos)
Abombamiento de la pared:
3.3% (6 casos).
Eventración:
1.1% (2 casos).
Complicaciones en
los miembros inferiores:
Reoperación por
isquemia distal: 4.4% (8 casos)
Amputación: 2.7%
(5 casos: uno de ellos con amputación transmetatarsiana bilateral
por pie de desecho).
Síndrome del
pie azul: 1.66% (3 casos).
Reoperaciones por
causas no vasculares:
Colelitiasis: 1 caso.
Resección intestinal:
2 casos.
Asimismo, en los 8 pacientes
con oclusión renal bilateral y revascularizaciones complejas, el
promedio de clampeo aórtico fue de 24 minutos.
Entre los primeros 129
casos, la cantidad de sangre utilizada fue:
Ninguna: 27%; 1 unidad:
30%; 2 unidades: 20%; 3 unidades: 12%; más de 3 unidades: 11%.
La salida de recuperación
en el 84% de los casos ocurrió dentro de las 48 horas:
24 horas: 62%; 48 horas: 22%; 72 horas: 10%; más de 72 horas: 6%.
La deambulación
de los pacientes que no fallecieron o se amputaron fue de:
48 horas: 36%; 72 horas: 40%; más de 72 horas: 24%.
El 45% de una población
de 76 años de promedio, se encontraba en su domicilio a los 5 días
y el 93 % a los 7 días. El alta ocurrió:
3er. día: 3%;
4° día: 16%; 5° día: 27%; 6° día: 27%;
7° día: 19%; >7° día: 8%.
Salvo aquellos que tuvieron
isquemia mesentérica o falla de múltiples órganos,
ningún paciente tuvo íleo por más de 48 horas. El
70% podía ingerir líquidos al segundo día de operado,
tal es así que se usó sonda nasogástrica en los primeros
10 casos y actualmente se coloca según necesidad o cuando se usa
anestesia general.
De los 180 casos, pudieron
seguirse 98 por más de 5 años, encontrándose las
siguientes complicaciones:
La progresión
de la enfermedad fue la causa más importante de reoperación:
8 casos requirieron un procedimiento hacia distal (uno falleció
por IAM, 2 fueron amputados).
- 6 casos presentaron
pseudoaneurisma (1 fue amputado).
- 2 casos presentaron
infección protésica antes de los 2 años (1 falleció
por sepsis).
- 2 casos presentaron
infección de una de las ramas luego de los 2 años (1 fue
amputado).
- 3 casos presentaron
oclusión de una rama.
- 25 casos recibieron
cirugía vascular de otros sectores o procedimientos endovasculares
(4 coronarios, 1 valvular, 8 carotídeos, 6 renales, 2 tuvieron
disección de aorta, 4 tuvieron accesos para diálisis)
- En los 21 pacientes
con cirugía por complicaciones del procedimiento, hubo un 24% de
complicaciones severas, 2 fallecieron (10%) y 4 fueron amputados (19%).
DISCUSIóN
Las
ventajas y desventajas de la vía retroperitoneal son conocidas
(Tabla 4). La disminución
del sangrado es muy importante, reoperamos un solo caso (0.55%).
| VENTAJAS
DE VÍA RETROPERITONEAL |
| No
causa adherencias intraabdominales |
| Disminuye
las necesidades de fluido (12) |
| Disminución
del íleo (12, 17) |
| Alimentación
temprana |
| Menos
pérdidas de sangre (12, 14) |
| Menos
pérdidas de calor |
| Menos
complicaciones pulmonares (8, 12) |
| Menos
dolor postoperatorio |
| Facilita
el acceso yuxta y suprarrenal |
| Facilita
la identificación de riñón en herradura y vena
cava izquierda |
| La
fístula aortoentérica no puede producirse |
| Menor
estadía en RCV, en cama y hospitalización |
Con el uso de anestesia
raquídea con hipnóticos suaves, no hay intubación
ni secreciones bronquiales; se ingieren líquidos tempranamente
y es rara la intubación nasogástrica; el paciente sale despierto
de quirófano.
Ambas técnicas
disminuyen la estadía en recuperación, así como los
riesgos cardiológicos y pulmonares. Pueden operarse pacientes más
añosos, 76 años promedio en nuestra serie. De 172 pacientes
operados con anestesia raquídea, sólo 7 debieron transformarse
en general.
Los balones de oclusión
aórticos nos ayudaron a resolver la patología renal concomitante
con anestesia raquídea en pacientes con gran compromiso pulmonar.
Las desventajas como el acceso a la arteria ilíaca derecha o a
la arteria renal derecha (la que es abordable por la vía derecha),
no constituyeron inconvenientes. (11, 18-19)
Cabe destacar que en
incisiones transperitoneales medianas se halló que existían
hernias en un 16.5 % (20), en tanto
que Honig (21), encontró en
incisiones transversas extraperitoneales un 23% de abombamientos de la
herida y un 7% de hernias. Hemos visto hasta el momento 6 casos de abombamiento
de la herida (3.3%) y 2 casos de eventración (1.1%), pero si contabilizamos
aquellos 98 casos que se siguieron por 5 años, el porcentaje se
duplica. Creemos que lo más importante es no lesionar los nervios
intercostales y el cierre muscular en tres planos.
La mortalidad se debe
en un 50% al infarto de miocardio (22)
y en 9% al cerebral (14-16). Por tal
motivo implementamos el uso del ecodoppler de vasos de cuello y
de la perfusión miocárdica con talio-dipiridamol.
La oclusión aguda
de la aorta es un evento catastrófico en pacientes de alto riesgo;
el 46% hacen infarto de miocardio y el 58% arritmias, aquellos con menos
de 8.25 horas promedio de espera, suelen sobrevivir y con más de
23,1 horas de espera suelen fallecer (23).
A veces las oclusiones protésicas se comportan como oclusiones
agudas de la aorta, pero con mejor pronóstico (24).
La oclusión crónica de la aorta ocurre en el 10% de las
enfermedades aortoilíacas (25).
Entre las 15 oclusiones de aorta, 10 fueron crónicas y 5 agudas;
entre estos últimos hubo 2 pacientes fallecidos.
En casos de combinación
con ateromatosis renal puede realizarse el tratamiento conjunto, pero
a pesar de mejorar la hipertensión arterial y la insuficiencia
renal, la morbimortalidad es alta (26).
Son cirugías de mucha disección y riesgo, que actualmente
tratamos de combinarlas con métodos endovasculares. De los 13 procedimientos
combinados con endarterectomías viscerales, hubo una mortalidad
del 15%.
Crawford et al.
(27) sobre 949 casos en 25 años
tuvo buenos resultados en el 95% (mejores en claudicación sin patología
distal), con una permeabilidad del 96%. Para Martínez, Hertzer
y Beven, la trombosis a 30 días fue de 1.3%; a 5 años del
12% y a 10 años del 22% (22).
La permeabilidad a 30 días fue del 97.3 %, aunque un 4.4 % requirieron
prolongación del procedimiento hacia distal.
La amputación
fue hecha en el 3% de los claudicantes y en el 14% de los isquémicos.
Perdue et al. (5) obtuvieron
un índice de amputaciones tempranas del 0.4% y tardías del
3.2%. Éstas son más frecuentes ante lesiones distales. En
25 años Crawford (27) tuvo
6% (54 casos), con 2% de amputación inmediata. El índice
de amputaciones nuestro fue del 2.7% inmediato y a 5 años (sobre
98), 4 casos (4%).
La mortalidad hospitalaria
para Crawford (27) fue en los primeros
5 años del 8% y en los 15 siguientes del 3%. En la Cleveland
Clinic (22) entre 1967/77 hubo
una mortalidad hospitalaria total del 5.6%, en tanto que en el año
2004 publica una mortalidad del 1.2% en aneurismas de aorta abdominal,
con lo cual se puede inferir que la estadística sigue en baja.
Nuestra mortalidad hospitalaria fue del 5%.
La sobrevida a los 5
años fue del 79%, a los 10 años del 48% y a los 13 años
del 45% (22).
Referente a las complicaciones,
hay un 14 % de complicaciones severas, entre ellas el sangrado retroperitoneal
(3.7%). La isquemia intestinal es del 1-2%, y en nuestra experiencia fue
de 3 casos (1.6%), siendo aconsejable el implante de la arteria mesentérica
inferior con la técnica de la estampilla. La insuficiencia renal
aparece entre un 2-8%, en tanto que nosotros tuvimos un 10% (18 casos)
y en 6 casos requirieron diálisis. También tuvimos un 14%
de complicaciones cardiológicas y un 5.5% de complicaciones pulmonares.
Respecto a las complicaciones
tardías, Crawford (27) sobre
949 pacientes operados durante 25 años, tuvo un 9% que requirieron
reconstrucción aortoilíaca por falso aneurisma, en el 1%
por infección y en el 3,4% por obstrucción. A la vez otros
procedimientos arteriales fueron: coronarios 3.4%; carotídeos 7.6%;
renal 7%, amputación 4% y procedimientos por persistencia de los
síntomas 6.6%. Las complicaciones de la reparación secundaria
fueron, a nivel de la ingle un 16.6% y a nivel de la aorta un 28.5%.
Malone et al.
(13) presentan 281 casos (522 miembros inferiores),
de los cuales el 13.6% se ocluyó y el 19% fue reoperado, siendo
las indicaciones: trombosis de la prótesis (65%), isquemia progresiva
(27%) y falso aneurisma (8%).
En nuestra casuística,
la progresión fue la causa más importante de reoperación
sobre 98 casos seguidos por 5 años: 8% llevaron procedimientos
distales; 2% tuvieron infección protésica, 2 casos infección
de una rama, 3 oclusiones de ramas, en tanto que el 25% recibieron cirugía
vascular de otros sectores o procedimientos endovasculares. En los 21
pacientes con cirugía por complicaciones del procedimiento, hubo
un 24% de complicaciones severas, 2 fallecieron (10%) y 4 fueron amputados
(19%).
CONCLUSIONES
Con el análisis
de nuestra experiencia previa hicimos cambios en el estudio de los enfermos,
apuntando hacia la enfermedad coronaria y cerebrovascular; adoptamos el
abordaje retroperitoneal, la anestesia raquídea con sedación
suave y el uso de balones oclusores cuando era necesario, como el mejor
manejo en recuperación y el alta temprana, nos llevaron a disminuir
la mortalidad a un 5% y un índice de amputaciones del 2.4%. Pero
la aparición de pacientes de mayor edad (promedio de 76 años),
nos hizo variar nuevamente nuestras técnicas. En la segunda parte
de esta experiencia seguiremos analizando los cambios que realizamos para
el tratamiento de esta patología.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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A y col. Nuevos conceptos en cirugía vascular del geronte. Trabajo
ganador del Premio Bienal de la Sociedad Argentina de Geriatría,
1994.
2. Bechara Zamudio L. Manejo actual
de la patología aortoilíaca en el geronte. Monografía
presentada ante la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría
de la Asociación Médica Argentina. Ganadora del Premio Bienal
Auditor General Salvador Guilera, otorgado el 2 de abril de
1997.
3. Bechara Zamudio L. Traumatic abdominal
aortic pseudoaneurysm treated with balloon-expandable bifurcated endoprostesis.
J Vasc Surg 1998; 28:345-8.
4. Rob C. Extraperitoneal approach
to the abdominal aorta. Surgery 1963; 53:87-9.
5. Perdue GD, Long WD, Smith RB 3rd.
Perspective concerning aorto femoral arterial reconstruction. Ann Surg
1971; 173:940.
6. Ricotta J, Willams GM. Endarterectomy
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approach. Ann Surg 1980; 192:633-9.
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