| |
REVISTA ARGENTINA DE CIRUGÍA
CARDIOVASCULAR
Vol. II - N° 4 / Diciembre - Enero - Febrero 2004/2005

CASO CLÍNICO
MIXOMA AURICULAR IZQUIERDO PEDICULADO CON ASPECTO
MACROSCÓPICO DE TROMBO CALCIFICADO
Autores
Francisco
Moreno Martínez*, Álvaro Lagomasino Hidalgo, Osvaldo
González Alfonso, Ileana Puig Reyes§, Roger Mirabal Rodríguez**,
Omaida López Bernal§, Gustavo Bermúdez Yera
, Luis Vega Fleites
Recibido: 01.10.2004
Aceptado: 28.10.2004
Correspondencia: Dr.
Francisco L. Moreno-Martínez
Cardiocentro
Ernesto Che Guevara
Unidad
de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista
Gaveta
Postal 313, Morón 2, CP 67220
Ciego
de Ávila, Cuba
Fax:
53(42)273365
E-Mail:
flmorenom@yahoo.com
* Especialista de I Grado en Cardiología.
Diplomado en Cuidados Intensivos de Adultos. Profesor Colaborador de la
Universidad Virtual de Salud de Cuba
Especialista de II Grado en Cirugía Cardiovascular. Profesor
Asistente
Especialista de I Grado en Anestesiología y Reanimación.
Profesor Asistente
§ Especialista de I Grado en Anatomía Patológica. Profesora
Instructora
** Especialista de I Grado en Cirugía Cardiovascular
Especialista de I Grado en Cirugía General. Residente
de 3er. año de Cirugía Cardiovascular
Especialista de I Grado en Medicina General Integral y Cardiología
RESUMEN
Los
mixomas son los tumores cardíacos primarios más comunes
y tienen una incidencia aproximada entre 0.0017% y 0.23%. Antes de 1952
el diagnóstico de los tumores cardíacos se hacía
post mortem; sin embargo, con el desarrollo de las técnicas
diagnósticas, hoy en día es rutinario, mediante la ecocardiografía,
encontrar una masa intracardíaca; pero es imposible definir con
certeza el tipo de tumor, así como si es un tumor o un trombo,
pues sólo la histología es capaz de establecer el diagnóstico
de certeza. En este artículo presentamos el caso de una paciente
con diagnóstico clínico de mixoma que, al examen macroscópico,
aparentaba ser un trombo calcificado.
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2004/2005; 4:251-255)
Palabras clave
Mixoma - Trombo - Tumor cardíaco
RESUMO
ALTERNATIVAS E TÁTICAS PARA A ABORDAGEM
DA AORTA TORACOABDOMINALMIXOMA AURICULAR ESQUERDO PEDICULADO COM ASPECTO
MACROSCÓPICO DE TROMBO CALCIFICADO
Os mixomas são os tumores
cardíacos primários mais comuns e têm uma incidência
aproximada entre 0.0017% e 0.23%. Antes de 1952 o diagnóstico dos
tumores cardíacos era feito pós-mortem; porém, com
o desenvolvimento das técnicas diagnósticas, hoje em dia
é rotineiro, mediante a ecocardiografia, encontrar uma massa intracardíaca;
mas é impossível definir com certeza o tipo de tumor, assim
como se trata-se de um tumor ou um trombo, pois só a histologia
é capaz de estabelecer o diagnóstico adequado. Neste artigo
apresentamos o caso de uma paciente com diagnóstico clínico
de mixoma que, no exame macroscópico, aparentava ser um trombo
calcificado.
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2004/2005; 4:251-255)
Palavras-chave
Mixoma - Trombo - Tumor cardíaco
SUMMARY
LEFT VENTRICULAR ATRIAL MYXOMA SIMILAR MACROSCOPY VIEW AS A CALCIFIED
TRHOMBUS
Myxomas are the most common primary
cardiac tumors and its incidence range between 0.0017% and 0.23%. Before
1952 the diagnosis of cardiac tumors were made post mortem; however, with
the improvement of diagnostic techniques we can usually find intracardiac
masses using echocardiography; nevertheless it is impossible to assure
with certainty the sort of tumor, as well as if it is a thrombus or a
tumor, because only histologic finding is able to stablish the final diagnosis.
In this article we show the case of a patient with clinical diagnosis
of myxoma, but at macroscopic view it looked like to be a calcified thrombus.
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2004/2005; 4:251-255)
Key words
Myxoma - Thrombus - Cardiac tumor
| |
ABREVIATURAS |
| |
AI |
|
Aurícula izquierda |
| |
Ao |
|
Aorta |
| |
MAI |
|
Mixoma auricular izquierdo |
| |
VI |
|
Ventrículo izquierdo |
INTRODUCCIÓN
Los mixomas son los tumores cardíacos
primarios, benignos, más comunes (1);
representan más del 50% de este tipo de tumores (2)
y tienen una incidencia aproximada entre el 0.0017% y el 0.19% (2),
aunque algunos plantean que pueden llegar hasta un 0.23% (1).
Antes de 1952 el diagnóstico de los tumores cardíacos
se hacía post mortem (1-2);
sin embargo, con el desarrollo de las técnicas diagnósticas,
hoy en día es rutinario encontrar una masa intracardíaca.
La ecocardiografía es la herramienta diagnóstica de elección
(3); pero con ella es imposible definir
con certeza el tipo de tumor, así como si es un tumor o un trombo,
aunque existen otros factores que pueden contribuir al diagnóstico
(4).
Cada vez que diagnosticamos una masa intracardíaca,
sobre todo en las aurículas, pensamos en el mixoma, pero ni las
técnicas imagenológicas más avanzadas, ni la observación
macroscópica son definitorias. Sólo la histología
es capaz de establecer el diagnóstico de certeza.
En este artículo presentamos el caso de una paciente
con diagnóstico clínico de mixoma, cuyo tumor, durante la
cirugía, al examen macroscópico, aparentaba ser un trombo
calcificado.
Caso clínico
Presentamos el caso de una mujer blanca, de 64
años de edad, con antecedentes de haber sufrido un infarto cerebral
8 meses antes del ingreso, que en esta ocasión acude a consulta
en su área de salud por presentar taquiarritmia supraventricular.
Fue traída a nuestro centro con diagnóstico
de mixoma auricular izquierdo (MAI) y al repetir el ecocardiograma
constatamos la presencia de una masa pediculada y multilobulada en su
extremo libre, oscilante, que tenía gran movilidad e incursionaba
a través de la válvula mitral durante la diástole.
Coincidimos con el diagnóstico de MAI con alto riesgo de embolización
y decidimos programar la cirugía como una urgencia relativa.
Realizamos coronariografía, que mostró
coronarias angiográficamente normales, y en la fluoroscopia (Figura
1a) se observaba claramente la movilidad alarmante
del tumor, que tenía gran cantidad de calcio en su superficie.
Se hizo una inyección en la arteria pulmonar para visualizar el
supuesto mixoma durante la fase levo (Figura
1b) y se constató claramente su incursión
a través de la válvula mitral (Figura
1c).
Figura
1.
A. Imagen fluoroscópica donde se observa la radioopacidad producida
por la porción calcificada del mixoma (flecha).
B. Angiografía pulmonar en fase levo. Se observa el contraste
en la AI que deja ver una zona radiolúcida, que señala
la flecha, la cual se corresponde con el tumor.
C. Al contraste ya ha llegado al VI y a la aorta. La flecha señala
el mixoma localizado precisamente a nivel del plano
valvular mitral.
|
La paciente fue llevada al quirófano
donde, bajo circulación extracorpórea, se realizó
atriotomía izquierda, y lo que hasta ese momento parecía
un mixoma tenía características macroscópicas de
un gran trombo organizado y calcificado (Figura
2). Se procedió a resecar ampliamente la base del
pedículo tumoral y se suturó el defecto. La pieza anatómica
fue enviada para estudio histológico donde se constató la
presencia de una masa de tejido pediculada que medía 6x3 cm, de
color rojo pardo hacia el extremo proximal y blanco amarillento hacia
el extremo opuesto, de consistencia blanda, pero no friable, en los dos
tercios proximales y de aspecto calcificado en su tercio distal; coincidiendo
con una superficie irregular en esta área. Al corte se observaban
áreas de hemorragia con zonas duras de aspecto calcificado.
El examen microscópico confirmó la presencia
de un mixoma cardíaco.
No fue necesario sustituir la válvula mitral,
pues la base de implantación del tumor estaba alejada de ella;
además, a pesar del continuo traumatismo debido a la movilidad
del mixoma, no se constató daño estructural.
La paciente evolucionó favorablemente y fue egresada
al sexto día de la intervención quirúrgica, sin complicaciones.
Figura
2.
Pieza anatómica.
A. Vista anterior. La flecha señala el diámetro menor
del pedículo (3mm)
B. Vista posterior
|
DISCUSIÓN
Antes de 1951 el diagnóstico
de los tumores intracardíacos sólo se realizaba mediante
necropsia (2,5); el primer diagnóstico
in vivo de un MAI fue hecho por angiografía en 1952 (1-2).
En 1959 se realizó el primer diagnóstico ecocardiográfico
por modo M (2,6); en la actualidad,
el desarrollo de estas técnicas bidimensionales ha hecho que la
ecocardiografía continúe siendo el método diagnóstico
de elección de los mixomas cardíacos (2,6)
y de cualquier masa intracardíaca.
La primera resección quirúrgica de un
MAI fue descrita por Clarence Crafford en 1954, y desde entonces se estableció
la naturaleza quirúrgica obligada de esta enfermedad (1-2).
En el Cardiocentro de Santa Clara, la primera exéresis de un mixoma
intracardíaco, precisamente a nivel de la aurícula izquierda,
se llevó a cabo en 1990 por los profesores Ismael Alejo Mena y
Arturo Iturralde Espinosa, y desde ese momento hasta la actualidad se
han realizado 11 intervenciones quirúrgicas por esta enfermedad
con una supervivencia del 100%, representando el 0.3% del total de operaciones
realizadas.
Nuestro centro es un hospital relativamente joven en
comparación con otras instituciones que llevan más de 30
años dedicados a la cirugía cardíaca. Nosotros iniciamos
nuestros primeros pasos en el año 1986 y se operaba un número
muy limitado de casos.
Los mixomas pueden permanecer asintomáticos durante
mucho tiempo, pero una vez diagnosticados deben ser extirpados y en algunas
situaciones, como embolia pulmonar o sistémica, episodios sincopales
o evidencia ecocardiográfica de masas multilobulares, la cirugía
se debe llevar a cabo con premura (7).
Durante el período preoperatorio debe diferenciarse,
en la medida de las posibilidades, la proximidad del pedículo tumoral
a la válvula mitral, ya que existen casos poco frecuentes reportados
en la literatura de mixoma de esa válvula (1,8),
por lo que deberá tenerse en cuenta la posibilidad de reemplazo
valvular mitral asociado al procedimiento de exéresis del tumor
(2).
Los MAI, principalmente los pediculados, tienen tendencia
a las embolias periféricas por lo que se les debe considerar una
urgencia quirúrgica (1-2).
Un hallazgo interesante de Gabe et al. (3),
que debemos mencionar, fue que mientras más pequeño era
el diámetro menor del tumor, mayores fueron las posibilidades de
complicaciones embólicas; de hecho se reconoce que la presencia
de una masa intracardíaca puede ser causa de embolismos periféricos
y, frecuentemente, de accidentes vasculares encefálicos (4,8).
El infarto cerebral de nuestra paciente debe haber sido
de causa embólica por un fragmento desprendido del mixoma o un
trombo formado en su superficie (9).
Además, como se describe en la semiología, los émbolos
procedentes del corazón viajan, frecuentemente, por el tronco braquiocefálico,
que es el primer ramo del cayado aórtico, y se impactan en una
de las arterias del hemisferio cerebral derecho produciendo el defecto
neurológico en el hemicuerpo izquierdo, como lo sufrió nuestra
paciente.
El embolismo cerebral, y a cualquier otro nivel, es
una de las formas de presentación de los mixomas; sin embargo,
su espectro clínico es amplísimo, pues sus síntomas
y signos son variados e inespecíficos, por lo que son reconocidos
como los grandes simuladores de la semiología cardiovascular (1,3).
Aunque los mixomas cardíacos son tumores benignos, pueden ser fatales
según sus características morfológicas, tamaño,
movilidad, localización y capacidad de fragmentación (9).
También simulan procesos malignos, infecciosos o inmunológicos
(1). Los pacientes pueden permanecer
asintomáticos o presentar disnea, fatiga, pérdida de peso,
fiebre, dolor torácico y síntomas dependientes de los fenómenos
embólicos que puedan aparecer (1,3).
La embolia sistémica pueden sufrirla el 25-50%
de los pacientes que presentan mixomas del lado izquierdo del corazón
(1) y más de la mitad de los
émbolos van hacia el sistema nervioso central, incluyendo la retina
(1,8,10). En el 30% de estos pacientes
las manifestaciones neurológicas aparecen antes que el resto de
la sintomatología (8).
El hecho de haber constatado por ecocardiografía
y angiografía una masa oscilante con implantación, en una
aurícula izquierda que tenía dimensiones normales, nos hizo
pensar en la posibilidad del mixoma; sin embargo, durante el acto quirúrgico
se observó una masa pediculada donde predominaba el color rojo
pardo, como se describe en el informe anátomo-patológico,
que nos hizo pensar fuertemente en la posibilidad de un trombo organizado
que posteriormente se había calcificado.
Habitualmente hay un solo tumor y rara vez varios, frecuentemente
son pediculados y adosados al septum interauricular, con predilección
por la región de la fosa oval (1,11);
sin embargo, en nuestra paciente, la base de implantación del pedículo
estaba en la pared póstero-lateral de la aurícula izquierda,
totalmente opuesto a su localización más habitual, lo cual
coincide con lo encontrado por Gabe y sus colaboradores (3,9).
Estos tumores pueden aparecer a cualquier edad, incluso
en la infancia; pero son más frecuentes entre la quinta y la séptima
década de la vida (1). Pueden
ser esporádicos, recurrentes o presentarse asociados a otras manifestaciones
clínicas como en el síndrome de Carney (9,12).
En este caso en particular fue necesario esperar la
parafina para conocer si era un mixoma o un trombo. El mixoma cardíaco
es una neoplasia de histogénesis incierta (1,3)
que ocurre sólo en la superficie endocárdica y que histológicamente
se distingue de trombos organizados por estar recubierto por un endotelio
(2). Al examen macroscópico se aprecia un tumor generalmente
gelatinoso y friable con áreas de hemorragia, trombosis y calcificación,
o ambas (11), aunque también
puede ser duro1. El examen microscópico muestra una apariencia
histológica benigna, de origen endocárdico, de células
uniformes, pequeñas y poligonales, con núcleo redondo y
moderada cantidad de citoplasma, que se encuentran envueltas en un estroma
mixomatoso (2). Se pueden observar
células poligonales (estrelladas o globulosas), células
endoteliales y fibras musculares lisas en una matriz abundante de mucopolisacárido
ácido (1,11). Son características,
además, ciertas estructuras parecidas a glándulas o a vasos
mal formados (1,3,11). También
es posible la positividad para el antígeno carcinoembrionario y
la vicentina debido a que hay células inmaduras que no guardan
relación con el endotelio vascular.
El mixoma auricular izquierdo, además de la diversidad de sus síntomas,
puede tener un aspecto macroscópico variado. A pesar de ello, la
conducta y la técnica quirúrgicas no deben diferir de lo
que hasta ahora está recomendado.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1.
Moreno FL, Lagomasino A, Mirabal R, López FH, López OJ.
Mixoma auricular izquierdo recidivante. Arch Cardiol Mex 2003; 73:280-3.
http://www.medigraphic.com/espanol/e-htms/e-archi/e-ac2003/e-ac03-4/em-ac034f.htm
2. Santiesteban F, Attie F, Vargas J, Ramírez S, del
Campo JA. Mixoma intraventricular izquierdo. Arch Cardiol Mex 2004; 74:290-4.
3. Gabe ED, Rodríguez C, Vigliano
C, San Martino J, Wisner JN, González P y col. Mixomas cardíacos:
correlación anatomoclínica. Rev Esp Cardiol 2002; 55(5):505-13.
4. Sen S, Laowatana S, Lima J, Oppenheimer
SM. Risk factors for intracardiac thrombus in patient with recent ischaemic
cerebrovascular events. J Neurol Neurosurg Psychiatry 2004; 75(10):1421-5.
5. Reynen K. Cardiac Mixomas, review
article. N Engl J Med 1995; 333(24):1610-7.
6. Pavlides GS, Levin RN, Hauser AM.
Left ventricular recurrence of a resected left atrial myxoma. Am Heart
J 1989; 117(6):1390-2.
7. Jiménez-Navarro MF, Gavilán
JC, Melero JM, Rodríguez I, Bermúdez F, Porras C y col.
Mixoma de gran tamaño en la aurícula derecha. Rev Esp Cardiol
2001; 54(3):399-401. http://www.revespcardiol.org/cgi-bin/wdbcgi.exe/cardio/mrevista_cardio.fulltext?pident=
10021529
8. Remes-Troche JM, Zúñiga
J, Rebollar V, Hernández P, Narváez R, Téllez-Zenteno
JF y col. Mixoma de la válvula mitral con embolización a
circulación posterior. Descripción de un caso y revisión
de la literatura. Rev Neurol 2001; 33(8):729-31.
9. Moreno-Martínez FL, Lagomasino
A, Puig I, Vergara M, González O, López OJ y col. Recidiva
de mixoma auricular izquierdo después de 10 años. Ann Cir
Card y Vasc. En prensa.
10. Yasuma F, Tsuzuki M, Yasuma T.
Retinal embolism from left atrial myxoma. Jpn Heart J 1989; 30(4):527-32.
11. Schoen FJ. El corazón.
En: Cotran RS, Kumar V, Collins T, Eds: Patología estructural y
funcional. 6ta ed. Madrid. McGraw-Hill-Interamericana, 2000:571-629.
12. Morillas P, Frutos A, Bertomeu
V, Valero R, Rodríguez JA, Climent V y col. Un caso de síndrome
de Carney. Rev Esp Cardiol 2001; 54(6):803-6. http://www.revespcardiol.org/cgi-bin/wdbcgi.exe/cardio/mrevista_cardio.fulltext?pident=13013875.
|
Revista
Argentina de Cirugía Cardiovascular ®
Todos los derechos reservados - Prohibida la reproducción
total o parcial sin la autorización previa y por escrito
del editor
© 2003
|
|