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  ISSN 1669-7723  
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REVISTA ARGENTINA DE CIRUGÍA CARDIOVASCULAR
Vol. II - N° 4 / Diciembre - Enero - Febrero 2004/2005


TRABAJO DE ACTUALIZACIÓN

INCIDENCIA DE LA RECUPERACIÓN DE SANGRE AUTÓLOGA PREPERFUSIÓN EN EL PERFIL HEMATOLÓGICO POSTOPERATORIO


Autores
Eduardo Pereira*, Juan Carlos Vázquez†, Alberto Domenech†, Vicente Cesáreo†, Daniel Bracco‡

Recibido:               23.08.2004
Aceptado:              23.09.2004
Correspondencia:   
Dr. Eduardo Pereira
                            Servicio de Cirugía Cardiovascular, Hospital Italiano
                            Gascón 450 (1181) Buenos Aires, Argentina
                            E-mail: maxori@hotmail.com
                         
                        
                            


* Perfusionista
† Médicos de planta
‡ Jefe de servicio. Cirugía Cardiovascular. Hospital Italiano, Buenos Aires


RESUMEN


Material y métodos
   Se realizó un estudio prospectivo, randomizado y ciego en 140 pacientes sometidos a cirugía cardíaca electiva con circulación extracorpórea (CEC) durante el año 2003, asignándose dos grupos: grupo A (grupo autotransfusión, 70 pacientes), grupo B (grupo control, 70 pacientes), sin extracción de sangre. La cantidad de sangre a extraer se calculó mediante una fórmula matemática, obteniendo un mínimo de 500 y un máximo de 1000 ml, recolectando la sangre en el momento previo a la entrada en CEC. Los grupos fueron comparables para edad, peso, hematocrito (hto.) previo, sexo, tiempos de clampeo y de CEC.

Resultados
   No hubo diferencias estadísticamente significativas en ninguna de las variables hematológicas estudiadas: hto. previo 38.7±3.5 y 38.25±3.9, hto. intraperfusión 24.25±2.3 y 24.7±2.9, hto. final 30.04±3.5 y 31.22±3,5; pico leucocitario 12.123±4.229 y 12.149±4.026; sangrado postoperatorio 378.27±209 y 421.52±327.9 cc; porcentaje de reducción plaquetaria 31% y 35%; transfusión de glóbulos rojos 1.58 y 1.92 unidades/paciente respectivamente. Tomando como subgrupo los pacientes mayores de 80 kilos, el grupo A presentó 51% libre de transfusión de hemoderivados durante la internación contra el 28% del grupo B (p<0.05).

Conclusiones
   1. No hubo diferencias significativas entre ambos grupos para la población estudiada.
   2. En los pacientes de elevada superficie corporal se halló diferencia significativa a favor del grupo A, p<0.05. Concluimos que la técnica de recolección de sangre precirculación extracorpórea tiene vigencia y la reservamos para pacientes de alta superficie corporal y/o con hipervolemia previa.
   (Rev Arg Cir Cardiovasc 2004/2005; 4:243-250)

Palabras clave
Autotransfusión precirculación extracorpórea - Hemodilución - Circulación extracorpórea



RESUMO

INCIDÊNCIA DA RECUPERAÇÃO DE SANGUE AUTÓLOGO PRÉ-PERFUSÃO NO PERFIL HEMATOLÓGICO PÓS-OPERATÓRIO

Material e métodos
   Realizou-se um estudo prospectivo, randomizado e cego em 140 pacientes submetidos a cirurgia cardíaca eletiva com circulação extracorpórea (CEC) durante o ano 2003, designaram-se dois grupos: grupo A (grupo autotransfusão, 70 pacientes), grupo B (grupo controle, 70 pacientes), sem extração de sangue. A quantidade de sangue a extrair foi calculada a través de uma fórmula matemática, obtendo um valor mínimo de 500 e um máximo de 1000 ml, recolhendo o sangue no momento prévio à entrada em CEC. Os grupos foram comparáveis em idade, peso, hematócrito (hto.) prévio, sexo, tempos de clampagem e de CEC.

Resultados
   Não houve diferenças estatísticamente significativas em nenhuma das variáveis hematológicas estudadas: hto. prévio 38.7±3.5 e 38.25±3.9, hto. intraperfusão 24.25±2.3 e 24.7±2.9, hto. final 30.04±3.5 e 31.22±3,5; pico de acumulação leucocitária 12.123±4.229 e 12.149±4.026; sangramento pós-operatório 378.27±209 e 421.52±327.9 cc; percentagem de redução de plaquetas 31% e 35%; transfusão de glóbulos vermelhos 1.58 e 1.92 unidades/paciente respectivamente. Fazendo parte de um subgrupo os pacientes de mais de 80 quilos, o grupo A apresentou 51% livre de transfusão de hemoderivados durante o internamento contra 28% do grupo B (p<0.05).

Conclusões
   1. Não houve diferenças significativas entre ambos os grupos para a população estudada.
   2. Nos pacientes de elevada superfície corporal houve diferença significativa em favor do grupo A, p<0.05. Conclui-se que a técnica de recolhimento de sangue pré-circulação extracorpórea tem vigência e reserva-se para pacientes de alta superfície corporal e/ou com hipervolemia prévia.
   (Rev Arg Cir Cardiovasc 2004/2005; 4:243-250)

Palavras-chave
Autotransfusão pré-circulação extracorpórea - Hemodiluição - Circulação extracorpóre



SUMMARY


AUTOLOGOUS BLOOD RECOVERY INCIDENCE PREPERFUSION IN HEMATOLOGICAL PROFILE

Material and methods
   A prospective, randomized and blind study was performed with 140 patients undergoing elective cardiac surgery with extracorporeal circulation (ECC) during year 2003. Patients were assigned to two groups: group A (autotransfusion group, 70 patients) and group B (control group, 70 patients) with no blood removal. Blood volume to be removed was calculated through a mathematical, obtaining a minimum of 500 and a maximum of 1,000 ml, collecting blood just before starting ECC. Both groups were comparable in age, body weight, previous hematocrit, sex, crossclamping duration and ECC.

Results
   There were no significative statistical differences in any of the studied hematological variables. Previous hematocrit 38.7±3.5 and 38.25±3.9, transoperative hematocrit (intraperfusion) 24.25±2.3 and 24.7±2.9, final hematocrit 30.04±3.5 and 31.22±3,5; leukocytes peak 12.123±4.229 and 12.149±4.026; postoperative bleeding 378.27±209 and 421.52±327.9 ml; platelets reduction percentage 31% and 35%; red cells transfusion 1.58 and 1.92 units/patient, respectively. Considering as a subgroup all those patients over 80 Kg of body weight, the group A presented 51% free of hemoderivated transfusions during internation as compared with 28% for group B. (p<0.05).

Conclusions
   1. There were no statistically significant differences between both groups in the general population studied.
   2. In patients with a higher body surface, it was found a significant difference favoring group A, p<0.05. We conclude that the technique of recollecting blood previously to extracorporeal circulation is valid and we reserve it for patients with high body surface and/or previous hypervolemia.
   (Rev Arg Cir Cardiovasc 2004/2005; 4:243-250)

Key Words
Autotransfusion previous to extracorporeal circulation - Blood saving - Extracorporeal circulation




INTRODUCCIÓN


   
Los temores suscitados por la transmisión transfusional de agentes virales han conducido a los diferentes actores que intervienen directa o indirectamente en la terapéutica transfusional a instituir programas de transfusión autóloga.
   El rápido incremento en el número de pacientes sometidos a cirugía cardíaca a partir de la década del setenta demostró la limitación de los bancos de sangre para proveer este elemento y originó técnicas para limitar las transfusiones sanguíneas. Más recientemente, el conocimiento de la incidencia de hepatits B, hepatitis no A y no B, infecciones por citomegalovirus, paludismo y SIDA hicieron resaltar el riesgo de la transfusión homóloga.
   La autodonación elimina el riesgo de reacciones a la transfusión así como la aloinmunización e inmunosupresión asociada a las transfusiones homólogas
(1).
   Por tal motivo, se observó el incremento paulatino de las técnicas de ahorro de sangre, como el uso de predonación, de recuperación de sangre en el intra y postoperatorio inmediato y de antifibrinolíticos, y la aceptación de la seguridad y los beneficios de la hemodilución normovolémica intencional.


La autotransfusión en cirugía cardíaca
   Los inconvenientes de la transfusión homóloga han motivado en el ámbito de la cirugía cardíaca, primera consumidora de productos sanguíneos (1), el desarrollo y la aplicación de las distintas técnicas de autotransfusión. Dyer (2) fue el primero en utilizar el circuito extracorpóreo para reinfundir la sangre perdida durante la cirugía. Los postulados de Messmer en Alemania, aparecidos hace ya más de 25 años, sobre las ventajas de la hemodilución y sus efectos positivos reológicos en la microcirculación aún tienen vigencia (3).
   La caída intencional del hematocrito, con la obligatoriedad de conservar la volemia, causa cierto número de consecuencias interesantes: baja de la viscosidad sanguínea, mejoría de la microcirculación y de las circulaciones regionales (cerebral, coronaria) y aumento del retorno venoso y del gasto cardíaco. Además, anteriormente la vasodilatación asociada a la hemodilución era atribuida a mecanismos hormonales, locales y reflejos, o a una respuesta hormonal a la circulación extracorpórea. Un estudio demuestra que el factor de relajación endotelial, óxido nítrico, cumple un papel más preponderante que el de los reflejos nerviosos (4).
   Al haber reducido el hematocrito inicial, la pérdida de glóbulos rojos en el transcurso de la cirugía es menor (1), lo que permite disminuir las necesidades transfusionales de productos hemoterapéuticos, tal como lo observaron Argûero y col. (5) y Or et al. (6) en su serie de pacientes sometidos a cirugía cardíaca con autotransfusión, preservando hasta 2600 cc de sangre en bolsas de almacenamiento. La extracción realizada en el preoperatorio permite disponer de una reserva de sangre fresca para la intervención.
   Numerosos grupos demostraron la seguridad de la predonación en cirugía cardíaca aun en pacientes con enfermedad cardíaca severa, en ancianos (5) y niños. Así lo hicieron Mann (8), con su serie de 342 pacientes, y Love et al. (9) -excluyó de su serie a aquéllos con estenosis aórtica severa y con lesiones críticas de las arterias coronarias-, quien demostró que evitó transfundir al 63.8% de sus pacientes, obteniendo 1.97 unidades de sangre por paciente de predonación. Britton (10) y Owings (11) relatan resultados similares pero logrando un promedio de entre 3±1.5 unidades de sangre.

Hemodilución
   La aplicación de la hemodilución en cirugía cardíaca fue propuesta por Panico y Neptune (12) a fines de la década del cincuenta, para evitar el uso de la sangre en el llenado del sistema extracorpóreo. A poco más de tres décadas de este hito, la hemodilución tiene su lugar bien definido en la cirugía, donde su aplicación se ha generalizado con grandes ventajas, como lo señalan Cooley, Zudhi y De Wall (13-15).

   
Límites de la hemodilución
   Para la aplicación de alguna de las técnicas de autotransfusión es necesario tener en cuenta a qué valor descenderá el hematocrito posterior a la extracción de sangre. Con tal propósito, existen fórmulas matemáticas que permiten calcularlo. La mayoría de los estudios concuerdan en afirmar que el transporte sistémico de oxígeno no puede ser mantenido cuando el hematocrito es inferior al 20%. En reposo, el equilibrio ácido-base y la lacticidemia permanecen estables mientras el hematocrito se mantiene por encima del 20%. Por debajo de este valor aparece una acidosis metabólica (16).
   Weisel et al. parecen concordar con esta afirmación. Ellos observaron que en pacientes con hemoglobinas menores a 7 g/dl existía un retardo en la recuperación metabólica del miocardio manifestado por una glicólisis anaeróbica en el postoperatorio inmediato (17). El estudio de la literatura médica, de 1970 a 1993, con respecto a los Testigos de Jehová, permitió analizar a 134 pacientes anémicos. En los sujetos con anemia severa se observaron 50 decesos, de los cuales 23 tuvieron relación con esta enfermedad (hemoglobina <5 g/dl), 18 no tuvieron etiología y 9 no presentaron vínculos con la anemia. Es interesante notar que 27 pacientes sobrevivieron con concentraciones de hemoglobina inferiores a 5 g/dl (1).
   En los pacientes con enfermedad coronaria la isquemia miocárdica puede ser causada o agravada por una baja de la hemoglobina. No menos importante en estos casos es la existencia de alguna estenosis o una eventual hipovolemia o hemorragia masiva, que pueden influir más sobre la isquemia que el valor mismo de la hemoglobina (1). Hay que tener en cuenta también que los pacientes ancianos toleran mal la hemodilución, por su menor respuesta en los barorreceptores y por la disminución de la distensibilidad aórtica, por lo que compensan mal la caída de la presión (18).
   En trabajos experimentales en perros con arterias coronarias normales, sometidos a hemodilución extrema, se observó que el aporte de oxígeno en las capas subendocárdicas y subepicárdicas no fue modificado por valores de hemoglobina bajos, de 5 g/dl. Esta adaptación se realizó mediante un aumento proporcional del gasto coronario. Por debajo de dicho valor se observó isquemia subendocárdica (1). Otro trabajo sobre animales sometidos a isquemia miocárdica aguda objetivó que una disminución del contenido arterial de oxígeno por hemodilución no agravaba la isquemia. En cambio, la misma disminución del contenido arterial de oxígeno obtenido por hipoxia con un hematocrito normal aumentó la severidad de la isquemia miocárdica. Según los autores, estos resultados sugieren un aumento del gasto sanguíneo colateral en el transcurso de la hemodilución (1).
   Parece prudente entonces concluir, por lo anteriormente citado, que el hematocrito ideal mínimo rondaría el 25% para aquellos pacientes con enfermedad coronaria en su postoperatorio inmediato (1,3). Valores inferiores además acarrearían la consecuencia indeseable de perjudicar la cicatrización y demorar la deambulación y el alta (16). Para el manejo intraperfusión del hematocrito, el valor mínimo rondaría, para varios grupos, el 20%, considerando a cada paciente en particular y en hipotermia (16,18) ya que ésta contrarresta, en parte, la caída de la viscocidad (la aumenta 5% por cada grado de descenso) (1) y disminuye el consumo global de oxígeno, si bien recientes estudios se inclinan por elevar el límite inferior al 25%. Debe tenerse especial cuidado en ancianos y en insuficiencia vascular cerebral, CEC prolongada y CEC en normotermia.

Recuperación de sangre precirculación extracorpórea
   La derivación de sangre del espacio intravascular hacia el espacio extracorpóreo mediante hemodilución aguda permite diversas opciones para preservar volúmenes de sangre fuera del circuito, con el objeto de retransfundirlos una vez finalizado el procedimiento extracorpóreo. La técnica de extracción de sangre al ingreso en CEC, desarrollada por nuestro grupo en el año 1977, representó un método sencillo para evitar el contacto de la sangre con los materiales sintéticos (tubuladuras, mallas, filtros, etc.).
   Desde aquellos días y hasta la actualidad existieron tremendos avances, tanto en el campo de la CEC (circuitos más ergonómicos y biocompatibles, oxigenadores de bajo priming y de última generación, bomba centrífuga, drenaje activo, etc.), como en la farmacología aplicada en el tratamiento de los trastornos de la coagulación (aprotinina, ácido tranexámico). Todos adelantos destinados a entregar un mayor benefício clínico al paciente. A la luz de estos progresos y de una modificación especial en nuestro circuito de perfusión -la inclusión de un novedoso sistema de drenaje activo-, creímos oportuno reconsiderar los beneficios de la técnica.
   Nuestro objetivo ha sido el de evaluar la incidencia de la recuperación de sangre autóloga intraoperatoria en el perfil hematológico post CEC.


MATERIALES Y MÉTODOS

   Se realizó un estudio prospectivo, randomizado y ciego en 140 pacientes sometidos a cirugía cardíaca electiva con CEC durante el año 2003, asignándose 2 grupos: con extracción de sangre autóloga (grupo A=70 pacientes) y sin extracción (grupo B=70 pacientes), grupo control. La edad y características demográficas de la población estudiada fueron similares para ambos grupos (Tabla 1), al igual que los valores de tiempo de CEC e isquemia (Tabla 2).


POBLACIÓN GRUPO A
N=70
GRUPO B
N=70
Sexo (femenino) 25.7% 24%
Edad (años) 63 (+/-8) 64.2 (+/-8)
Peso (kg) 76.9 (+/-10.2) 76.21 (+/-11.3)

Tabla 1.



POBLACIÓN GRUPO A GRUPO B
Tiempo de clampeo 73.9
(+/-25.4 min.)
73.4
(+/-28.6 min.)
Tiempo de CEC 122.76
(+/-38.6 min.)
122.14
(+/-37.3 min.)

Tabla 2.


   La cantidad de sangre a extraer se calculó mediante la utilización de una fórmula matemática que interrelaciona peso, hematocrito previo del paciente, priming del oxigenador más circuito y hematocrito deseado durante la CEC, con un factor de corrección según patología y sexo (Figura 1). Dicho cálculo contempla un hematocrito intraoperatorio mayor del 20%, con una extracción mínima de 500 cc y un máximo de 1000 cc de sangre, obteniéndose una media de 778±127 cc.


Figura 1.



   Se incluyeron los pacientes mayores de 60 kg, con un hematocrito previo a CEC superior al 30%, y se excluyeron cirugías de emergencia, aneurismas de aorta y trasplantes.
   Se utilizó para la extracción de la sangre una bolsa de PVC con capacidad de 1000 cc, unida al tubo del retorno venoso mediante un tubo de ¼” próximo a la entrada venosa del reservorio (Figura 2).


Figura 2.



   En el pre, intra y postoperatorio se realizaron mediciones de hematocrito, recuento de leucocitos y plaquetas. También se cuantificó el sangrado postoperatorio de 24 horas y las transfusiones de hemoderivados durante toda la internación. El análisis estadístico se realizó mediante el test de Fisher y la prueba de “t” de Student, considerándose significativas las diferencias para una valor de p<0.05.
   Se utilizó la misma técnica de perfusión para todos los pacientes:
   Oxigenador de membrana D 703
   Priming: solución polielectrolítica isotónica 1500 cc, manitol 1 g/kg, heparina 50 mg
   Perfusion isotérmica
   Cardioplejía isotérmica
   Drenaje venoso activo
   El sistema de drenaje activo utilizado fue ideado por nuestro grupo. Consiste en la construcción de un bypass que evita el paso de la sangre del retorno venoso por el reservorio venoso y que utiliza la presión negativa del rodillo arterial para favorecer y aumentar el drenaje desde la aurícula derecha. Se consigue, por lo tanto, un circuito de perfusión más fisiológico al evitar el contacto del caudal principal de sangre con filtros, esponjas y mallas, evitando en parte la desnaturalización de las proteínas y la activación de los elementos formes de la sangre (Figura 3). Interponemos un dispositivo atrapaburbujas como medida de seguridad contra micro y macroembolias de aire.


Figura 3.




RESULTADOS I

   No hubo diferencias estadísticamente significativas en ninguna de las variables estudiadas (Tabla 3).


VARIABLES HEMATOLÓGICAS GRUPO A GRUPO B
Hto. previo 38.7
(± 3.5%)
38.25
(± 3.9%)
Hto. intraperfusión 24.25
(± 2.3%)
24.7
(± 2.9%)
Hto. final 30.04
(± 3.5%)
31.22
(± 3.5%)
Pico leucocitario 12.123
(± 4.229%)
12.149
(± 4.026%)
% reducción plaq. 31% 35%
Transfusión (g) 1.5 U/PAC 1.92 U/PAC
Sangrado 378.27
(± 209 cc)
421.52
(± 327.9 cc)

Tabla 3.



RESULTADOS II

   Considerando como subgrupo los pacientes mayores de 80 kilos, se halló diferencia estadísticamente significativa a favor del grupo A, p<0.05. Son valores de transfusión tomados durante toda la internación (Tabla 4).


PACIENTES >80 KG GRUPO A GRUPO B p
Sin transfusión de hemoderivados 51% 28% <0.05

Tabla 4.



DISCUSIÓN

   El abordaje de las diferentes técnicas de perfusión, en consonancia con anestesia y cirugía, por distintos grupos profesionales hacen que los hallazgos deban ser siempre contextualizados, para evitar extrapolaciones que conduzcan a decisiones equivocadas.
   Asimismo, los grupos que adoptan un conjunto de medidas destinadas a optimizar los resultados obtenidos deben encontrar sustento científico reproducible para la incorporación o supresión de alguna de las técnicas, manteniendo al resto constante. De esta manera, aquello que en otra etapa del desarrollo de los materiales y de las técnicas de perfusión representó un aporte importante para preservar plaquetas útiles y factores de coagulación, hoy en día puede no tener la misma relevancia para todo el universo de pacientes.
   Sin embargo, un análisis de los resultados postoperatorios de sangrado en el grupo A descarta totalmente los temores infundados de algunos profesionales que recelan de la autotransfusión de sangre previamente heparinizada. El metabolismo de ésta, y el eventual control del nivel de anticoagulación mediante el uso de tubos para determinación de tiempo de coagulación activado, permite obtener valores de sangrado totales en 24 horas menores a los 400 ml para toda la población en estudio.
Sin ser el objeto de esta presentación la confrontación estadística de dos métodos de autotransfusión, creímos conveniente la comparación de dos sistemas utilizados comúnmente en nuestro ámbito. El método descripto anteriormente y la autotransfusión realizada por anestesia.
   En esta última técnica la sangre es extraída a través de un acceso venoso central, luego de la inducción anestésica y antes de la realización de la heparina. Es almacenada en bolsas que contienen conservantes (citrato-adenosina-dextrosa-fosfato) y el volumen es repuesto normalmente con soluciones cristaloides o coloides. Al finalizar la cirugía, y luego de revisar la hemostasia, la sangre es transfundida a fin de normalizar el hematocrito. Varios autores han documentado que la necesidad de sangre homóloga utilizando esta metodología disminuye entre el 20% y el 58% (1, 19-22). Las dos técnicas permiten la transfusión de sangre rica en plaquetas funcionantes y factores de coagulación intactos (19). En 1957, Dodrill y asociados (20) reportan por primera vez la utilización de la autotransfusión realizada por anestesia en cirugía cardíaca.
   Este sistema de autotransfusión también reduce la necesidad de transfusiones homólogas en otras especialidades (21). La sangre autóloga es de alta calidad (22) ya que, al tomar muestras de ésta almacenada, no se le detectó aumento de los niveles de factor de necrosis tumoral, de citoquinas ni de interleukina (6); además, no se halló aumento de actividad fibrinolítica. A igual conclusión llegan Lavee et al. (23) al asegurar que el efecto hemostático de una unidad de sangre entera fresca equivale al menos a 10 unidades de plaquetas.
   Pero, ¿cuál de estos dos métodos es el mejor y el más fácilmente reproducible? En los años en los que se comenzó a aplicar masivamente la autotransfusión en cirugía cardíaca, Kaplan (24) le adjudicó significativas ventajas al sistema de recolección de sangre precirculación extracorpórea, tal como lo hace en la actualidad un grupo de investigadores holandeses (25) al demostrar, entre otras cosas, que la sangre conservada con heparina no es de menor calidad que aquella anticoagulada con citrato.


CONCLUSIÓN

   1. No hubo beneficios estadísticamente significativos en el perfil hematológico para la población general estudiada con la técnica empleada en el grupo A, con respecto al grupo control.
   2. En los pacientes de elevada superficie corporal, el método se mostró eficaz para reducir las transfusiones de hemoderivados.
   3. A la luz de los datos recogidos en este estudio reservamos la técnica de autotransfusión precirculación extracorpórea para los pacientes de elevada superficie corporal o con hipervolemia previa.

Presente y futuro
   E
n la actualidad, numerosos grupos utilizan alguna de las técnicas de autotransfusión (recolección de sangre de predepósito, en el pre o intraoperatorio, cell-saver, reinfusión de drenaje mediastinal) con drogas antifibrinolíticas obteniendo muy buenos resultados. Con el advenimiento de fármacos que estimulan la producción de glóbulos rojos, como la eritropoyetina humana recombinante, se la utiliza también en combinación con alguno de los métodos descriptos anteriormente y con resultados muy prometedores (26). No hay que olvidarse de aquello que se encuentra actualmente al alcance de nuestras manos en función de disminuir las necesidades transfusionales: hemofiltración (para lograr una rápida reversión de la hemodilución), circuitos ergonómicos y oxigenadores de bajo priming y alto rendimiento, disminución del uso de aspiradores durante la CEC y utilización de normotermia a fin de evitar los efectos deletéreos de la hipotermia sobre la coagulación, entre otras armas.
   El futuro se encuentra en plena etapa experimental. Al final de ésta transportadores artificiales de oxígeno, emulsiones perfluorocarbonadas, trombopoyetina, plaquetas sintéticas y semisintéticas, glóbulos rojos recubiertos con fibrinógeno, preparados de eritrocitos con modificación de su antígeno de superficie, glóbulos rojos creados a partir de células madre y cultivados y multiplicados in vitro son parte del arsenal no sólo de la conservación de sangre, sino también de reemplazo de los elementos circulantes del medio intravascular. Y este es el futuro, para algunos una incógnita sin ilusión de develar, para otros un abanico de oportunidades.



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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