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REVISTA ARGENTINA DE CIRUGÍA
CARDIOVASCULAR
Vol. II - N° 4 / Diciembre - Enero - Febrero 2004/2005

TRABAJO DE ACTUALIZACIÓN
INCIDENCIA DE LA RECUPERACIÓN DE SANGRE AUTÓLOGA
PREPERFUSIÓN EN EL PERFIL HEMATOLÓGICO POSTOPERATORIO
Autores
Eduardo
Pereira*, Juan Carlos Vázquez, Alberto Domenech, Vicente
Cesáreo, Daniel Bracco
Recibido: 23.08.2004
Aceptado: 23.09.2004
Correspondencia: Dr.
Eduardo Pereira
Servicio
de Cirugía Cardiovascular, Hospital Italiano
Gascón
450 (1181) Buenos Aires, Argentina
E-mail:
maxori@hotmail.com
* Perfusionista
Médicos de planta
Jefe de servicio. Cirugía Cardiovascular. Hospital Italiano,
Buenos Aires
RESUMEN
Material y métodos
Se realizó un estudio prospectivo, randomizado
y ciego en 140 pacientes sometidos a cirugía cardíaca electiva
con circulación extracorpórea (CEC) durante el año
2003, asignándose dos grupos: grupo A (grupo autotransfusión,
70 pacientes), grupo B (grupo control, 70 pacientes), sin extracción
de sangre. La cantidad de sangre a extraer se calculó mediante
una fórmula matemática, obteniendo un mínimo de 500
y un máximo de 1000 ml, recolectando la sangre en el momento previo
a la entrada en CEC. Los grupos fueron comparables para edad, peso, hematocrito
(hto.) previo, sexo, tiempos de clampeo y de CEC.
Resultados
No
hubo diferencias estadísticamente significativas en ninguna de
las variables hematológicas estudiadas: hto. previo 38.7±3.5
y 38.25±3.9, hto. intraperfusión 24.25±2.3 y 24.7±2.9,
hto. final 30.04±3.5 y 31.22±3,5; pico leucocitario 12.123±4.229
y 12.149±4.026; sangrado postoperatorio 378.27±209 y 421.52±327.9
cc; porcentaje de reducción plaquetaria 31% y 35%; transfusión
de glóbulos rojos 1.58 y 1.92 unidades/paciente respectivamente.
Tomando como subgrupo los pacientes mayores de 80 kilos, el grupo A presentó
51% libre de transfusión de hemoderivados durante la internación
contra el 28% del grupo B (p<0.05).
Conclusiones
1.
No hubo diferencias significativas entre ambos grupos para la población
estudiada.
2.
En los pacientes de elevada superficie corporal se halló diferencia
significativa a favor del grupo A, p<0.05. Concluimos que la
técnica de recolección de sangre precirculación extracorpórea
tiene vigencia y la reservamos para pacientes de alta superficie corporal
y/o con hipervolemia previa.
(Rev
Arg Cir Cardiovasc 2004/2005; 4:243-250)
Palabras clave
Autotransfusión precirculación extracorpórea - Hemodilución
- Circulación extracorpórea
RESUMO
INCIDÊNCIA
DA RECUPERAÇÃO DE SANGUE AUTÓLOGO PRÉ-PERFUSÃO
NO PERFIL HEMATOLÓGICO PÓS-OPERATÓRIO
Material e métodos
Realizou-se um estudo prospectivo, randomizado
e cego em 140 pacientes submetidos a cirurgia cardíaca eletiva
com circulação extracorpórea (CEC) durante
o ano 2003, designaram-se dois grupos: grupo A (grupo autotransfusão,
70 pacientes), grupo B (grupo controle, 70 pacientes), sem extração
de sangue. A quantidade de sangue a extrair foi calculada a través
de uma fórmula matemática, obtendo um valor mínimo
de 500 e um máximo de 1000 ml, recolhendo o sangue no momento prévio
à entrada em CEC. Os grupos foram comparáveis em idade,
peso, hematócrito (hto.) prévio, sexo, tempos de clampagem
e de CEC.
Resultados
Não houve diferenças
estatísticamente significativas em nenhuma das variáveis
hematológicas estudadas: hto. prévio 38.7±3.5 e 38.25±3.9,
hto. intraperfusão 24.25±2.3 e 24.7±2.9, hto. final
30.04±3.5 e 31.22±3,5; pico de acumulação
leucocitária 12.123±4.229 e 12.149±4.026; sangramento
pós-operatório 378.27±209 e 421.52±327.9 cc;
percentagem de redução de plaquetas 31% e 35%; transfusão
de glóbulos vermelhos 1.58 e 1.92 unidades/paciente respectivamente.
Fazendo parte de um subgrupo os pacientes de mais de 80 quilos, o grupo
A apresentou 51% livre de transfusão de hemoderivados durante o
internamento contra 28% do grupo B (p<0.05).
Conclusões
1. Não houve diferenças
significativas entre ambos os grupos para a população estudada.
2. Nos pacientes de elevada superfície corporal
houve diferença significativa em favor do grupo A, p<0.05. Conclui-se
que a técnica de recolhimento de sangue pré-circulação
extracorpórea tem vigência e reserva-se para pacientes de
alta superfície corporal e/ou com hipervolemia prévia.
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2004/2005; 4:243-250)
Palavras-chave
Autotransfusão pré-circulação extracorpórea
- Hemodiluição - Circulação extracorpóre
SUMMARY
AUTOLOGOUS BLOOD RECOVERY INCIDENCE PREPERFUSION
IN HEMATOLOGICAL PROFILE
Material and methods
A prospective, randomized and blind study was performed
with 140 patients undergoing elective cardiac surgery with extracorporeal
circulation (ECC) during year 2003. Patients were assigned to two
groups: group A (autotransfusion group, 70 patients) and group B (control
group, 70 patients) with no blood removal. Blood volume to be removed
was calculated through a mathematical, obtaining a minimum of 500 and
a maximum of 1,000 ml, collecting blood just before starting ECC. Both
groups were comparable in age, body weight, previous hematocrit, sex,
crossclamping duration and ECC.
Results
There were no significative statistical differences
in any of the studied hematological variables. Previous hematocrit 38.7±3.5
and 38.25±3.9, transoperative hematocrit (intraperfusion) 24.25±2.3
and 24.7±2.9, final hematocrit 30.04±3.5 and 31.22±3,5;
leukocytes peak 12.123±4.229 and 12.149±4.026; postoperative
bleeding 378.27±209 and 421.52±327.9 ml; platelets reduction
percentage 31% and 35%; red cells transfusion 1.58 and 1.92 units/patient,
respectively. Considering as a subgroup all those patients over 80 Kg
of body weight, the group A presented 51% free of hemoderivated transfusions
during internation as compared with 28% for group B. (p<0.05).
Conclusions
1. There were no statistically significant differences
between both groups in the general population studied.
2. In patients with a higher body surface, it was found
a significant difference favoring group A, p<0.05. We conclude that
the technique of recollecting blood previously to extracorporeal circulation
is valid and we reserve it for patients with high body surface and/or
previous hypervolemia.
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2004/2005; 4:243-250)
Key Words
Autotransfusion previous to extracorporeal circulation - Blood saving
- Extracorporeal circulation
INTRODUCCIÓN
Los
temores suscitados por la transmisión transfusional de agentes virales
han conducido a los diferentes actores que intervienen directa o indirectamente
en la terapéutica transfusional a instituir programas de transfusión
autóloga.
El rápido incremento en el
número de pacientes sometidos a cirugía cardíaca a
partir de la década del setenta demostró la limitación
de los bancos de sangre para proveer este elemento y originó técnicas
para limitar las transfusiones sanguíneas. Más recientemente,
el conocimiento de la incidencia de hepatits B, hepatitis no A y no B, infecciones
por citomegalovirus, paludismo y SIDA hicieron resaltar el riesgo de la
transfusión homóloga.
La autodonación elimina el riesgo de reacciones
a la transfusión así como la aloinmunización e inmunosupresión
asociada a las transfusiones homólogas (1).
Por tal motivo, se observó el incremento paulatino
de las técnicas de ahorro de sangre, como el uso de predonación,
de recuperación de sangre en el intra y postoperatorio inmediato
y de antifibrinolíticos, y la aceptación de la seguridad y
los beneficios de la hemodilución normovolémica intencional.
La autotransfusión
en cirugía cardíaca
Los inconvenientes de la transfusión
homóloga han motivado en el ámbito de la cirugía cardíaca,
primera consumidora de productos sanguíneos (1),
el desarrollo y la aplicación de las distintas técnicas de
autotransfusión. Dyer (2) fue
el primero en utilizar el circuito extracorpóreo para reinfundir
la sangre perdida durante la cirugía. Los postulados de Messmer en
Alemania, aparecidos hace ya más de 25 años, sobre las ventajas
de la hemodilución y sus efectos positivos reológicos en la
microcirculación aún tienen vigencia (3).
La caída intencional del hematocrito, con la obligatoriedad
de conservar la volemia, causa cierto número de consecuencias interesantes:
baja de la viscosidad sanguínea, mejoría de la microcirculación
y de las circulaciones regionales (cerebral, coronaria) y aumento del retorno
venoso y del gasto cardíaco. Además, anteriormente la vasodilatación
asociada a la hemodilución era atribuida a mecanismos hormonales,
locales y reflejos, o a una respuesta hormonal a la circulación extracorpórea.
Un estudio demuestra que el factor de relajación endotelial, óxido
nítrico, cumple un papel más preponderante que el de los reflejos
nerviosos (4).
Al haber reducido el hematocrito inicial, la pérdida
de glóbulos rojos en el transcurso de la cirugía es menor
(1), lo que permite disminuir las necesidades
transfusionales de productos hemoterapéuticos, tal como lo observaron
Argûero y col. (5) y Or et
al. (6) en su serie de pacientes
sometidos a cirugía cardíaca con autotransfusión, preservando
hasta 2600 cc de sangre en bolsas de almacenamiento. La extracción
realizada en el preoperatorio permite disponer de una reserva de sangre
fresca para la intervención.
Numerosos grupos demostraron la seguridad de la predonación
en cirugía cardíaca aun en pacientes con enfermedad cardíaca
severa, en ancianos (5) y niños.
Así lo hicieron Mann (8), con
su serie de 342 pacientes, y Love et al. (9)
-excluyó de su serie a aquéllos con estenosis aórtica
severa y con lesiones críticas de las arterias coronarias-, quien
demostró que evitó transfundir al 63.8% de sus pacientes,
obteniendo 1.97 unidades de sangre por paciente de predonación. Britton
(10) y Owings (11)
relatan resultados similares pero logrando un promedio de entre 3±1.5
unidades de sangre.
Hemodilución
La aplicación de la
hemodilución en cirugía cardíaca fue propuesta por
Panico y Neptune (12) a fines de la
década del cincuenta, para evitar el uso de la sangre en el llenado
del sistema extracorpóreo. A poco más de tres décadas
de este hito, la hemodilución tiene su lugar bien definido en la
cirugía, donde su aplicación se ha generalizado con grandes
ventajas, como lo señalan Cooley, Zudhi y De Wall (13-15).
Límites de la hemodilución
Para la aplicación de alguna de las técnicas
de autotransfusión es necesario tener en cuenta a qué valor
descenderá el hematocrito posterior a la extracción de sangre.
Con tal propósito, existen fórmulas matemáticas que
permiten calcularlo. La mayoría de los estudios concuerdan en afirmar
que el transporte sistémico de oxígeno no puede ser mantenido
cuando el hematocrito es inferior al 20%. En reposo, el equilibrio ácido-base
y la lacticidemia permanecen estables mientras el hematocrito se mantiene
por encima del 20%. Por debajo de este valor aparece una acidosis metabólica
(16).
Weisel et al. parecen concordar con esta afirmación.
Ellos observaron que en pacientes con hemoglobinas menores a 7 g/dl existía
un retardo en la recuperación metabólica del miocardio manifestado
por una glicólisis anaeróbica en el postoperatorio inmediato
(17). El estudio de la literatura médica,
de 1970 a 1993, con respecto a los Testigos de Jehová, permitió
analizar a 134 pacientes anémicos. En los sujetos con anemia severa
se observaron 50 decesos, de los cuales 23 tuvieron relación con
esta enfermedad (hemoglobina <5 g/dl), 18 no tuvieron etiología
y 9 no presentaron vínculos con la anemia. Es interesante notar que
27 pacientes sobrevivieron con concentraciones de hemoglobina inferiores
a 5 g/dl (1).
En los pacientes con enfermedad coronaria la isquemia
miocárdica puede ser causada o agravada por una baja de la hemoglobina.
No menos importante en estos casos es la existencia de alguna estenosis
o una eventual hipovolemia o hemorragia masiva, que pueden influir más
sobre la isquemia que el valor mismo de la hemoglobina (1).
Hay que tener en cuenta también que los pacientes ancianos toleran
mal la hemodilución, por su menor respuesta en los barorreceptores
y por la disminución de la distensibilidad aórtica, por lo
que compensan mal la caída de la presión
(18).
En trabajos experimentales en perros con arterias coronarias
normales, sometidos a hemodilución extrema, se observó que
el aporte de oxígeno en las capas subendocárdicas y subepicárdicas
no fue modificado por valores de hemoglobina bajos, de 5 g/dl. Esta adaptación
se realizó mediante un aumento proporcional del gasto coronario.
Por debajo de dicho valor se observó isquemia subendocárdica
(1). Otro trabajo sobre animales sometidos
a isquemia miocárdica aguda objetivó que una disminución
del contenido arterial de oxígeno por hemodilución no agravaba
la isquemia. En cambio, la misma disminución del contenido arterial
de oxígeno obtenido por hipoxia con un hematocrito normal aumentó
la severidad de la isquemia miocárdica. Según los autores,
estos resultados sugieren un aumento del gasto sanguíneo colateral
en el transcurso de la hemodilución (1).
Parece prudente entonces concluir, por lo anteriormente
citado, que el hematocrito ideal mínimo rondaría el 25% para
aquellos pacientes con enfermedad coronaria en su postoperatorio inmediato
(1,3). Valores inferiores además
acarrearían la consecuencia indeseable de perjudicar la cicatrización
y demorar la deambulación y el alta (16).
Para el manejo intraperfusión del hematocrito, el valor mínimo
rondaría, para varios grupos, el 20%, considerando a cada paciente
en particular y en hipotermia (16,18)
ya que ésta contrarresta, en parte, la caída de la viscocidad
(la aumenta 5% por cada grado de descenso) (1)
y disminuye el consumo global de oxígeno, si bien recientes estudios
se inclinan por elevar el límite inferior al 25%. Debe tenerse especial
cuidado en ancianos y en insuficiencia vascular cerebral, CEC prolongada
y CEC en normotermia.
Recuperación de sangre precirculación extracorpórea
La derivación de sangre del espacio intravascular
hacia el espacio extracorpóreo mediante hemodilución aguda
permite diversas opciones para preservar volúmenes de sangre fuera
del circuito, con el objeto de retransfundirlos una vez finalizado el procedimiento
extracorpóreo. La técnica de extracción de sangre al
ingreso en CEC, desarrollada por nuestro grupo en el año 1977, representó
un método sencillo para evitar el contacto de la sangre con los materiales
sintéticos (tubuladuras, mallas, filtros, etc.).
Desde aquellos días y hasta la actualidad existieron
tremendos avances, tanto en el campo de la CEC (circuitos más ergonómicos
y biocompatibles, oxigenadores de bajo priming y de última
generación, bomba centrífuga, drenaje activo, etc.), como
en la farmacología aplicada en el tratamiento de los trastornos de
la coagulación (aprotinina, ácido tranexámico). Todos
adelantos destinados a entregar un mayor benefício clínico
al paciente. A la luz de estos progresos y de una modificación especial
en nuestro circuito de perfusión -la inclusión de un novedoso
sistema de drenaje activo-, creímos oportuno reconsiderar los beneficios
de la técnica.
Nuestro objetivo ha sido el de evaluar la incidencia de
la recuperación de sangre autóloga intraoperatoria en el perfil
hematológico post CEC.
MATERIALES Y MÉTODOS
Se realizó un estudio prospectivo,
randomizado y ciego en 140 pacientes sometidos a cirugía cardíaca
electiva con CEC durante el año 2003, asignándose 2 grupos:
con extracción de sangre autóloga (grupo A=70 pacientes) y
sin extracción (grupo B=70 pacientes), grupo control. La edad y características
demográficas de la población estudiada fueron similares para
ambos grupos (Tabla 1), al igual
que los valores de tiempo de CEC e isquemia (Tabla
2).
| POBLACIÓN |
GRUPO
A
N=70 |
GRUPO
B
N=70 |
| Sexo (femenino) |
25.7% |
24% |
| Edad (años) |
63
(+/-8) |
64.2
(+/-8) |
| Peso (kg) |
76.9
(+/-10.2) |
76.21
(+/-11.3) |
| POBLACIÓN |
GRUPO
A |
GRUPO
B |
| Tiempo de clampeo |
73.9
(+/-25.4 min.) |
73.4
(+/-28.6 min.) |
| Tiempo de CEC |
122.76
(+/-38.6 min.) |
122.14
(+/-37.3 min.) |
La cantidad de sangre a extraer se calculó mediante
la utilización de una fórmula matemática que interrelaciona
peso, hematocrito previo del paciente, priming del oxigenador más
circuito y hematocrito deseado durante la CEC, con un factor de corrección
según patología y sexo (Figura
1). Dicho cálculo contempla un hematocrito intraoperatorio
mayor del 20%, con una extracción mínima de 500 cc y un máximo
de 1000 cc de sangre, obteniéndose una media de 778±127 cc.
Se incluyeron los pacientes mayores de 60 kg, con un hematocrito
previo a CEC superior al 30%, y se excluyeron cirugías de emergencia,
aneurismas de aorta y trasplantes.
Se utilizó para la extracción de la sangre
una bolsa de PVC con capacidad de 1000 cc, unida al tubo del retorno venoso
mediante un tubo de ¼ próximo a la entrada venosa del
reservorio (Figura 2).
En el pre, intra y postoperatorio se realizaron mediciones
de hematocrito, recuento de leucocitos y plaquetas. También se cuantificó
el sangrado postoperatorio de 24 horas y las transfusiones de hemoderivados
durante toda la internación. El análisis estadístico
se realizó mediante el test de Fisher y la prueba de t
de Student, considerándose significativas las diferencias para una
valor de p<0.05.
Se utilizó la misma técnica de perfusión
para todos los pacientes:
Oxigenador de membrana D 703
Priming: solución polielectrolítica
isotónica 1500 cc, manitol 1 g/kg, heparina 50 mg
Perfusion isotérmica
Cardioplejía isotérmica
Drenaje venoso activo
El sistema de drenaje activo utilizado fue ideado
por nuestro grupo. Consiste en la construcción de un bypass
que evita el paso de la sangre del retorno venoso por el reservorio venoso
y que utiliza la presión negativa del rodillo arterial para favorecer
y aumentar el drenaje desde la aurícula derecha. Se consigue, por
lo tanto, un circuito de perfusión más fisiológico
al evitar el contacto del caudal principal de sangre con filtros, esponjas
y mallas, evitando en parte la desnaturalización de las proteínas
y la activación de los elementos formes de la sangre (Figura
3). Interponemos un dispositivo atrapaburbujas como medida
de seguridad contra micro y macroembolias de aire.
RESULTADOS I
No hubo diferencias estadísticamente significativas
en ninguna de las variables estudiadas (Tabla
3).
| VARIABLES
HEMATOLÓGICAS |
GRUPO
A |
GRUPO
B |
| Hto.
previo |
38.7
(± 3.5%) |
38.25
(± 3.9%) |
| Hto.
intraperfusión |
24.25
(± 2.3%) |
24.7
(± 2.9%) |
| Hto.
final |
30.04
(± 3.5%) |
31.22
(± 3.5%) |
| Pico
leucocitario |
12.123
(± 4.229%) |
12.149
(± 4.026%) |
| %
reducción plaq. |
31% |
35% |
| Transfusión
(g) |
1.5
U/PAC |
1.92
U/PAC |
| Sangrado |
378.27
(± 209 cc) |
421.52
(± 327.9 cc) |
RESULTADOS II
Considerando como subgrupo los pacientes mayores
de 80 kilos, se halló diferencia estadísticamente significativa
a favor del grupo A, p<0.05. Son valores de transfusión
tomados durante toda la internación (Tabla
4).
| PACIENTES
>80 KG |
GRUPO A |
GRUPO B |
p |
| Sin transfusión de hemoderivados |
51% |
28% |
<0.05 |
DISCUSIÓN
El abordaje de las diferentes técnicas
de perfusión, en consonancia con anestesia y cirugía, por
distintos grupos profesionales hacen que los hallazgos deban ser siempre
contextualizados, para evitar extrapolaciones que conduzcan a decisiones
equivocadas.
Asimismo, los grupos que adoptan un conjunto de medidas
destinadas a optimizar los resultados obtenidos deben encontrar sustento
científico reproducible para la incorporación o supresión
de alguna de las técnicas, manteniendo al resto constante. De esta
manera, aquello que en otra etapa del desarrollo de los materiales y de
las técnicas de perfusión representó un aporte importante
para preservar plaquetas útiles y factores de coagulación,
hoy en día puede no tener la misma relevancia para todo el universo
de pacientes.
Sin embargo, un análisis de los resultados postoperatorios
de sangrado en el grupo A descarta totalmente los temores infundados de
algunos profesionales que recelan de la autotransfusión de sangre
previamente heparinizada. El metabolismo de ésta, y el eventual
control del nivel de anticoagulación mediante el uso de tubos para
determinación de tiempo de coagulación activado, permite
obtener valores de sangrado totales en 24 horas menores a los 400 ml para
toda la población en estudio.
Sin ser el objeto de esta presentación la confrontación
estadística de dos métodos de autotransfusión, creímos
conveniente la comparación de dos sistemas utilizados comúnmente
en nuestro ámbito. El método descripto anteriormente y la
autotransfusión realizada por anestesia.
En esta última técnica la sangre es extraída
a través de un acceso venoso central, luego de la inducción
anestésica y antes de la realización de la heparina. Es
almacenada en bolsas que contienen conservantes (citrato-adenosina-dextrosa-fosfato)
y el volumen es repuesto normalmente con soluciones cristaloides o coloides.
Al finalizar la cirugía, y luego de revisar la hemostasia, la sangre
es transfundida a fin de normalizar el hematocrito. Varios autores han
documentado que la necesidad de sangre homóloga utilizando esta
metodología disminuye entre el 20% y el 58% (1,
19-22). Las dos técnicas permiten la transfusión
de sangre rica en plaquetas funcionantes y factores de coagulación
intactos (19). En 1957, Dodrill y
asociados (20) reportan por primera
vez la utilización de la autotransfusión realizada por anestesia
en cirugía cardíaca.
Este sistema de autotransfusión también
reduce la necesidad de transfusiones homólogas en otras especialidades
(21). La sangre autóloga es
de alta calidad (22) ya que, al tomar
muestras de ésta almacenada, no se le detectó aumento de
los niveles de factor de necrosis tumoral, de citoquinas ni de interleukina
(6); además, no se halló
aumento de actividad fibrinolítica. A igual conclusión llegan
Lavee et al. (23) al asegurar
que el efecto hemostático de una unidad de sangre entera fresca
equivale al menos a 10 unidades de plaquetas.
Pero, ¿cuál de estos dos métodos
es el mejor y el más fácilmente reproducible? En los años
en los que se comenzó a aplicar masivamente la autotransfusión
en cirugía cardíaca, Kaplan (24)
le adjudicó significativas ventajas al sistema de recolección
de sangre precirculación extracorpórea, tal como lo hace
en la actualidad un grupo de investigadores holandeses (25)
al demostrar, entre otras cosas, que la sangre conservada con heparina
no es de menor calidad que aquella anticoagulada con citrato.
CONCLUSIÓN
1. No hubo beneficios estadísticamente significativos
en el perfil hematológico para la población general estudiada
con la técnica empleada en el grupo A, con respecto al grupo control.
2. En los pacientes de elevada superficie corporal,
el método se mostró eficaz para reducir las transfusiones
de hemoderivados.
3. A la luz de los datos recogidos en este estudio reservamos
la técnica de autotransfusión precirculación extracorpórea
para los pacientes de elevada superficie corporal o con hipervolemia previa.
Presente y futuro
En la actualidad, numerosos grupos utilizan alguna
de las técnicas de autotransfusión (recolección de
sangre de predepósito, en el pre o intraoperatorio, cell-saver,
reinfusión de drenaje mediastinal) con drogas antifibrinolíticas
obteniendo muy buenos resultados. Con el advenimiento de fármacos
que estimulan la producción de glóbulos rojos, como la eritropoyetina
humana recombinante, se la utiliza también en combinación
con alguno de los métodos descriptos anteriormente y con resultados
muy prometedores (26). No hay que
olvidarse de aquello que se encuentra actualmente al alcance de nuestras
manos en función de disminuir las necesidades transfusionales:
hemofiltración (para lograr una rápida reversión
de la hemodilución), circuitos ergonómicos y oxigenadores
de bajo priming y alto rendimiento, disminución del uso de aspiradores
durante la CEC y utilización de normotermia a fin de evitar los
efectos deletéreos de la hipotermia sobre la coagulación,
entre otras armas.
El futuro se encuentra en plena etapa experimental.
Al final de ésta transportadores artificiales de oxígeno,
emulsiones perfluorocarbonadas, trombopoyetina, plaquetas sintéticas
y semisintéticas, glóbulos rojos recubiertos con fibrinógeno,
preparados de eritrocitos con modificación de su antígeno
de superficie, glóbulos rojos creados a partir de células
madre y cultivados y multiplicados in vitro son parte del arsenal
no sólo de la conservación de sangre, sino también
de reemplazo de los elementos circulantes del medio intravascular. Y este
es el futuro, para algunos una incógnita sin ilusión de
develar, para otros un abanico de oportunidades.
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