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REVISTA ARGENTINA DE CIRUGÍA
CARDIOVASCULAR
Vol. II - N° 4 / Diciembre - Enero - Febrero 2004/2005

ANEXO TRABAJO ORIGINAL: ALTERNATIVAS Y TÁCTICAS
PARA EL ABORDAJE DE LA AORTA TORACOABDOMINAL
MANEJO ANESTÉSICO DE LOS ANEURISMAS TORÁCICOS
Y DISECCIONES
Autor
Mariela Mir*
Recibido: 08.08.2004
Aceptado: 02.09.2004
Correspondencia: ICYCC
Fundación Favaloro
Depto.
de Cirugía Cardiovascular
Av.
Belgrano 1746 (1093)
Buenos
Aires, Argentina
* MD. Anestecista de planta
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ABREVIATURAS |
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BIS |
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Bio Spectral Indec |
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CPAP |
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Presión encúnea
de arteria pulmonar |
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EPOC |
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Enfermedad pulmonar obstructiva
crónica |
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ETE |
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Ecocardiograma transesofágico |
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FC |
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Frecuencia cardíaca |
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PEEP |
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Presión positiva teleespiratoria |
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TA |
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Tensión arterial |
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TAM |
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Tensión arterial media |
MANEJO PREOPERATORIO
Priorizar
el control de la presión sanguínea. Los métodos de
diagnóstico deberían realizarse cuando se haya establecido
un adecuado monitoreo y un acceso intravenoso de buen calibre.
Vasodilatadores
Nitroprusiato
de sodio: de elección, vía endovenosa, dosis inicial
0.5-1 mg/kg/min.
Nitroglicerina:
de utilidad en isquemia miocárdica con patología de la aorta
ascendente.
Disminución de la velocidad de eyección
Objetivo
importante, especialmente si se emplea nitroprusiato. Éste aumentará
la velocidad de eyección al incrementar la dP/dt y la frecuencia
cardíaca. Por esto se debería utilizar la inhibición
b-adrenérgica para disminuir la taquicardia
y la contractilidad.
Propanolol:
vía endovenosa rápida de 1 mg, hasta 4-8 mg total.
Labetalol:
inhibidor a y b-adrenérgico.
Dosis de carga endovenosa de 20 mg; se espera algunos minutos para el
comienzo de los efectos. Dosis máxima: 40-80 mg cada 10 minutos.
Esmolol:
betabloqueante de acción y vida media muy corta. Dosis de carga
endovenosa rápida de 500 mg/kg en 1
min, posteriormente infusión de 50 mg/kg/min.
Ventajoso en la EPOC por ser selectivo b1.
Objetivos deseados
Presión
sistólica en 105-115 mm Hg, FC entre 60-80 latidos por minuto,
índice cardíaco 2-2.5 l/min. Un miocardio hiperdinámico
promovería la progresión del hematoma.
Transfusión
Determinar
el grupo sanguíneo y disponer de unidades de hemoderivados antes
del procedimiento. Elementos recuperadores de sangre han permitido disminuir
los hemoderivados del banco.
Otros sistemas orgánicos
Neurológico:
estado de conciencia y deterioro de las funciones, valorando la intervención
quirúrgica inmediata.
Riñones:
oliguria o anuria en contexto de euvolemia.
Gastrointestinal:
gases sanguíneos y estado acidobásico, monitoreando la isquemia
intestinal.
Analgésicos
El
alivio del dolor y la ansiedad ayuda a proporcionar calidad y control
de la TAM. Evitar obnubilación, de lo contrario se alteraría
la evaluación que explique disección adicional o propagación
cerebral con alteración del estado de conciencia.
CONSIDERACIONES QUIRÚRGICAS Y ANESTÉSICAS
La
TAM debe controlarse durante la transición del pre al intraoperatorio
ya que las manipulaciones y el ámbito de quirófano la afectan.
En cirugía programada el paciente está en buen estado general,
por lo que sería óptimo premedicarlo con un ansiolítico
suave.
Los
pacientes con patología aórtica suelen tener enfermedades
asociadas.
Principios
clave:
-
Manejo de la TA
-
Vigilancia de la isquemia orgánica
-
Tratamiento de enfermedades coexistentes
-
Control de la hemorragia
Monitorización
-
ECG
-
TAM invasiva (radial y femoral para registro comparativo durante el clampeo)
-
Oximetría
-
Vías venosas periféricas de gran calibre (para acceso volumétrico)
-
Vía central
-
Swan Ganz
-
ETE
-
BIS (Bio Spectral Indec)
-
Termómetro
-
Nomograma e ionograma
Inducción anestésica
La
anestesia para la aorta descendente puede constituir uno de los casos
más exigentes, debido a las profundas alteraciones de numerosos
sistemas orgánicos (1-2).
Se
llega a este paso con todo el sistema de monitoreo ya realizado. La vía
central y el catéter de Swan Ganz es opcional pre o postinducción,
por ser un procedimiento invasivo e incómodo que no ayudaría
a la estabilidad hemodinámica.
En
cirugía de urgencia, se debe considerar si el paciente está
en estado de shock para restituir volumen, interpretar que tiene
el estómago lleno y asegurar la vía aérea con una
intubación de secuencia rápida, compresión de cricoides,
y no realizar ventilación a presión positiva.
La
elección de las drogas se hará de acuerdo con el compromiso
hemodinámico y la función ventricular, recordando que los
agentes inductores son cardiodepresores; los opioides, analgésicos
potentes, útiles en la hipertensión, depresión miocárdica
mínima, acción rápida y disminución de la
tasa de consumo metabólico de oxígeno. Para mantenimiento,
se recomienda un agente volátil, especialmente isofluorano, que
es el que más disminuye la tasa metabólica cerebral de consumo
de oxígeno, aunque tiene efectos negativos en presencia de hipotensión
con relación a la oferta-demanda de oxígeno y produce depresión
miocárdica dosis-dependiente (3).
Intubación
orotraqueal con tubo de doble luz Robertshaw izquierdo, para aislar
ambos pulmones entre sí; ante la posibilidad de lesión del
pulmón proclive, se protegería al declive. Además,
la desfuncionalización mejora la visual del campo quirúrgico.
En algunos pacientes sería técnicamente dificultosa su colocación
debido al desplazamiento de la tráquea y el bronquio principal
izquierdo consecuencia de la distorsión del aneurisma.
Durante
la ventilación unipulmonar suele usarse una fracción inspirada
de oxígeno de 1 para prevenir hipoxemia, además de causar
vasodilatación del pulmón declive, que aumenta su capacidad
para aceptar la redistribución del flujo sanguíneo debida
a la vasoconstricción pulmonar hipóxica del proclive. Sin
embargo, esta FiO2
alta puede producir atelectasia por absorción e incrementar más
el cortocircuito en los alvéolos colapsados. El volumen tidal del
pulmón declive se maneja entre 10-12 ml/kg. Ajustar la frecuencia
para una PaCO2
de 35± mmHg. Es benéfico agregar PEEP al pulmón declive
para mejorar la relación V/Q, y CPAP al proclive para conservar
la permeabilidad de los alvéolos superiores, esto permite que ocurra
captación de oxígeno, manteniéndolo ligeramente expandido.
Se
comienza con aprotinina 3.5 mg/kg de carga en bolo, 3.5 mg/kg a pasar
en 1 hora y mantenimiento de 1 mg/kg.
El
paciente se sitúa en posición de decúbito lateral
derecho completo, con las caderas ligeramente rotadas hacia la izquierda
para permitir acceso a los vasos femorales. Es importante proteger los
puntos de apoyo con almohadillas blandas, incluyendo un rollo axilar para
evitar la compresión del plexo braquial.
Técnicas quirúrgicas
El
pinzamiento de la aorta descendente produce modificaciones hemodinámicas
notables. El aumento en la postcarga, cuando la mayoría del gasto
cardíaco se dirige a los grandes vasos, ocasiona elevaciones agudas
de las presiones de llenado del ventrículo izquierdo y un descenso
progresivo del gasto cardíaco. Se supone que aparecerá insuficiencia
de ese VI si dicha postcarga se mantiene por tiempo suficiente. El aumento
brusco de la presión en la zona proximal al pinzamiento puede desencadenar
un acontecimiento cerebral catastrófico.
La
TAM distal al pinzamiento desciende a menos del 10-20%. Esto es paralelo
a una disminución del flujo renal y del flujo de la médula
espinal.
El
cortocircuito aporta descompresión de la aorta proximal
y perfusión del segmento distal. La ventaja es que se obtiene perfusión
distal mientras se descomprime la aorta proximal.
Se
comienza con enfriamiento central y externo del paciente hasta alcanzar
hipotermia profunda, con el propósito de minimizar la tasa metabólica
de consumo de oxígeno y aumentar la tolerancia a la isquemia de
la parada circulatoria posterior. Se suministra un relajante muscular
de acción prolongada (pancuronio 0.1 mg/kg). La protección
cerebral se realiza mediante bolsas de hielo en la cabeza, tiopental sódico
5-8 mg/kg, metilprednisolona 10 mg/kg y difenilhidantoína 0.15
mg/kg. Se suspende la infusión continua de aprotinina hasta recuperar
normotermia. El monitoreo de la temperatura nasofaríngea constituye
el preferido. En hipotermia, la presión parcial de CO2
(PaCO2) disminuye
y el pH arterial (pHa) aumenta, produciendo una aparente alcalosis respiratoria.
Durante
la hipotermia moderada, 28-30ºC, utilizando control de pH-stat, se
mantiene la autorregulación en pacientes sin enfermedad cerebrovascular
en el intevalo de PPC de 20-100 mmHg. En hipotermia profunda, 15-20ºC,
parece producirse una pérdida de la autorregulación como
consecuencia de la vasoparesia inducida por la hipotermia.
En
diabéticos, la autorregulación cerebral está alterada
incluso con hipotermia moderada. Durante la circulación extracorpórea
se podría producir una disociación entre la PAM y la PPC
como resultado de hipertensión venosa central, particularmente
por drenaje venoso cerebral alterado.
Acidosis
láctica: en presencia de isquemia, el metabolismo anaeróbico
de la glucosa genera lactato, causa principal de acidosis láctica;
su gravedad está relacionada con las concentraciones de glucosa
previas a la isquemia.
Durante
la circulación extracorpórea se produce gluconeogénesis
y resistencia a la insulina por aumento de catecolaminas endógenas.
Gradientes
iónicos: la función neuronal y la integridad estructural
dependen de estos gradientes. Como consecuencia de la isquemia, la disminución
de la producción de ATP y la acidosis láctica alteran las
bombas iónicas transmembranas y reducen los gradientes electroquímicos,
lo que genera despolarización neuronal y, junto con el calcio,
promueve el vasoespasmo.
Calcio:
debido a la isquemia, a la disminución de ATP y a la pérdida
de gradientes iónicos, se despolariza la membrana celular y entra
ion calcio. Su acumulación constituye la muerte neuronal por aumento
del catabolismo proteico y lipídico.
Ácidos
grasos libres: el calcio intracelular activa las fosfolipasas A2 y
C, transformando los fosfolípidos de membranas en ácidos
grasos libres, que son neurotóxicos.
Excitotoxicidad:
el glutamato y el aspartato son neurotransmisores aminoacídicos
excitatorios con receptores postsinápticos. La isquemia produce
flujo de salida masivo de K+ y de entrada de
Na+ y Ca++, osmólisis y daño relacionado con el calcio.
Daño
por repercusión: las rutas de la ciclooxigenasa, la lipooxigenasa
mitocondrial y la oxidación de los ácidos grasos libres
son las responsables del incremento de radicales libres.
Protección cerebral
-
Relajantes musculares
-
Hipotermia hasta temperatura central estable
-
Eliminar glucosa de soluciones y cebador de bomba
-
Hielo externo alrededor de la cabeza
-
Perfusión anterógrada y retrógrada
-
Control del pH. Estrategia alfa-stat o pH-stat
-
Minimizar la duración de la parada circulatoria
Monitorización cerebral
-
Temperatura cerebral
-
Índice biespectral
-
Presión de perfusión cerebral
Protección de la médula espinal
-
Mantenimiento de presión de perfusión de la aorta distal
entre 40-60 mmHg, para aumentar el flujo sanguíneo hasta la médula
media y baja. El pinzamiento proximal y distal aísla el segmento
aórtico que incluye vasos intercostales críticos, cuya pérdida
no resulta compensada por la perfusión distal. Asimismo, ésta
puede verse dificultada por enfermedad aterosclerótica en la aorta
abdominal, trastorno que podría evitar el flujo a los riñones
y la médula. Las astas anteriores (motrices) son las que presentan
mayor riesgo.
-
Hipotermia.
-
Drenaje espinal: el daño puede venir por el aumento de la presión
del líquido cefalorraquídeo que acompaña a la reducción
del flujo sanguíneo durante el pinzamiento. Se puede aumentar la
presión del líquido hasta un valor máximo equivalente
a la presión distal media. El drenaje espinal permitiría
medir la presión intrarraquídea del líquido, su reducción
terapéutica mediante su retirada y un aumento del flujo sanguíneo.
Como advertencia, la extracción de LCR, en presencia de una presión
intrarraquídea elevada, puede crear gradiente para herniación
de estructuras cerebrales.
Prevención de insuficiencia renal
Su
etiología son la embolia y la isquemia. Una carga adecuada de volumen
es el factor más importante de protección. Diuréticos
osmóticos y del asa.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. O'Connor CJ,
Rothenberg DM. Anesthetic considerations for descending thoracic aortic
surgery: part I. J Cardiothorac Vasc Anesth 1995; 9:581-8.
2. O'Connor CJ, Rothenberg DM. Anesthetic
considerations for descending thoracic aortic surgery: part II. J Cardiothorac
Vasc Anesth 1995; 9:734-7.
3. Cooper JR Jr, Skeehan TM, Cooley
DA. Resection of a thoracic aneurysm in a 57 year-old male. J Cardiothorac
Vasc Anesth 1991; 5:390-8.
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