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REVISTA ARGENTINA DE CIRUGÍA CARDIOVASCULAR
Vol. II - N° 3/ Setiembre - Octubre - Noviembre 2004

EDITORIAL
LA ATEROSCLEROSIS Y SU RELACIÓN CON AGENTES INFECCIOSOS
Autor
Domingo Liotta*, Miguel Del Río†
Recibido: 12.08.2004
Aceptado: 19.08.2004
Correspondencia: Dr. Domingo Liotta
Facultad
de Medicina. Universidad de Morón
Machado
914, 4° Piso- Morón - Buenos Aires - Argentina
E-Mail:
medicina@unimoron.edu.ar
* Decano, Facultad de Medicina, Universidad de Morón.
†
Secretario Académico, Facultad de Medicina, Universidad
de Morón.
LA
ATEROSCLEROSIS DESDE LOS TIEMPOS REMOTOS
La aterosclerosis existió antes de Aristóteles,
Galeno y Celso. El Dr. Cheng (1) (Figura 1a),
describe el hallazgo de patología aterosclerótica coronaria severa en
una mujer china de 50 años de edad que murió por un infarto agudo de miocardio
en el siglo II a. C.
Marc Armand Ruffer, que estaba en el cuerpo médico docente
en El Cairo, publica en 19112 las observaciones macroscópicas y microscópicas
de lesiones arteriales ateroscleróticas en las momias egipcias.
Figura 1a.
Severa obstrucción proximal en la arteria descendente anterior, como
lo muestra en el círculo un corte histológico.
(Cheng TO. Ann Intern Med 1984; 101:714-5)
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CONCEPTOS GENERALES DE LA ATEROSCLEROSIS
La
aterosclerosis es una alteración de la estructura y función del sistema
arterial de índole multifactorial y de gran complejidad (3,
5).
En este comentario, se mencionan unos pocos factores,
como los familiares, los genéticos, la hipertensión arterial, la dislipidemia
y la diabetes.
En el sistema cardiocirculatorio, la aterosclerosis afecta
con predilección al sistema arterial de alta presión y únicamente afecta
a la arteria pulmonar cuando hay hipertensión pulmonar.
Los fenómenos iniciales del proceso aterosclerótico consisten
en la acumulación de pequeñas partículas de lipoproteínas en la íntima,
seguido por el reclutamiento y acumulación de leucocitos hasta llegar
a formar el ateroma o lesión blanda.
En la medida que persiste la acción de aquellos factores
inductores del proceso aterosclerótico hay aumento de la lesión intimal
e incluso se propaga hacia la capa media arterial. En los casos avanzados
de aterosclerosis hay reemplazo del tejido muscular liso y de las láminas
elásticas de la capa media arterial por tejido fibroso (esclerosis).
Así, se llega a variados grados de hipotrofia de la capa media arterial
llevando casi a la atrofia, lo que implica una acentuada pérdida de su
elasticidad. En los casos crónicos y avanzados hay una alternancia de
placas blandas (ateromas) y de fibrosis (esclerosis) en
las arterias afectadas.
La aterosclerosis es una alteración degenerativa de la pared
arterial que puede ser no complicada o complicada.
En la aorta, la aterosclerosis complicada consiste en:
a) ulceraciones de pequeño a mediano tamaño;
b) ateromas debris (fragmentados), que frecuentemente
se diagnostica “en vivo” mediante el eco doppler transesofágico,
donde aparecen como imágenes de “algas flotando en el torrente circulatorio”.
La enfermedad ateroembólica consiste en la aparición de fenómenos
embólicos, que afectan especialmente al cerebro y a los miembros superiores
e inferiores. Se originan habitualmente en el arco aórtico en ateromas
ulcerados, cuyo grosor es igual o mayor que 7 mm. La anticoagulación con
warfarina ha intensificado los fenómenos de embolia
(6) probablemente en ateromas debris de la aorta torácica descendente;
mientras que ha tenido efectos beneficiosos en los ateromas del arco aórtico
(2, 4). Es indudable que se necesita un estudio extenso
prospectivo y aleatorio para confirmar los beneficios de la anticoagulación.
En las arterias coronarias el proceso aterosclerótico evoluciona
crónicamente con paulatino aumento de la obstrucción luminal. Sin embargo,
la brusca rotura intimal (accidente de placa) provoca una cadena
de fenómenos cuya consecuencia es una rápida y severa obstrucción que
provoca angina de pecho inestable.
LAS TERMINOLOGÍAS USADAS PARA EL PROCESO ATEROSCLERÓTICO
Las primeras descripciones de la aterosclerosis resaltaron
las alteraciones en la dureza de la pared arterial -que en realidad corresponde
al proceso avanzado de la aterosclerosis-, y para ello se usaron términos
tales como: osificación y petrificación (metaplasia ósea, etcétera).
En ulteriores estudios, se dio jerarquía a otras alteraciones de la pared
arterial, como las lesiones blandas -proceso inicial de la aterosclerosis-,
con una sustancia “similar a una papilla”.
En el año 1833, Lobstein (10)
introdujo el término “arteriosclerosis”, que proviene del griego
y deriva de la raíz arterio (arteria) y sclero (endurecimiento),
significando endurecimiento arterial. En 1904 (11),
Marchand introduce el término “aterosclerosis” basado razonablemente
en la descripción de los polos extremos anatomopatológicos ya que en griego
atero significa papilla y sclero significa endurecimiento.
El uso de estas nomenclaturas osciló periódicamente:
a) en 1906 Klotz (12)
retoma el término “arteriosclerosis”;
b) en 1971, Haust y Moore (13)
usan nuevamente el término “aterosclerosis”.
TEORÍAS SOBRE LA PATOGENIA DE LA ATEROSCLEROSIS. LA INFECCIÓN
Y EL PROCESO DE ATEROSCLEROSIS
El número de teorías que se han propuesto para explicar
la patogenia de la aterosclerosis es abundante. De ellas, han persistido
unas pocas:
a) teoría trombogénica;
b) las teorías de insudación de Rössle y Doerr;
c) la teoría lipídica;
d) la teoría inflamatoria de Virchow (14)
(Figura 1b).
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Figura
1b.
Rudolph Virchow (1821-1902)
Imagen del NAtional Library of Medicine.
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Virchow había estudiado la aterosclerosis con gran amplitud
y profundidad -como nadie lo había hecho antes-, y había identificado
cómo la lesión ateromatosa se originaba en el interior o debajo de la
íntima. Para explicar la naturaleza inflamatoria de la aterosclerosis
usó el término “arteritis deformante”, pretendiendo indicar que
al proceso inflamatorio de la íntima le seguía un engrosamiento fibroso
(“fibrosis reactiva”).
Su discípulo, Edward Rindfleisch prosiguió defendiendo la
teoría inflamatoria con ciertas variaciones (15).
Hay agentes infecciosos huéspedes que se pueden alojar en
el interior de la úlcera de una placa aterosclerótica complicada (16).
En cambio, el minucioso y preciso trabajo de Higuchi y col. (17)
sigue la teoría inflamatoria de Virchow y logra discriminar dos gérmenes
patógenos (Mycoplasma pneumoniae y Chlamydia pneumoniae) como los
responsables de iniciar el proceso inflamatorio aterosclerótico.
En la Argentina, Enrique P. Gurfinkel, de la Fundación Favaloro,
tiene una línea constante de investigación -de los cuales se mencionan
aquí tan sólo tres trabajos-, sobre las relaciones de eventos coronarios
ateroscleróticos y sus vinculaciones con agentes infecciosos (en especial:
Chlamydia y Mycoplasma pneumoniae, citomegalovirus, virus
de la influenza). Gurfinkel pudo comprobar en una cohorte de pacientes
vacunados en otoño-invierno contra el virus de la influenza, una disminución
en la incidencia de accidentes coronarios agudos en relación a los no
vacunados (18,20).
REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS
1. Cheng TO. Glimpses of the past from the recently unearthed ancient
corpse in China. Ann Intern Med 1984; 101:714-5.
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3. Libby P. Biología vascular de la aterosclerosis. Chapter 30.
En Heart Diseases. Eds: E Braunwald, DP Zipes, P Libby. WB Saunders, Philadelphia,
2004. pág. 1217-37.
4. Ridker PM, Genest J, Libby P. Factores de riesgo de la enfermedad
aterosclerótica. Chapter 31. En Heart Diseases. Eds: E. Braunwald, DP
Zipes, P Libby. WB Saunders, Philadelphia, 2004. pág. 1238-75.
5. Gaziano JM, Manson JE, Ridker PM. Prevención primaria y secundaria
de la enfermedad coronaria cardiaca. Chapter 32 En Heart Diseases. Eds:
E Braunwald, DP Zipes, P Libby. WB Saunders , Philadelphia, 2004. pág.
1276-1305.
6. Hyman, BT, Landas SK, Ashman RF, Schelper RL, Robinson RA. Warfarin-related
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82:1233.
7. Amarenco K, Cohen A, Tzourio C, Bertrand B, Hommel M, Besson
G, et al. Atherosclerotic disease of the aortic arch and the risk of ischemic
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8. Dressler FA, Craig WR y col. Mobile aortic atheroma… J. Am.
Coll. Cardiol. 1998; 31: 134-8.
9. Ferrari E., Vidal R y col. Atherosclerotic of the thoracic aorta…
J. Am. Coll. Cardiol. 1999; 33: 1317.
10. Lobstein, JG. Tratie d’anatomiepathologique. Paris, 1833.
11. Marchand F. Über Arterioskerose (atherosklerose). Verhandlungen
des Kongress für innere medizin 21 st Kongress, Leipzig, 1904.
12. Klotz O. Experimental Production of arteriosclerosis. Br Med
1906; 2:1767.
13. Haust MD, More RH. Development of modern theories on the pathogenesis
of atherosclerosis. En: The Pathogenesis of Atherosclerosis. Eds Wissler
RW, Geer JC, Kaufman N. Baltimore, Williams & Wilkins Co 1972.
14. Virchow R. Plogose und thrombose im Gefáss-system. Gesamelte
Abhandlungen zur wissenschaftlichen Medicin. Frankfurt: Medinger, Son
abd Co. 1856.
15. Rindfleisch E. Lehrbuch der pathologischen Gewerbelehre sur
Einführung in das Studium der pathologischen Anatomie. Medinger, Frankfurt,
Son and Co, 1867.
16. Echevarria Villegas P, Salcedo Arruti A, Ereno Zarate C, Molinero
de Miguel E, Iriarte Ezkurdia MM. Infections due to Staphyloccus aureus
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17. Higuchi ML, Sambiase NV, Góis JM, Ramires JAF. Aproximación
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clamidia y micoplasma de baja inmunidad. Rev Arg Cir Cardiovasc 2004;
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18. Gurfinkel EP, Rozlosnik J, Bozovich G Duronto E, Dos Santos
A, Mautner B. IgG antibodies to chlamydial and mycoplasma infection plus
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19. Gurfinkel EP, Bozovich G. Emerging role of antibiotics in atherosclerosis.
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vaccine pilot study in acute coronary syndromes in planned percutaneous
coronary interventions: the FLU Vaccination Acute Coronary Syndromes (FLUVACS)
Study. Circulation 2002; 105 (8):2143-7.
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