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REVISTA ARGENTINA DE CIRUGÍA CARDIOVASCULAR
Vol. II - N° 1/ Marzo - Abril - Mayo 2004

ARTÍCULO DE REVISIÓN
MALFORMACIONES VENOSAS EN PEDIATRÍA
Autor
Cristóbal Papendieck
Recibido: 03.02.2004
Aceptado: 19.02.2004
Correspondencia: Prof. Dr. Papendieck C. M.
Arenales
3605. PB, Dpto. 1 (1425)
Capital
Federal - República Argentina
Fax: (0054) 11 4799-0740
E-mail:
cpapen@intramed.net.ar
RESUMEN
El desarrollo del presente
resumen de malformaciones (angiodisplasias) venosas en pediatría
pretende ser una introducción ideológica, basada en la evidencia, de los
aspectos clínicos y fisiopatológicos de esta patología congénita, genéticamente
condicionada o no. No se mencionan, en ningún aspecto, objetivos ni una
sistemática terapéutica. Por este motivo, denominaría a este capítulo:
MV en pediatría I. Es incuestionable que las tácticas, técnicas y métodos
terapéuticos merecen un desarrollo extenso y extremadamente cauteloso,
que no admiten una generalización; en pediatría queda toda una vida por
delante. Podría llamarse, este aspecto, Tema II.
Por último, se requiere el tiempo de una vida para ser
objetivo frente a un biocronograma espontáneo y provocado. En particular,
es de interés también, como recurso terapéutico de algunos aspectos fisiopatológicos,
el curso espontáneo de las MV, por ejemplo, la hipertensión venosa y el
cerclaje venoso terapéutico. Y la gran pregunta: por qué y cuál de todas
estas malformaciones debe tratarse, y cómo y cuándo. En algunos temas
sólo lo he insinuado. (Rev Arg Cir Cardiovasc 2004; 2:46-55)
Palabras
clave
Malformación
venosa - Fleboangiodisplasias - Grandes síndromes angiodisplásicos - Angiología
pediátrica
RESUMO
MALFORMACÕES VENOSAS EM PEDIATRIA
O
desenvolvimento do presente resumo de malformações (angiodisplasias)
venosas em pediatria pretende ser uma introdução ideológica, baseada na
evidência, dos aspectos clínicos e fisiopatológicos dessa patologia congênita,
genéticamente condicionada ou não. Não mencionam-se, sob nenhum aspecto,
objetivos nem uma terapêutica sistemática. Por este motivo, denominaria
este capítulo: MV en pediatria I. É inquestionável que as táticas, técnicas
e métodos terapêuticos merecem um desenvolvimento prolongado e extremadamente
cauteloso, que não admitem generalização; em pediatria há toda uma vida
pela frente. Poderia chamar-se, este aspecto, Tema II.
Por último, requer-se o tempo de uma vida para ser
objetivo frente a um biocronograma espontâneo e provocado. Em particular,
é de interesse também, como recurso terapêutico de alguns aspectos fisiopatológicos,
o curso espontâneo das MV, por exemplo, a hipertensão venosa e a cerclagem
venosa terapêutico. E a grande pergunta: por que e qual de todas essas
malformações deve tratar-se, como e quando. Em alguns temas só o insinuei.
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2004; 2:46-55)
Palavras
chave
Malformação venosa - Fleboangiodisplasias - Grandes síndromes angiodisplásicos
- Angiología pediátrica
SUMMARY
VENOUS MALFORMATIONS IN PEDIATRICS
The
development of this summary on venous malformations (angiodysplasia) in
pediatrics intends to be an ideological introduction, based on evidence,
of the clinic and physiopatological aspects of this congenital pathology
be it genetically conditiones or not. Uder no aspect are goals or therapeutical
systematical mentioned. For this reason, I would assign the title VM in
pediatrics Part I to this chapter. There is no doubt that tactics, techniques
and therapeutical methods require extensive development and extreme caution,
not permitting generalization; in pediatrics, a full life still lies ahead.
This aspect could be titled Theme Nr. 2.
A lifetime would be necessary to face objectively a
spontaneous and driven biochronogram. Particularly, it is also interesting,
as a therapeutical resource for some physiopathological aspects, the spontaneous
course of VM. For instance, venous hypertension and therapeutical venous
cerclaje. And the question is: why and which of all these malformations
should be treated, and how and when. I have barely suggested some of the
topics. (Rev Arg Cir Cardiovasc 2004; 2:46-55)
Key words
Myoblasts - Cellular Cardiomyoplasty - Heart Failure
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ABREVIATURAS |
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AD |
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Angiodisplasias |
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AV |
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Anomalías vasculares |
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FAV |
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Fístula arterio venosa |
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GSA |
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Grandes síndromas angiodisplásicos |
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ISSVA |
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International Society for the Study of
de Vascular Anomalies |
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LAD I |
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Linfangiodisplasias |
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LAD II |
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Adenodisplasias |
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LAAD |
|
Linfangioadenodisplasias |
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M |
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Malformaciones |
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MV |
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Malformaciones venosas |
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SL |
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Sistema linfático |
| |
V |
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Venoso |
INTRODUCCIÓN
Malformaciones
(M)
existen de todos los órganos y en todos los tejidos. Del sistema venoso
(V) también (1). Como patología independiente
o en el contexto de los grandes síndromes angiodisplásicos (GSA)
(2), es una patología frecuente;
posiblemente ocupa el segundo lugar en el esquema vascular corporal, arterial,
venoso y del sistema linfático (SL). Este último, el más frecuente.
No hay estadísticas cuantitativas y sí una diversidad semántica notable.
También llama la atención que el tema ocupa un espacio muy reducido en
la literatura médica y quirúrgica pediátrica. La angiología pediátrica
algún día será un capítulo de la flebología y linfología en general, y
de la clínica quirúrgica infantil en particular. Toda la población, en
algún momento de su vida, está involucrada en estos temas. De este modo,
como real introducción, la propuesta es analizar algunos aspectos clínicos
y semánticos de un convocante capítulo de la patología vascular, sólo
referida a la edad perinatológica y pediátrica en general y exclusivamente
congénita (3, 4).
Clasificación, semántica, semiología
Malformación venosa (MV) es, como toda malformación,
una anomalía estructural de un órgano, en este caso de una vena. Por extensión
puede estar expresada, también, para una anomalía en el diseño del esquema
venoso corporal, en un todo o en una parte. Una MV significa patología
congénita, y es sinónimo del concepto fleboangiodisplasia. El término
“congénito” indica presencia desde el nacimiento, conocida o no;
puede estar genéticamente condicionado, lo cual no implica que este aspecto
esté hoy identificado (5). La anormalidad
estructural, en todo su sentido, puede significar una disfunción primaria,
o conducir a una disfunción secundaria, intrínseca, extrínseca, o a la
suma de las dos.
A la par, son frecuentes los tumores venosos, los aneurismas
(6) venosos (Figuras
1 y 2), predominantemente venoso -los fleboangiomas-,
y los mixtos o combinados, cuando vasos arteriales, venosos (hemoangiomas)
y linfáticos se conjugan para estructurar un tumor, el hemolinfangioma.
Marcadores endoteliales hacen posible una perfecta identificación del
tipo vascular participante.
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Figura
1. Síndrome de Klippel-Trénaunay-Servelle. Flebografía miembro inferior.
Avalvulación venosa troncular en pierna. Aneurisma fusiforme venoso
en pierna. Flebografía.
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Figura
2. Flebografía de pelvis. Aneurisma venoso iliaco externo.
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Sin embargo, el tema no es tan simple. Los
vasos de los tres sistemas que forman el tumor pueden ser estructuralmente
normales, o ser una malformación vascular, venosa y/o arterial y/o del
sistema linfático; y en este último caso, ser tumores angiodisplásicos,
con el prefijo del tipo de vaso primario involucrado.
Figura
3. Fleboangiomatosis miembro inferior, muslo, intramuscular. RNM.
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Por consenso internacional (1988), para simplificar
este análisis se concluye en un esquema:
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Un consenso pretende unificar criterios, en este caso,
de terminología. Un análisis enciclopédico lingüístico concluye, sin embargo,
en que anomalía vascular, malformación vascular y angiodisplasia son sinónimos
(9).
Un 99% de los linfangiomas son displasias vasculares
(linfangiodisplasias = LAD I), nodales (adenodisplasias = LAD
II) o mixtos (linfangioadenodisplasias = LAAD).
Seguramente más del 50% de los fleboangiomas son displasias
venosas. Una clasificación de estos tumores puede ser: con venas valvuladas
o no. Posibles trombosis pueden suceder en el curso del desarrollo de
un tumor, y en general, más allá del primer año de vida, estos trombos,
entre pares de válvulas, se reducen a flebolitos. Otra forma de análisis
del tema es el fleboangioma intracutáneo y/o del tejido celular, de todos
los demás órganos (en particular el músculo y el hueso) o mixtos.
Fleboangiomas intramusculares, intraóseos o sin flebolitos, en general
son fleboangiodisplasias.
Los hemangiomas, merecen muchas consideraciones en
particular. El grupo mayoritario de ellos, la variedad tuberosa, son,
en un 80-85%, regresivos espontáneos, en meses o años
(10). Todos los que se estructuran con micro o macrofístulas
arteriovenosas son angiodisplásicos (11),
puesto que la fístula per se, es una malformación; salvo el
ductus arteriovenoso, que se define como una persistencia de una comunicación
embriofetal normal (por extensión el conducto venoso de Arancio y las
arterias umbilicales). En líneas generales, no es tema de este análisis.
La unidad tumoral fleboangioma no está encapsulada,
es infiltrativa y, si se percibe su coloración, en piel, subcutáneo o
durante un abordaje quirúrgico, es azul (12).
La multicentricidad o la extensión mas allá de un segmento corporal equis
se denomina fleboangiomatosis (Figura 4).
Esta última definición es extensiva al sistema linfático (linfangioma
- linfangiomatosis) y al arteriovenoso (hemangioma - hemangiomatosis).
La estructura mixta conduce a los términos hemolinfangioma y flebolinfangioma
y el calificativo tosis, si corresponde (hemolinfangiomatosis).
Una tercera apreciación, para clasificar genéricamente los tumores vasculares,
es el concepto de alto y bajo volumen circulatorio (Figuras
5 y 6).
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Figura
4. Fleboangiomatosis miembro inferior, pierna. Flebografía, vía safena
externa. Multicéntrico.
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Figura
5. Fleboangiomatosis miembro superior, brazo. Flebografía. Flebolitos
e imagen de la displasia.
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Figura
6. Fleboangiomatosis miembro superior y tórax. Pseudohipertrofia disarmónica.
Displasia multifocal tumoral con compromiso cutáneo.
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Obviamente,
el sistema linfático será de bajo flujo, y el arteriovenoso, sobre todo
con fístulas AV, macro o micro, de alto flujo. El fleboangioma, sólo en
términos generales, es de bajo volumen circulatorio. El alto flujo induce
un incremento armónico en el crecimiento de los tejidos, un parámetro
muy propio en pediatría: la hipertrofia ósea y la repercusión funcional
cardíaca. El linfangioma no repercute sobre el crecimiento óseo [salvo
intraóseo, en general parte de un severo síndrome angiodisplásico (síndrome
de Gorham-Stout-Haferkamp)] (14) (Figura
7), y el fleboangioma, en general angiodisplásico,
y sobre todo la fleboangiomatosis, inducen un crecimiento en menos (hipotrofia
ósea) (Figura 8) y a una mayor
o menor displasia ósea. Una simple radiografía directa permite inferir,
de tal modo, un diagnóstico diferencial a través de la evaluación del
crecimiento óseo.
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Figura
7. Síndrome de Gorham-Stout-Haferkamp. Linfangioma intrahueso iliaco
derecho. Hemangioma muslo derecho. Linfedema genital. Flebolito en
fosa iliaca derecha. Rx directa.
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Figura
8. Fleboangiomatosis miembro inferior y pelvis. Pseudohipertrofia.
Displasia venosa en los tres segmentos con lesión cutánea.
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Es prácticamente una constante que la hipertensión
venosa troncal profunda en los miembros, induce una hipertrofia corporal
segmentaria armónica de todos los tejidos de ese nivel (15).
De tal modo se puede utilizar la medición ósea comparada para evaluar
dicho efecto, para pronosticar discrepancias de crecimiento. Posiblemente
la causa es el incremento de la PCO2 venosa segmentaria, y el efecto más
notable en la etapa prenatal; se atenúa significativamente hasta los 7
años, persistiendo hasta la detención del crecimiento. Este efecto es
muy frecuente en las angiodisplasias arteriovenosas de los miembros. Más
allá de esta observación, es todo un capítulo en la angiología pediátrica
el significado de la hipertensión venosa en los distintos órganos; vayan,
como ejemplos, un cavernoma portal, un varicocele o la hipertensión pulmonar.
SÍNTESIS
La
observación, el análisis y la evaluación de las MV, fleboangiodisplasias,
irrumpen como tema, con todas sus implicancias, hace no más de 50 años.
En la angiología general por demás, desde la óptica clínica, etapa en
la cual los aspectos pediátricos no tienen un espacio en particular. Ciertamente,
hace ya más de 100 años, M. Klippel y P. Trénaunay, en 1900
(16), describieron el síndrome que lleva su nombre sin una
explicación racional de causa y efecto, y que se constituyó en el eje
de la mayoría de los análisis de angiodisplasias. Con precisión, también
hay bibliografía con una antigüedad mayor de 150 años. Para limitar el
tema a las MV y su participación en síndromes, deben mencionarse aquí,
a la par de grandes omisiones -inevitables, en mérito a espacios ideológicos-,
algunos hitos: E. Ayas y A. R. Albanese, con la descripción de la vena
marginal y la primera cirugía del ductus AV en nuestro medio. Explícitamente
E. Malan (17) y A. Puglionisi (1974),
en Milán, hacen una síntesis conceptual de angiodisplasias y un análisis
estadístico-casuístico. M. Servelle (18) describe
en París la malformación troncal venosa profunda en el síndrome de Klippel
y Trénaunay, en general. R. A. Schobinger (19),
en Suiza, establece una clasificación de las MV. St. Belov (20),
en Bulgaria, concreta un enorme paso en la clasificación de las angiodisplasias,
base del Consenso Internacional de Hamburg 1988; J. van der Stricht, en
Bélgica; J. Weber, en Alemania, y J. B. Mulliken, en Boston, contribuyen
significativamente al estudio del problema. El Consenso Internacional
de Hamburg 1988 y la creación de la ISSVA (International Society for
the Study of the Vascular Anomalies) dan origen a la primera clasificación
de MV, que omite el sistema linfático, incorporado luego en 1989. Esta
última clasificación incorpora varios conceptos esenciales y ratifica
otros (21):
1) Las malformaciones vasculares pueden ser arteriales,
venosas y linfáticas; aunque se utiliza la denominación “linfática”,
debe utilizarse la denominación “del sistema linfático”, con fístulas
arteriovenosas y patología vascular combinada.
2) Los tres sistemas pueden ser tronculares y extratronculares.
3) Se intenta vehementemente reemplazar los nombres
propios (epónimos) de quienes describieron por primera vez un síndrome
angiodisplásico o una de sus partes.
Esta última iniciativa es ciertamente coherente; no
es posible recordar todas las denominaciones específicas. Sin embargo,
una angiomatosis varicosa osteohipertrófica puede representar más de 10
síndromes distintos, y es tema de opinión qué denominación es más apropiada
para definir una patología. Nadie duda de que el término “aneurisma”
corresponde a una patología arterial, pero a la par existe “venoso”
y “del sistema linfático”. Pues si en estas líneas utilizamos el
término “aneurisma”, tendremos que agregar “venoso”, a riesgo
de no ser comprendidos.
Fístulas no son sólo arteriovenosas; a tal punto que
angiomas son todos los bultos vasculares, tumores al fin (angio: vaso;
oma: tumor).
Como contribución, pienso que no es correcto considerar
simplemente que todo angioma es tumor; puede ser un tumor angiodisplásico,
una flebectasia puede ser lo mismo o un aneurisma venoso; nada que ver
con una varicosis -várices esenciales-, que supone un síndrome. Por este
motivo y muchos otros, en particular frente a las angiodisplasias del
sistema venoso, uno de los dos sistemas de retorno vascular y el otro
correspondiente al sistema linfático, tienen una identidad absolutamente
distinta, por su estructura, contenido y función, pero están hermanados
en su origen embriológico; por lo cual la enfermedad congénita (y adquirida)
del sistema venoso, siempre arrastra a su hermano, el sistema linfático.
En otros capítulos de la angiología y entre los tres sistemas, puede suceder
lo mismo. Simplemente aquí cabe mencionar el problema en particular, pues
no es entre sangre, sino en la conjunción entre sangre y linfa.
Clasificación
de las malformaciones vasculares (ISSVA)
(Veáse Tabla 1)
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CLASIFICACIÓN
DE LAS MALFORMACIONES VASCULARES
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Troncular
|
Extratroncular
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| 1.
Malformaciones predominantes arteriales |
aplasia
obstrucción
dilatación
|
infiltrante
circunscrito
|
|
2.
Malformaciones predominantes venosas
|
aplasia
obstrucción
dilatación
|
infiltrante
circunscrito
|
|
3.
Malformaciones predominantse linfáticas
|
aplasia
obstrucción
dilatación
|
infiltrante
circunscrito
|
|
4.
Malformaciones predominantes arteriovenosas (Fístulas
AV)
|
profundas
superficiales
|
infiltrante
circunscrito
|
|
5. Malformaciones vasculares combinadas
|
arteriovenosas
sin fístula
hemolinfática con o sin fístula
|
hemolinfática
infiltrante
y cincuscrito
|
Cabe entender que, por la intención de síntesis, el
concepto 3 “linfáticas”, debiera decir “del sistema linfático”
(la linfa no está malformada).
Aparece de tal modo la malformación dominantemente venosa,
troncular y extratroncular:
- Los aneurismas venosos
- Los fleboangiomas (si corresponde)
- Las fleboangiomatosis (si corresponde)
- Las flebectasias
- Las várices
- Los hemolinfangiomas con o sin FAV
- La hemolinfangiomatosis con o sin FAV como patología combinada.
Síndromes:
a) con la malformación venosa como eje;
b)
como patología combinada.
Los grandes síndromes angiodisplásicos
(22)
En general la fleboangiomatosis y la hemolinfangiomatosis
(flebolinfangiomatosis con o sin fístula AV) son síndromes per se, o parte
de otras situaciones.
En perinatología y pediatría en general, se observa una alta
incidencia de estas patologías; y, posiblemente, muchas de ellas no son
frecuentes en el adulto.
Vale aquí la reflexión de St. Belov (1971) (20)
que pudo, desde un punto de vista estadístico regional, estimar
que el 5.24% de la patología vascular global correspondía a malformaciones
vasculares, sin establecer una media de edad; el 3.6% de la población
infantil, a los 3 años de edad, tiene un angioma y/o MV. No es conocido
un dato estadístico válido, es decir, en qué proporción participa cada
sistema vascular de este conjunto de displasias. Cabe estimar que entre
las MV, en pedia-tría, domina ligeramente el sistema linfático y luego
el venoso.
Desde 1989 intentamos graficar el conjunto de las MV, de
tal modo que permita ubicar en el contexto del todo posible, la parte
o el signo dominante de una MV y, en consecuencia, establecer una interacción
gráfica de los tres sistemas vasculares, en sus aspectos tumoral, distributivo
y funcional, con lo cual fuera posible ubicar, conceptualmente, los grandes
síndromes angiodisplásicos (23).
Gracias al interés del Prof. Dr. J. A. Jiménez Cossio,
en Madrid, aparece esta clasificación en castellano
(ver Tabla 2).
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Tabla
2. Clasificación C. M. Papendieck y la incorporación del concepto
de alto y bajo volumen circulatorio. La propuesta de la clasificación
de las malformaciones de SL, e incorporación del concepto: alto y
bajo volumen circulatorio. M: Síndrome de Maffucci, B: Síndrome de
Bean, G: Síndrome de Gorham-Stout-Haferkamp, TH: Síndrome de Thevenard,
KT: Síndrome de Klippel Trénaunay (Weber), SW: Síndrome de Sturge-Weber,
PW: Síndrome de F. Parkes-Weber, KTS: Síndrome de Klippel-Trénaunay-Servelle,
P: Síndrome Proteo, ST:Síndrome de Stewart-Treves, K:Síndrome de Kaposi,
NM: Síndrome de (None) Milroy, N: Síndrome de Noonan, T: Síndrome
de Turner, LAM: Linfangio-Leiomiomatosis, LAAM: infangioadenoleiomiomatosis,
LAD I: Linfangiodisplasia, LAD II: Linfadenodisplasia, LAAD: Linfangioadenodisplasia,
HAD: Hemangiodisplasia, PAD: Fleboangiodisplasia.
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Un aspecto, posiblemente
interesante, se destaca a través de esta clasificación; los tres sistemas
vasculares pueden presentar:
a) patologías semejantes; por ejemplo: los aneurismas, las
angiomatosis;
b) patología distributiva similar de los tres sistemas, por
ejemplo, la duplicación de la vena cava superior o la agenesia de la vena
cava inferior; la ausencia de una arteria carótida, o la duplicación de
una arteria troncal; la avalvulación o disvalvulación de los tres sistemas
vasculares en forma independiente;
c) el trastorno vasomotor intrínseco de cada sistema o, como
ejemplo general, los trastornos de los quimiorreceptores, que se expresan
en general como patología de la microcirculación.
Mediante esta clasificación, y en referencia específica
al sistema venoso, se amplía el espectro de lo posible, sin la necesidad
del uso de nombres propios; pero, obviamente, con la posibilidad del respeto
hacia los mismos y su comprensión.
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Son
posibles tantas formas de angiodisplasias como estructuras, distribución
y función, tiene el sistema vascular (C. M. Papendieck).
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De estos grandes síndromes fleboangiodisplásicos,
deseo destacar, como fleboangiomatosis con compromiso constante de todo
el tubo digestivo (incluidos sus anexos, hasta tal punto que fue descripto
por primera vez en 1860) y en la glándula parótida, el más tarde llamado
síndrome de Bean (1958) (24). Posiblemente
es un síndrome inaparente en el adulto; llegan los que pueden llegar,
aunque la adolescencia es una posible etapa de inflexión del curso de
la patología.
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Los grandes síndromes angiodisplásicos
pueden estar limitados al sistema vascular, o destacar un aspecto
sustantivo en el contexto de otros grandes síndromes no vasculares
(C. M. Papendieck).
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Síndrome de Bean (24)
(Figura 9)
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Fleboangiomatosis sistémica, con compromiso constante del tubo digestivo
(y de todos sus anexos)
Blue rubber bleb nevus
Bluish black venous malformation
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Fleboangiomatosis
(hamartoma venoso).
Fibroneurofleboangiomatosis (glómico).
Localización posible en todos los tejidos, en particular, serosas,
piel y mucosas.
Troncular y extratroncular.
Anemia ferropénica crónica microcítica.
Asociada frecuentemente con hipertensión arterial y carcinomas.
Autosómico dominante
|
G.
C. Glascoven 1860 (Case of naevus involving the parotid gland
and causing death from suffocation: naevi of the viscera, Truns
Path Soc 1860; II:267).
Síndrome de W. B. Bean 1958 (24)
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Figura
9. Síndrome de Bean. Fleboangiomatosis serosa yeyunoileal.
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Igual patología, con participación
importante del nivel metafisario óseo, es el síndrome de Maffucci.
Síndrome de Maffucci (25)
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Encondromatosis
con fleboangiomatosis metafisaria
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Hamartomatosis
vascular. Hemangiomatosis cavernosa mixta con linfangiomas posibles.
Hipertrofia corporal segmentaria disarmónica, ectodermodisplasia.
Trastornos pigmentarios cutáneos.
Flebectasias
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Síndrome
de A. D. Maffucci 1881 (25)
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De hecho, la fleboangiomatosis
puede ser de todo un órgano o segmento corporal (lengua, globo ocular,
genitales, extremidades en un todo o una parte, por ejemplo: una mano
o un pie, con todo lo que ello significa).
Como patología distributiva, cabe mencionar el síndrome de K.T.S. completo;
posiblemente el síndrome fleboangiodisplásico más frecuente.
Síndrome de Klippel-Trénaunay-Servelle (26)
(Figura 10)
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Angiomatosis varicosa osteohipertrófica con una anomalía venosa
troncal profunda segmentaria intrínseca o extrínseca.
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Angiomatosis
mixta.
Flebectasias.
Várices.
Osteohipertrofia.
Hipertrofia corporal segmentaria, en general disarmónica y limitado
a un miembro y la cintura homóloga. Más frecuente en miembro inferior
e izquierdo.
Frecuente asociación con dismorfias osteoarticulares.
Malformaciones urinarias 20%.
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Síndrome
de Klippel-Trénaunay-Servelle. M. Servelle 1962. Redefinido por
C. M. Papendieck 1988. París. Clasificado en cinco tipos de anomalías
venosas troncales para las extremidades (Atlas Color, Angiodysplasias
in Pediatrics. Ed Med Panamericana 1988; 215-253).
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Figura
10. 8. Síndrome de Klippel-Trénaunay-Servelle. Hipertrofia disarmónica
de miembro inferior derecho. Hemangiomatosis. Macropodia.
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Es este el síndrome
en el que más avalvulaciones venosas hemos observado.
Otro ejemplo lo constituyen algunas facomatosis, neurofibromatosis
del grupo II. Poco frecuentes, se observan en pediatría en la neurofibromatosis
plexiforme. Es interesante, aquí, que la anomalía venosa es del sistema
venoso superficial.
Como patología tumoral fleboangiodisplásica o no, y simultáneamente
distributiva, en conjunción, similar patología de los otros sistemas vasculares:
el síndrome Proteo, en general sistémico.
Síndrome Proteo (27)
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Angiodisplasia trisistémica. Displasia tridérmica.
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Hemangiomatosis.
Linfangiodisplasia.
LAD I, LAD II, LAAD.
Angiodisplasia tumoral, distributiva y funcional.
Fleboangiomatosis.
Hipertrofia y pseudohipertrofia armónica y disarmónica, sistémica
o corporal segmentaria.
Hamartomatosis tridérmica. Fleboangiomatosis.
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Explicación
mitológica: H. R. Niedemann, 1983 (Mitología Griega. Ed Toubis.
1995. Atenas). Biológica (24)
e histórica: M. Cohen, Dalhousie University de Halifax. John Merrick,
"El Hombre Elefante".
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Y como patología fleboangiodisplásica funcional, situaciones
ya mencionadas. El uso indiscriminado de determinados alimentos portadores
de fármacos, o de cosméticos polivalentes, o de determinadas drogas, al
existir una predisposición, puede inducir desequilibrios estructurales
y funcionales del sistema venoso.
Prácticamente, todas las angiodisplasias -con ello,
también las venosas-, son acompañadas por una incidencia mayor de
una de las cinco variables de la enfermedad de von Willebrand (tipo
I, IIA, IIB, IIC y C) (28). Por
extensión, todas las lesiones cavitarias en más, están expuestas al síndrome
de Kasabach-Merritt (29), patología
de riesgo, en particular en pediatría.
Flebectasias y, por extensión, várices en pedia-tría
son sinónimas de síndrome vinculado a la hipertensión venosa, ya expuesta
en sus distintos aspectos. Nuevo resulta aquí el concepto de que hipertensión
venosa es, en una fracción de tiempo, sinónimo de hipertensión del sistema
linfático, que en general se expresa como un linfedema, primario o secundario,
muchas veces difíciles de definir. Son hoy conocidos más de 20 síndromes
con linfedema primario y base genética conocida, parte de unos 40 síndromes,
con linfedema secundario.
De igual modo, el linfedema primario o secundario induce,
por distintos mecanismos, una flebopatía hipertensiva, con o sin un exceso
de adipogénesis, vinculada en general a la hipertensión del sistema linfático.
El conjunto de estas últimas situaciones hace posible que,
primarias y fetoembrionarias, en un tiempo cercano a los nueve meses de
un embarazo, nazcan niños con extremidades con toda esta patología, que
se manifiesta grotescamente, con un aumento de volumen y de peso de una
extremidad, que puede ser mayor que el peso corporal del resto del niño.
Esto es, además, un tema de grandes implicancias médicas, sociales, culturales,
psicofísicas, etc.
La observación de várices primarias, en pediatría, siempre
obliga a la identificación de síndromes, más allá del síndrome varicoso
primario en sí, que prácticamente no existe. Flebectasias, en particular
en adolescentes femeninas, en general están vinculadas a tres factores:
cambios hormonales propios de esta edad, cambios bruscos de peso y, como
paso inicial de lo que serán várices en un futuro, con una supuesta base
heredofamiliar.
AGRADECIMIENTOS
A la Fundación J. A. Roemmers, por su apoyo con
dos becas de investigación en el tema “Sistematización y tratamiento
de las angiodisplasias en pediatría” (1996-1998 y 2000-2002), y a
LALCEC (Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer), por su apoyo
con dos becas para el estudio invasivo de las anomalías vasculares en
pediatría, en el Hospital de Niños “Dr. Ricardo Gutiérrez” de Buenos
Aires.
Mi reconocimiento al equipo que me acompaña: Dra. Lucrecia
Barbosa, Dr. Patricio Pozo, Lic. Cristina Vannelli, TF Lic. Doris Braun
y Lic. Kathia Bajaroff (nutricionista), entre otros.
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