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REVISTA
ARGENTINA DE CIRUGÍA CARDIOVASCULAR Vol. II - N° 1/ Marzo -
Abril- Mayo 2004

EDITORIAL
Desde
que tomamos la decisión de editar la Revista, hemos trabajado con el criterio
de crear una publicación que nos permita demostrar los valores de nuestra
medicina y su tradición, bajo la consideración de que, en buena parte,
dichos valores han sido dilapidados y es posible recuperarlos.
Nuestra literatura científica, y en especial la dedicada
a la medicina, ha caído desde hace unos años en tal descrédito que nuestros
propios profesionales han tratado de publicar sus trabajos en revistas
extranjeras de prestigio, por considerar inadecuado hacerlo en la Argentina.
En este sentido, aspiramos a obtener la calificación que merecen nuestras
publicaciones, sobre la base de evaluaciones que privilegien la calidad
de su contenido y la creatividad por sobre los índices de impacto. Así
se evitaría la transferencia y la cesión gratuita de la producción de
los científicos locales. Si consideramos que los países con capacidad
de crecimiento y desarrollo económico se basan sobre todo en su calificación
técnica-científica, y evalúan su futuro según la cantidad de cerebros
científicamente preparados para crear en las ciencias básicas, no podemos
dejar de examinar estas virtudes con vista al futuro dentro del panorama
que vivimos en nuestro país, situación que en algunos aspectos puede extenderse
a países hermanos del cono sur.
La jerarquía de los países se mide hoy no sólo por su
poderío económico, sinónimo de bienestar de la población, sino, como lo
mencionamos antes, por su capacidad de desarrollar ciencia y por la cantidad
de científicos calificados que trabajan para el crecimiento de otras ramas
de la industria.
Uno de los parámetros por determinar esta categorización
es la cantidad de premios Nobel que poseen en sus anaqueles, sean por
galardón de sus habitantes nativos o agregados por motivos políticos o
invitación de los propios gobiernos, como es el caso de los Estados Unidos
de América tras la última Guerra Mundial, que supo guarecer en sus fronteras
a científicos notables de otras nacionalidades por los motivos más diversos,
y hoy guarda en su territorio el récord de premiados en el mundo al sumar
más científicos que los de todos los países de primer nivel. Una reciente
estadística de artículos publicados en las principales revistas del hemisferio
norte, que son las que integran los índices más requeridos, es bastante
elocuente: el 30% de los artículos corresponde a autores norteamericanos,
el 8% a Japón y el 7% al Reino Unido. Los artículos locales suman el 0.35%
del total.
¿Y qué relación tiene todo esto con la Revista Argentina
de Cirugía Cardiovascular?
Simplemente la de tratar de recomponer, en la medida
de nuestras fuerzas, el terreno perdido para un futuro no lejano, mostrando
en la letra cuál es la producción de la medicina argentina, rescatando
el trabajo de todos aquellos que, a diario, lo llevan a la práctica con
gran esfuerzo, sin poner reparos en su condición de vida -habitualmente
deficiente-, pero con gran entusiasmo y pasión por su labor. A la par,
publicamos trabajos elegidos del extranjero, de modo de nutrirnos y crear
una intrincada red, fluida y comunicada, en un feliz intercambio de praxis
y conceptos de excelencia.
Se destacan en cantidad y calidad muchas creaciones,
y es nuestra intención publicarlas con una sola condición: la de seleccionar
con minuciosidad la valoración del trabajo científico. Para ello contamos
con la ayuda y el rigor de quienes han tomado la tarea de dirigir esta
publicación, que se propone ser señera en los próximos años, paralelamente
a muchas otras de primer orden internacional.
Comité Editorial
Marzo 2004
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