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REVISTA ARGENTINA DE CIRUGÍA CARDIOVASCULAR
Vol. II - N° 1/ Marzo- Abril- Mayo 2004

ARTÍCULO DE REVISIÓN
DONACIÓN Y TRANSPLANTE CARDÍACO
Autores
Alberto Juffé§, Valdemas
Gomes*, José Cuenca†, Marisa Crespo‡,
Luis Hermida‡,
Claudio Zavanella†
Recibido: 03.07.2003
Aceptado: 16.01.2004
Correspondencia: Dr. Juffé Alberto
Complejo
Hospitalario Universitario Juan Canalejo.
Servicio
de Cirugía Cardíaca
Las Xubias de Arriba 84 - A Coruña 15006. España
E-mail:
alberto.juffe@canalejo.org
*
Fellow en Transplante Cardíaco
† Jefe de Sección de Cirugía Cardíaca.
‡ Servicio de Cardiología.
§
Jefe de Servicio de Cirugía Cardíaca, Director del Programa
de Transplantes.
RESUMEN
El
trasplante cardíaco es el tratamiento ideal para la insuficiencia cardíaca
grave. La escasez de donantes ha limitado el impacto de esta terapéutica.
En 1991 se ha puesto en funcionamiento el Programa de
Trasplante Cardíaco en Galicia, desde entonces se han realizado 431 trasplantes
cardíacos ortotópicos en el Complejo Hospitalario Universitario Juan Canalejo.
La media de edad de los receptores fue de 54.5±11.4
años, siendo el 83% varones. Un 64% tenían miocardiopatía isquémica y
un 20% cirugía cardíaca previa. Un 23% fueron trasplantados de urgencia.
El tiempo medio en lista de espera fue de 51 días, con
una mortalidad en lista de espera de un 13%.
La supervivencia actuarial de nuestro grupo es de un
86% a un mes, un 81% a un año, un 69% a los 5 años y un 65% a los 6 años.
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2004; 2:24-35)
Palabras
clave:
Trasplante cardíaco - Hipertensión pulmonar - Donante marginal
RESUMO
DOAÇÃO E TRANSPLANTE CARDÍACO
O
transplante cardíaco é o tratamento ideal para a insuficiência cardíaca
grave. A escassez de doadores tem limitado o impacto desta terapêutica.
Em 1991 pôs-se em funcionamento o Programa de Transplante
Cardíaco na Galiza, desde aquele momento realizaram-se 431 transplantes
cardíacos ortotópicos no Complexo Hospitalar Universitário Juan Canalejo.
A média de idade dos receptores foi de 54.5±11.4 anos,
83% do sexo masculino; 64% tinham miocardiopatia isquêmica e 20% cirurgia
cardíaca prévia. 23% foram transplantados de urgência.
O tempo médio em lista de espera foi de 51 dias, com
uma mortalidade em lista de espera de 13%.
A sobrevivência atuária do nosso grupo é 86% de um mês,
81% de um año, 69% de 5 anos e 65% de 6 anos. (Rev Arg
Cir Cardiovasc 2004; 2:24-35)
Palavras-chave
Transplante cardíaco - Hipertensão pulmonar - Doador marginal
SUMMARY
DONATION AND CARDIAC TRANSPLANT
Cardiac
transplant is a successful therapeutic option for patients with end-stage
Heart cardiomyopathy.
From 1991 431 patients underwent Heart transplantation
at the Complejo Hospitalario Universitario Juan Canalejo. The mean age
of recipients was 54.5±11.4 years, 83% were male patients, 64% end-stage
cardiomyopathy were the main causes leading to transplantation, 20% had
undergone a previous heart operation. The mean time spent on the waiting
list was 51 days.
Actual survival at first month was 86%, at one year
was 81%, at 5 years 69% and at 6 years follow up was 65%. Actuarial survival
at 6 years was 68% for patients transplanted on an elective basis compared
with 57% for patients transplanted on an urgent basis (p<0.04). (Rev
Arg Cir Cardiovasc 2004; 2:24-35)
Key
words
Cardiac transplant - Pulmonary hypertension - Marginal donors
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ABREVIATURAS |
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AP |
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Anteroposterior |
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CEA |
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Antígeno carcino embrionario |
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CMV |
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Citomegalovirus |
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CPKmb |
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Fracción mb de la fosfocreatinokinasa |
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HCG |
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Gonadotrofina coriónica humana |
| |
IECAS |
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Inhibidores de la enzima convertidora
de la angiotensina |
| |
ISHLT |
|
International Society of Heart and Lung
Transplantation |
| |
NYHA |
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New York Heart Association |
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ONT |
|
Organización Nacional de Transplantes |
| |
PVC |
|
Presión venosa central |
INTRODUCCIÓN
El
envejecimiento de la población, el mejor acceso a un sistema sanitario
eficaz y el desarrollo de la medicina en general hacen que el número de
enfermos con insuficiencia cardíaca grave aumente de forma exponencial,
generando costes proporcionales, previendo a corto plazo que sea la enfermedad
con mayor presupuesto en el mundo occidental.
En la actualidad hay sólo dos tratamientos eficaces
para prolongar la supervivencia en esta patología compleja: los inhibidores
de la enzima de conversión de la angiotensina (IECAS) y, en su fase
más avanzada, el trasplante cardíaco.
NOTA HISTÓRICA
Alex
Carrel, brillante cirujano francés, tras desarrollar la técnica de sutura
vascular utilizada hasta hoy, realiza y publica el primer trasplante cardíaco
heterotópico en perros, en 1905.
En 1944, Medawar da a conocer su trabajo con trasplantes
de piel de conejo, lanza así las bases de la inmunología, y utiliza por
primera vez el término “rechazo”. En los años cincuenta surgían
los recién descubiertos corticoesteroides que podrían ayudar a evitarlo.
Sobre la base de esos conocimientos, Merril y col. realizan el primer
trasplante de riñón en humanos con éxito en gemelos idénticos, en 1955.
En 1961, Calne demuestra que la azatioprina prolonga
la supervivencia de los trasplantes renales y en 1962 Murray y col., en
su trabajo sobre trasplantes renales, sientan las bases de la moderna
inmunosupresión.
A finales de los años cincuenta, Shumway acaba su residencia
en Minnesota y se instala en Stanford, donde empieza un programa experimental
de trasplante cardíaco. En 1960 realiza el primer trasplante ortotópico
en animales. Mientras seguían los trabajos experimentales en Stanford
y algunos pocos centros, cuando nadie esperaba, Christian Barnard (que
también había sido residente en Minnesota) hace en Cape Town, Sudáfrica,
el primer trasplante cardíaco en humanos, en 1966. Otros centros le seguirían,
pero en los años setenta pocos mantenían sus programas por los malos resultados
obtenidos.
En 1974 Philip Caves comienza a utilizar la biopsia
endomiocárdica para el diagnóstico y seguimiento del rechazo. En 1978
el descubrimiento de la ciclosporina A revoluciona la inmunosupresión.
El desarrollo de los cuidados postoperatorios y la extracción de órganos
a distancia posibilitan el reinicio de los programas de trasplante cardíaco
de todo el mundo. En 1981 se crea la International Society of Heart
and Lung Transplantation (ISHLT), que mantiene un registro voluntario
de la trasplantación en todo el mundo.
INDICACIONES
Las
indicaciones para el trasplante cardíaco se fueron extendiendo a medida
que se lograron mejores resultados, aunque siempre limitadas a la capacidad
de respuesta del centro trasplantador y, sobre todo, a la escasez de donantes.
Por esto, aunque haya cierto consenso (por ejemplo, hay guidelines
de la Sociedad Española de Car-diología y de la American Heart Association),
pueden cambiar un poco de un centro a otro por limitaciones propias, de
acuerdo con sus prioridades (1).
En la mayoría de los casos, la indicación de trasplante
se hace en pacientes con diagnóstico de miocardiopatía dilatada o de cardiopatía
isquémica en fase dilatada con mala función ventricular. Menos frecuente
es la indicación por cardiopatías secundarias a enfermedades valvulares,
por cardiopatías congénitas y por fallo precoz o tardío de un corazón
trasplantado (retrasplante). Existen otras patologías cuya indicación
para trasplante cardíaco es discutida, como los tumores cardíacos no resecables
y no metastizantes, la arteritis coronaria, la miocarditis granulomatosa
y la amiloidosis.
Es fundamental la valoración de las condiciones psicosociales
del paciente, su responsabilidad y capacidad intelectual para seguir los
tratamientos y cuidados postrasplante, los hábitos de higiene adecuados,
las condiciones sanitarias del medio en que vive y un buen apoyo familiar.
En
la actualidad las indicaciones son:
- Insuficiencia cardíaca en clase funcional III-IV de la New
York Heart Association (NYHA).
- Mala calidad de vida, con una expectativa inferior al año (mortalidad
prevista al año = 75%), siempre que puedan mejorar su calidad de vida
tras el trasplante.
- Falta de respuesta a un máximo tratamiento médico.
- Falta de respuesta, o indicación, a un tratamiento quirúrgico
alternativo.
- Edad cronológica <70 años y fisiológica = 65 años (2).
- Taquiarritmias
ventriculares repetitivas y sintomáticas con disfunción ventricular y
signos congestivos severos, no tratables con desfibrilador implantable.
Factores
cardiológicos de alto riesgo predictivos de mortalidad:
- Fracción de eyección ventricular izquierda inferior al 20% con
clase funcional III-IV (NYHA) y episodios de insuficiencia cardíaca que
requieran frecuentes ingresos hospitalarios.
- Son variables de mal pronóstico aquellos enfermos que, a pesar
de su adecuado tratamiento médico, permanecen con los siguientes datos
hemodinámicos:
1. Índice cardíaco <2.5 L/min./m².
2. Volumen sistólico <40 ml.
3. Presión auricular derecha >10 mmHg.
4. Presión capilar pulmonar >25 mmHg.
5. Distancia mitro septal >20 mm.
6. Diámetro sistólico final del ventrículo izquierdo >55
mm.
7. Presión diastólica final del ventrículo izquierdo >25
mmHg.
8. Presión capilar de enclavamiento >20 mmHg.
- Capacidad funcional: los pacientes en clase funcional IV tienen
un peor pronóstico que los que se encuentran en clase funcional III, aunque
todavía es difícil definir la clase funcional de estos pacientes pues
suelen cambiar en las diversas etapas de su enfermedad. La realización
de un test de caminar durante 6 minutos podrá ayudar, pero la mejor valoración
se efectúa mediante una prueba de esfuerzo con determinación del consumo
de pico de oxígeno (VO2 máximo). Los valores inferiores a 10 ml/kg/min.
señalan un elevado riesgo de mortalidad y apoyan la indicación de trasplante.
- Estado bioquímico y neurohumoral: los niveles de factor natriurético
auricular superiores a 100 pg/ml, con sodio plasmático inferior a 130
mEq/L y un aumento de las cifras plasmáticas de norepinefrina por encima
de 600 pg/ml se relacionan con una mortalidad precoz en pacientes de estadios
avanzados de insuficiencia cardíaca.
- Presencia de un tercer ruido a la auscultación.
- Bloqueo completo de rama izquierda; arritmia ventricular compleja
(IVa y IVb de Lown).
- Riesgo de muerte súbita.
CONTRAINDICACIONES
(criterios de exclusión)
Los
criterios de exclusión variarán de acuerdo con la experiencia de los distintos
grupos y estarán sujetos a constantes cambios mientras esa experiencia
aumenta.
Los
factores que incrementan el riesgo de mortalidad y morbilidad postrasplante
son:
- Hipertensión pulmonar con resistencia vascular pulmonar >6 unidades
de Wood, o >4 unidades de Wood luego del tratamiento con vasodilatadores,
y gradiente pulmonar >15 mmHg.
- Enfermedad irreversible del parénquima pulmonar.
- Embolismo o infarto pulmonar reciente (menor de 6 semanas).
Disfunción hepática irreversible.
- Disfunción renal severa con creatinina sérica >2 mg/dl o clearence
<50 ml/min. (se debe valorar la posibilidad de realización de trasplante
renal simultáneo con el cardíaco).
- Enfermedad vascular obstructiva severa, peri-férica o cerebral.
- Diabetes insulinodependiente con daños irreversibles (neuropatía,
retinopatía, nefropatía).
- Infección activa aguda o crónica.
- Neoplasias.
- Enfermedades sistémicas: amiloidosis, esclerodermia, distrofia
muscular de Becker, lupus eritematoso sistémico, artritis reumatoidea,
etcétera.
- Diverticulitis o diverticulosis activas.
- Úlcera péptica activa.
- Obesidad severa (125% o más del peso teórico).
- Osteoporosis severa.
- Alcoholismo (para su aceptación para trasplante deberá demostrar
más de 6 meses de abstinencia).
- Adicción a drogas (debe evaluarse que los enfermos no hayan
consumido drogas en los últimos 6 meses y que concurran a un centro de
rehabilitación).
- Inestabilidad psicosocial.
- Retraso mental (índice de coeficiente mental <50).
EVALUACIÓN
DE LOS CANDIDATOS A TRANPLANTE
-
Examen físico completo que incluya una antropometría (talla, peso,
superficie corporal, perímetro torácico) y la valoración del estado
nutricional.
- Evaluación complementaria cardiológica exhaustiva con radiografía
de tórax AP y lateral; electrocardiograma; ecocardiograma (modo M,
bidimensional y doppler); cateterismo derecho y izquierdo con medición
de las presiones pulmonares, ventriculograma y coronariografía; biopsia
endomiocárdica cuando esté indicado.
- Evaluación respiratoria con estudio funcional respiratorio; determinación
del consumo de oxígeno (VO2); gasometría arterial; centellograma
ventilación/perfusión o arteriografía pulmonar (cuando se necesite
aclarar la presencia de un tromboembolismo pulmonar); rehabilitación
y fisioterapia respiratoria.
- Evaluación analítica que comprende un estudio completo de la función
hepática y renal con aclaramiento de creatinina; ionograma completo; hemograma
completo con eritrosedimentación y coagulación; estudio bioquímico completo
con glucemia, uremia, uricemia, perfil lipídico, proteinograma, etcétera.
- Evaluación ginecológica en las mujeres, con examen clínico, mamografía,
PAP y colposcopia.
- Valoración psicosocial que comprende la consulta con psicología
y una entrevista con asistente social.
- Evaluación infectológica: serologías para hepatitis (HbsAg,
HbsAb, HbcAb, C), herpes virus, VIH I y II, citomegalovirus, toxoplasmosis,
virus de Epstein-Barr, histoplasmosis, coccidioidomicosis, Chagas, sífilis.
Cultivos bacteriológicos, micológicos y virológicos: urocultivo, cultivo
de fosas nasales y fauces, coprocultivo, cultivo de piel axilar e inguinal.
EL DONANTE CARDÍACO
Un factor vital para el éxito de un programa de trasplantes
es la identificación, selección y mantenimiento de los posibles donantes,
pues si el donante es adecuado, probablemente el trasplante tendrá un
buen resultado (3).
La escasez de donantes sigue siendo el principal factor
limitante para los programas de trasplante en todo el mundo, acarreando
una mortalidad en lista de espera superior a un 30% en Estados Unidos
y a un 8% en España, cuya tasa de donantes es la más alta del mundo, 33
por millón de habitantes. Esa diferencia se puede deber a una mayor sensibilización
de la población, a la utilización de donantes marginales o subóptimos
o a factores legales, porque, al contrario de Estados Unidos, en España,
todo ciudadano se considera un presunto donante de órganos, a menos que
afirme en vida que no lo desea, siendo la norma consultar a los familiares
más cercanos.
Para tratar mayor cantidad de enfermos y reducir la
mortalidad en lista de espera, con un coste financiero semejante, aunque
con un posible incremento en la mortalidad precoz, muchos centros optan
por la utilización de donantes subóptimos o marginales.
Es necesaria una organización central para coordinar
la búsqueda y los medios logísticos, informar y orientar a los centros
que puedan tener donantes. En España, este papel recae en la ONT (Organización
Nacional de Trasplantes), que lleva adelante el mundialmente reconocido
“Modelo Español” (4).
Es importante un equipo multidisciplinario entrenado y sensibilizado
para cuidar del posible donante, que mantenga la viabilidad de los órganos
a trasplantar, “resucitándolos” siempre que sea necesario y evitando
cualquier maniobra que pueda empeorar el funcionamiento de los órganos
que van a ser utilizados.
CRITERIOS DE SELECCIÓN
DEL DONANTE
1. Diagnóstico de muerte cerebral. Se requiere la pérdida
de todo el funcionamiento cerebral, incluso del córtex y el tronco encefálico,
que esta pérdida sea irreversible, que la valoración se realice con el
paciente en normotermia, en ausencia de fármacos depresores, y que persista
la situación en el tiempo. El electroencefalograma confirma la ausencia
de actividad cerebral.
2. Edad inferior a 45 años en el hombre y a 50 en la
mujer.
3. Tamaño idóneo. El peso del donante o su superficie
corporal no debe ser inferior al 20% de la del receptor. No siempre el
tamaño del corazón se relaciona con el del cuerpo, por lo que la valoración
de las dimensiones cardíacas por ecocardiograma seria el ideal.
4. Compatibilidad del grupo sanguíneo ABO. (Es deseable
la identidad del grupo.)
5. Panel de anticuerpos linfocitotóxicos negativo a 25 tipos
diferentes de células.
6. Estabilidad hemodinámica tras la normalización de la volemia
y con bajas dosis de fármacos inotrópicos (dopamina < 10 µg/kg/min.).
7. Ausencia de traumatismo torácico significativo.
8. Antecedentes y examen cardiológico normales. En mayores
de 40 años, el ecocardiograma debe realizarse siempre que sea posible.
El ECG en el cadáver latente, por la muerte cerebral, la hipotermia y
las alteraciones endocrino-metabólicas, puede tener alteraciones que no
traducen daño miocárdico, como QT largo, alteraciones del ST, T negativas
y profundas y J en la parte terminal del QRS.
9. Ausencia de enfermedades transmisibles. Serología negativa
para hepatitis y SIDA, teniendo en cuenta que el resultado puede ser falso
negativo por ventana inmunológica o debido a la hemodilución, razón por
la que se debe conservar la muestra de serología durante un mínimo de
diez años. Además, se recomienda la determinación del antígeno p24 y,
en donantes con práctica de riesgo, de la PCR viral. Su positividad excluye
la donación.
10. Ausencia de infección activa o neoplasia con posibilidad
de diseminación. Se recomienda la extracción de cultivos de sangre, de
orina y de exudado traqueal; la determinación de HCG y en casos sospechosos
de CEA, a-fetoproteína y antígeno prostático
específico.
11. No debe tener historia de diabetes insulinodependiente
de larga evolución.
12. Sin adicción a drogas.
13. Sin antecedentes de parada cardíaca.
14. Tiempo previsto de isquemia del injerto inferior a 4-5
horas.
15. Prueba cruzada. Se realiza retrospectivamente en todos
los casos y prospectivamente:
- Si el receptor tiene positividad de anticuerpos antilinfocitarios
(panel >20%).
- Si el
paciente es transfundido después de tener un panel negativo.
- Si retrospectivamente existieron anticuerpos y posteriormente
se negativaran.
EL DONANTE LÍMITE
O SUBÓPTIMO (5-8)
Ante la escasez relativa de donantes con respecto a
la cantidad de receptores en lista de espera, se ampliaron los criterios
de selección. A estos donantes se les llama límite o subóptimos y se caracterizan
por:
1. Edad superior a 45 años en el hombre y a 50 en la mujer.
Algunos centros como el nuestro aceptan donantes de entre 55 y 65 años,
pudiendo llegar, en extracciones locales o con tiempos de isquemia reducidos,
a los 70 años. Estos corazones se utilizan en receptores de 60 años o
mayores, con resistencias pulmonares inferiores a 2.0 unidades Wood y
gradiente transpulmonar menor de 10; se excluyen los que tengan cirugía
cardíaca previa.
2. Catecolaminas a dosis altas (dopamina o dobutamina >
de 10 µg/kg/min.).
3. Disfunción ventricular de uno o dos segmentos por el ecocardiograma.
4. Relación peso donante/receptor menor del 30%.
5. Parada cardíaca previa mayor de 5 minutos.
6. Hipotensión prolongada (mayor de 30 minutos).
7. Lesiones coronarias palpables.
8. Sospecha de daño miocárdico con CPKmb aumentada.
9. Tiempo de isquemia previsto mayor de 4 horas.
10. Infección sistémica por bacterias gramnegativas.
11. Donante con adicción exclusiva a cocaína.
ALGUNAS CONSIDERACIONES
Nuestro servicio ha sido pionero en la utilización de
donantes límites, con parada cardíaca previa (cuando la parada fue
por hipoxia, con pronta recuperación, y la situación hemodinámica se mantuvo
estable por horas tras la parada).
Las contraindicaciones relativas son:
1. Hipertrofia ventricular izquierda en el ecocardiograma.
2. Antecedentes de factores de riesgo de enfermedad coronaria.
3. Utilización de inotrópicos en altas dosis, más de un fármaco
o, en especial, noradrenalina.
4. Presión auricular izquierda >15 mmHg.
5. Peso o superficie corporal del donante inferior al 30% del receptor.
La hipertensión (excluyente si es de larga evolución,
mal controlada o resistente al tratamiento, y si condiciona hipertrofia
ventricular izquierda importante), el tabaquismo (20 cigarrillos/día
por más de 15 años) y la dislipidemia se valoran como factores de
riesgo. Se excluyen los donantes con múltiples factores de riesgo.
Se aceptan corazones con hipoquinesia leve de sólo un segmento
y se rechazan los que tengan hipoquinesia más que ligera o de más que
un segmento y/o insuficiencias valvulares moderadas o severas, y también
los que presenten signos de enfermedad coronaria o arritmias en el electrocardiograma.
Aunque las infecciones bacterianas transmitidas por el donante
sean excepcionales, las producidas por gramnegativos aumentan la morbimortalidad
del receptor.
Siempre que resulte posible, se respeta el mismatch para
citomegalovirus y toxoplasma. Frente al CMV se realiza tratamiento profiláctico
con gammaglobulina hiperinmune 1 ml/kg cada 3 semanas durante 3 meses,
y para receptor toxoplasma
(-) con donante toxoplasma (+) se efectúa tratamiento profiláctico con
pirimetamina 25 mg/día por 6 meses (Tabla 1).
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CONTRAINDICAN
DE FORMA
ABSOLUTA LA DONACIÓN
|
NO
CONTRAINDICAN LA DONACIÓN
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Infecciones
virales sistémicas
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Antecedentes
de hepatitis (depende de la serología)
|
|
Portadores
de VIH
|
Antecedentes
de enfermedades sexuales (sífilis, gonorrea) tratadas
|
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Enfermedades
producidas por retrovirus y priones (Creutzfeldt-Jakob)
|
Infecciones locales
que responden a antibióticos, aunque hayan desarrollado en algún
momento bacteriemia
|
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Sepsis
bacteriana con shock y/o disfunción multiorgánica
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Meningitis meningocócica, neumocócica, por E. coli, si no hay afectación
del órgano (corazón)
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Tuberculosis
activa o incompletamente tratadaTuberculosis activa o incompletamente
tratada
|
Se desaconseja
la aceptación del órgano en caso de infecciones locales por gérmenes
multirresistentes o de gran virulencia (S. aureus meticilino-resistente,
bacilos gramnegativos)
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Funguemias
y aspergilosis locales
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Infecciones
del SNC (meningitis) producidas por Listeria monocytogenes, tuberculosis,
hongos, virus y protozoos
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|
. El alcoholismo en el donante incrementa el riesgo de fallo primario
por disfunción precoz del injerto. El consumo de marihuana no contraindica
la donación. La cocaína consumida por vía no intravenosa tampoco es una
contraindicación absoluta si la función cardíaca está preservada, pero
sí alerta para un comportamiento de riesgo.
Si hay sospecha de uso de drogas parenterales se deberá sopesar
el riesgo de transmisión de agentes infecciosos frente a la situación
clínica del receptor. La presencia de neoplasias malignas contraindica
la donación, excepto las neoplasias cutáneas no metastizantes como las
basocelulares, el carcinoma in situ de cérvix y los tumores primarios
del sistema nervioso central. (Tabla 2)
Las víctimas de intoxicación por cianuro, organofosforados
y metanol no deben ser donantes de órganos. La intoxicación por benzodiacepinas
no contraindica la donación. Si hay envenenamiento por monóxido de carbono,
en general se contraindica la donación; sin embargo, hay autores que describen
buenos resultados en donantes con ECG y ecocardiograma normales, mínima
elevación enzimática y apoyo inotrópico, y niveles de carboxihemoglobina
inferiores al 20%. Se debe valorar cada caso con cuidado, aunque, desde
luego, nosotros no lo recomendamos.
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EXCLUYEN
LA DONACIÓN DE ORGANOS
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NO
EXCLUYEN LA DONACIÓN DE ÓRGANOS
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Meduloblastomas
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Linfomas
primarios
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Astrocitomas
anaplásicos
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Astrocitomas
de bajo grado (grado II)
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Glioblastomas
multiformes
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Oloigodendrogliomas
de bajo grado
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Ependimomas
malignos
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Ependimomas
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Carcinomas
del plexo coroideo
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Papilomas
del plexo coroideo
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Pinealoblastomas
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Pineocitomas
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Meningiomas
anaplásicos y malignos
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Craneofaringeomas
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Sarcomas
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Meningiomas
benignos
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Hemangiopericitomas
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Teratomas
maduros
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Hemangioblastomas
(facomatosis de Von Hippel-Lindau)
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Tumores
germinales intracraneales
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Cordomas
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|
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Linfomas
primarios
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VALORACIÓN
DEL CORAZÓN DEL DONANTE
La inspección del órgano durante la extracción por parte
del cirujano es fundamental. Valorará la motilidad de ambos ventrículos
y, mediante palpación, el árbol coronario.
Si el donante presenta lesión coronaria proximal de
un solo vaso con función ventricular izquierda conservada se puede utilizar
el órgano, según el estado del receptor, mediante bypass arterial coronario
durante el implante. La presencia de lesiones en dos o más vasos excluye
el órgano para trasplante.
Una cineangiocoronariografía reciente normal condiciona
la aceptación del corazón independientemente del examen intraoperatorio.
El ecocardiograma, aunque no es indispensable, siempre es
útil para valorar válvulas, función ventricular, disquinesias, hipertrofia,
enfermedades congénitas desconocidas y presencia de derrame pericárdico.
MANEJO DEL DONANTE
Una vez seleccionado el donante, hay que mantener la
viabilidad de los órganos a trasplantar.
La muerte cerebral lleva a una disfunción multiorgánica
progresiva. Ocurre depresión de la función ventricular, deterioro hemodinámico
por la pérdida de la regulación vasomotora y de la volemia (diabetes
insípida por el infarto y edema cerebral y necrosis pituitaria, suprimiendo
la secreción de hormona antidiurética, e hiperglucemia, condicionando
una diuresis osmótica), alteraciones metabólicas y hormonales con
disminución significativa de los niveles de insulina, glucagon, tiroxina,
cortisol; hipotermia y predominio del metabolismo anaeróbico.
Es
fundamental tener en cuenta 6 principios básicos en el mantenimiento de
un donante:
1. Reanimación cardiocirculatoria
2. Perfusión de los órganos a trasplantar
3. Hidratación
4. Diuresis
5. Posibilidad de infección
6. Mantenimiento de la temperatura corporal
Reanimación cardiocirculatoria.
Los principios de reanimación son similares a los que se aplican en cualquier
paciente crítico.
Perfusión de los
órganos a trasplantar. Se exige un estricto control de los siguientes
parámetros:
- La diuresis horaria debe ser mayor que 1 ml/kg/hora.
- La tensión arterial sistólica mayor que 100 mmHg y la media superior
a 70 mmHg.
- La saturación arterial del oxígeno debe ser mayor que 95% y la
presión arterial de oxígeno superior a 150 mmHg.
- La precarga con una PVC entre 10-15 cmH2O. Algunos estudios preconizan
el uso de triiodotironina en bolus de 2-4 µg, observación de la
respuesta y posterior infusión de 3 µg/hora, para mejorar la hemodinámica
y reducir la necesidad de apoyo inotrópico.
Hidratación.
Se debe hidratar enérgicamente al donante para corregir la hipovolemia
y garantizar el equilibrio hemodinámico, con el propósito de evitar o
limitar el uso de inotrópicos.
Control de la diuresis. Como se ha comentado antes, hay que mantener
una diuresis superior a 1 ml/kg/hora; si es necesario, se puede utilizar
furosemida intravenoso (40-200 mg). En caso de diabetes insípida
(diuresis superior a 4 ml/kg/hora, hipernatremia, densidad urinaria <1005,
osmolaridad urinaria <300 mOsmol/kg y osmolaridad plasmática superior
a 300 mOsmol/kg) se debe administrar vasopresina o desmopresina IV
(se prefiere el último, en la dosis de 0.03 a 0.15 µg/kg que pueden
repetirse dos o tres veces por día).
Infección.
Es fundamental mantener la este-rilidad en todas las maniobras que se
efectúen. En caso de fiebre se deben realizar cultivos. La presencia de
infecciones en general no contraindica la donación y debe tratarse según
antibiograma.
Temperatura.
La tendencia natural a la hipotermia característica de la muerte cerebral
se debe contrarrestar con mantas térmicas y calentamiento de las infusiones.
SELECCIÓN
DEL RECEPTOR ADECUADO PARA EL DONANTE OFERTADO
Una vez ofertado un corazón, se busca en la lista de
espera a los receptores del mismo grupo sanguíneo. Si no hay ninguna urgencia
o emergencia, se cruzan sus datos con los del enfermo en peor situación
clínica o más antiguo en la lista de espera. El mejor corazón para el
peor receptor. Pacientes con presiones y gradientes pulmonares más altos
necesitan corazones más grandes y más jóvenes. Si el donante es una mujer,
se debe elegir un receptor más pequeño y con presiones y gradientes pulmonares
bajos. Tanto donante como receptor del sexo femenino son factores de peor
pronóstico.
EL TRANSPLANTE
Tras la extracción del órgano, son de gran importancia
su preservación y mantenimiento. En la preservación de un órgano sólido
es fundamental la asociación de hipotermia (6-10ºC) para reducir la demanda
energética y el uso de soluciones de preservación hiperpotásicas con el
propósito de producir el lavado del órgano, su enfriamiento rápido y homogéneo,
la protección de la membrana celular y de la bomba de sodio y potasio.
En nuestro centro se utiliza la solución cardiopléjica
Celsior®, una solución con bajo potasio. Se administra 1 litro
para la parada cardíaca en la extracción y luego se coloca el órgano en
500 ml de la misma solución a 4-6ºC para el transporte en una nevera con
hielo. Antes de la implantación, se utilizan otros 500 ml para la reperfusión
y se mantiene una infusión cardiopléjica anterógrada continua caliente
con sangre durante toda la implantación, con lo que se logra una reparación
celular y la reducción de la incidencia del fallo primario del injerto
(9-12).
Hay tres técnicas quirúrgicas básicas para el trasplante
cardíaco:
La clásica (Lower y Shumway), en que se
corta en casquete la aurícula derecha del donante y se sutura a la del
receptor.
La bicava, empleada por nosotros, donde se reseca
todo el corazón donante, y se deja un pequeño casquete de las venas pulmonares,
para realizar la anastomosis directa de las cavas del corazón donante
en las del receptor (anastomosis cava-cava).
Trasplante cardíaco total, en que se secciona
el corazón donante por los vasos, preservando las dos aurículas, y sólo
quedan del corazón del receptor dos pequeños casquetes que unen las venas
pulmonares derechas y las izquierdas. Se suturan las cavas y las venas
pulmonares del donante a las cavas y venas pulmonares del receptor (13).
Pensamos que la técnica bicava es más sencilla, preserva
la arquitectura y función de la aurícula derecha, y permite observar una
menor incidencia de insuficiencia tricúspide.
RESULTADOS
La mortalidad a 30 días en trasplante cardíaco es de
un 5 a un 10%, estando el 85% de los enfermos vivos en un año y un 75%
tras 5 años. En la actua-lidad, la supervivencia media del corazón supera
los 10 años.
COMPLICACIONES
El fracaso primario del injerto es la complicación más temprana;
aunque a veces sea reversible, puede requerir asistencia circulatoria
o incluso retrasplante.
El rechazo y las infecciones son responsables por la mayor
parte de las muertes en los primeros 6 meses. La mayoría de los pacientes
tendrán al menos un episodio de rechazo agudo en ese período. Su diagnóstico
y valoración se hace mediante biopsia endomiocárdica.
INMUNOSUPRESIÓN
Y CONTROL DEL RECHAZO
La inmunosupresión en nuestro centro consiste en: inducción
con anticuerpos antirreceptor de interleucina II (basiliximab, por
ejemplo), ciclosporina (3 mg/kg/día para un nivel de 300-350 ng/ml
ajustado a la creatinina); mofetilmicofenolato y metilprednisolona
(125 mg IV cada 8 horas, 3 dosis), seguida de prednisona (0.8
mg/kg/día), disminuyendo en forma paulatina por tres semanas hasta
una dosis de 0.2 mg/kg/día a partir del mes.
En los episodios de rechazo administramos bolus de esteroides
(metilprednisolona 250 mg a 1 g) y cambiamos la ciclosporina por
tacrolimus/FK506.
El control se hace por biopsias endomiocárdicas cada 7-10
días por los primeros dos meses, cada 15-20 días en el tercero y cuarto
mes, y mensual en el quinto y sexto mes. Si el paciente no tiene episodios
de rechazo frecuentes, pasa a hacer apenas control clínico, analítico
y ecocardiográfico; luego, se continúa el control por biopsias bimensuales
hasta el año.
Se considera rechazo que requiere tratamiento un grado 3-A
o mayor en la clasificación de la ISHLT (Tabla
3).
| GRADO |
CARACTERÍSTICAS |
| 0 |
Ausencia de rechazo
|
| 1 |
A
|
Rechazo celular agudo. Infiltrado perivascular
o intersticial focal de grandes linfocitos sin necrosis
|
|
B
|
Rechazo agudo leve con infiltrado linfocitario
difuso sin necrosis.
|
| 2 |
|
Rechazo celular agudo con infiltrado linfocitaro
focal. Puede existir daño miocítico.
|
| 3 |
A
|
Infiltrado agresivo multifocal con o sin daño
miocítico.
|
|
B
|
Proceso inflamatorio difuso severo con necrosis
miocítica.
|
| 4 |
|
Infiltrado inflamatorio polimorfo difuso, con
edema, hemorragia, vasculitis. Existe necrosis miocítica.
|
INFECCIÓN
La inmunosupresión utilizada para prevenir el rechazo trae
aparejado un aumento del riesgo de infección. Las infecciones continúan
siendo una causa frecuente de mortalidad postrasplante y se pueden dividir
en:
Temprana: dentro del primer mes del trasplante.
Infecciones nosocomiales, a menudo relacionadas con la presencia de sondas,
catéteres, etc., durante el ingreso. Predominan los Staphylococcus
y gérmenes gramnegativos.
Tardía: del 2º al 5º mes. Infecciones oportunistas
(CMV, Pneumocystis y hongos patogénicos).
Hay infecciones frecuentes en los enfermos trasplantados,
como el herpes en la segunda semana y la toxoplasmosis en la tercera
(común en el primer trimestre), usualmente transmitida por el donante.
Los sitios más frecuentes de origen de las infecciones son
el pulmón, la sangre, la orina, el tracto gastrointestinal y el esternón,
en orden decreciente de frecuencia.
Se utilizan esquemas específicos de profilaxis con pirimetamina
para la toxoplasmosis, sulfametoxasol-trimetoprima para el Pneumocystis
y ganciclovir durante cuatro semanas luego del trasplante para el citomegalovirus,
cuando el donante es positivo y el receptor negativo.
ENFERMEDAD CORONARIA
DEL INJERTO
Es un fenómeno inmunológico fuertemente relacionado
con la circulación de anticuerpos HLA y rechazo humoral; esta arteriopatía
se encuentra en todos los órganos trasplantados vascularizados. Consiste
en una arteriopatía distal obliterante, longitudinal, difusa y concéntrica
(diferente de la enfermedad coronaria excéntrica de los no trasplantados),
las coronarias presentan una hiperplasia de las células musculares lisas
de la pared vascular por la migración de macrófagos hacia la íntima, con
compromiso de la luz del vaso. Produce placas poco calcificadas, ricas
en células y lípidos como el colesterol, y raramente ulceran.
La enfermedad vascular del injerto, llamada también rechazo
crónico, se presenta en el 30 al 50% de los pacientes dentro de los primeros
5 años tras el trasplante y constituye la principal causa de mortalidad
después del primer año. También aparece en los enfermos pediátricos trasplantados,
aunque con una menor incidencia.
La infección por CMV, la hiperlipemia y la obesidad aumentan
su incidencia, los hipolipemiantes parecen reducirla.
Debido a que el corazón trasplantado está denervado,
el paciente no tiene angina y la enfermedad puede manifestarse como infarto
o muerte súbita. El diagnóstico se hace por ecocardiograma de esfuerzo
y/o angiografía, y el único tratamiento eficaz es el retrasplante.
DESARROLLO DE NEOPLASIAS
Es uno de los efectos adversos de la imunosupresión,
con una incidencia del 1 al 2% al año del trasplante.
El tumor de células escamosas (piel) es el que más
se relaciona con la azatioprina, y el linfoma, que se desarrolla dentro
de los 12 a 18 meses tras el trasplante, de células B, en general con
presentación intra-abdominal, se vincula a la ciclosporina.
RETRASPLANTE
La indicación más frecuente es la enfermedad coronaria
del injerto seguida del fallo primario del injerto y del rechazo agudo.
La indicación se debe hacer lo más precoz posible para evitar el deterioro
del estado clínico del paciente.
La valoración debe hacerse igual a la del primer trasplante
y se mantienen las contraindicaciones. La incidencia de anticuerpos citotóxicos
>10% es 10 veces superior y la probabilidad de un crossmatch positivo
es 8 veces mayor con relación a un primer trasplante. Estos datos pueden
alargar el tiempo en lista de espera de un candidato a retrasplante.
La técnica quirúrgica es idéntica a la de un trasplante inicial.
La supervivencia a 2 años es de un 50%.
Con estos resultados, la dificultad de conseguir un donante
adecuado y la escasez de donantes, muchos autores cuestionan su indicación.
LA EXPERIENCIA
DEL HOSPITAL JUAN CANALEJO
El
Hospital Juan Canalejo, en A Coruña, España, es un hospital terciario
o central que integra un grupo hospitalario con más de mil camas. En 1991
se puso en funcionamiento el programa de trasplante cardíaco. Desde entonces
ha tenido un ascenso constante en el número de procedimientos realizados
por año hasta 1997. De los 15 trasplantes en 1991 hasta los 46 en 1997,
cuando hubo un ligero descenso en todo el país, con una media siempre
superior a los 30 trasplantes/año, es uno de los programas más activos
a nivel nacional (el más activo por 3 años consecutivos, hasta 2002,
cuando quedó el segundo más activo) con una tasa de 13.5 trasplantes
por millón de habitantes (2001), por encima de la media nacional
de 8.6 por millón. En la actualidad, el número de trasplantes realizados
en el Complejo Universitario Juan Canalejo es de 431 trasplantes cardíacos
ortotópicos.
El Programa de Trasplantes es pionero en España en algunos
aspectos técnicos y de manejo de donantes como:
- La utilización de donantes límite o marginales.
- La extensión del límite de edad de los donantes cardíacos (en
2001, el 59% de los donantes tenía más de 40 años y un 33% más de 50)
con una edad media de 41 años (la media nacional es de 33).
- La utilización de donantes con parada cardíaca previa.
- La utilización de la técnica de implantación con sutura bicava
(descripta en 1991) desde 1993.
- Utilización de cardioplejía caliente continua durante el implante.
- Realización de trasplante cardiorrenal y cardiohepático.
- Alta precoz de los enfermos para hotel de pacientes y apoyo del
Servicio de Hospitalización a Domicilio.
En 2001, la edad media de nuestros receptores fue de 54 años
(nacional = 49), con un 46% mayores de 60 años (nacional = 28%),
siendo el 83% varones. Un 64% tenía cardiopatía isquémica y un 20%, cirugía
previa. Un 23% fue trasplantado de urgencia. El tiempo medio en lista
de espera fue de 51 días, con una mortalidad en lista de espera de un
13%, inferior a la media nacional.
La supervivencia actuarial de nuestro grupo es de un
86% a un mes, un 81% a un año, un 69% a los 5 años y un 65% a los 6 años,
superior a la media nacional (85%, 75%, 63% y 60%, respectivamente)
y similar a la reportada por la ISHLT (14).
CONCLUSIÓN
Con
la evolución de los conocimientos fisiopatológicos y de la terapéutica
médica y quirúrgica, es posible mantener a los enfermos más tiempo en
lista de espera. El desarrollo de las asistencias ventriculares que hasta
permiten, en algunos casos, dar de alta a pacientes que se encontraban
ingresados en fallo cardíaco terminal, es un ejemplo de eso. La implantación
de defibriladores en las arritmias graves y algunas técnicas quirúrgicas
paliativas hicieron retardar más la indicación de trasplantes en algunos
enfermos y suprimirla en otros.
El corazón artificial, con algún suceso experimental, incluso
ya utilizado en humanos, aún no es una alternativa viable.
El xenotrasplante, con todos los problemas éticos, morales
y legales, y sobre todo inmunológicos, sigue en estado experimental; y
el desarrollo de animales transgénicos todavía no es suficiente para evitar
los rechazos hiperagudos.
Por ahora, el trasplante continúa siendo el mejor tratamiento
disponible para la insuficiencia cardíaca terminal. La escasez de donantes
sigue limitando el impacto de esta terapéutica. Hay que continuar informando
y sensibilizando a la población sobre la importancia de la donación. Seguir
alargando los estudios sobre donantes marginales. Sensibilizar todo el
sistema sanitario para que no se pierdan potenciales donantes.
En la medicina, hay pocas actividades en las que convergen
tantos y tan diversos profesionales, o que carecen de una organización
tan precisa, como los programas de trasplante, y ninguna da tanto prestigio
junto a la comunidad.
Hay que emplear esa convergencia, esa organización y ese
prestigio para crear los medios para ofertar a más pacientes con insuficiencia
cardíaca terminal la oportunidad de recibir el único tratamiento eficaz
para aumentar su supervivencia: el trasplante cardíaco.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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y de corazón pulmones. Guías de actuación clínica de la Sociedad Española
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