| |
REVISTA ARGENTINA DE CIRUGÍA CARDIOVASCULAR
Vol. II - N° 1/ Marzo - Abril - Mayo 2004

ARTÍCULO ORIGINAL
CÉLULAS MADRE NO MEDULARES PARA LA TERAPIA CELULAR DE LA CARDIOPATÍA
ISQUÉMICA
Autores
Patrick Laharrague*, Louis Casteilla†,
Valérie Planat†
Recibido: 22.01.2004
Aceptado: 26.02.2004
Correspondencia: Dr. Patrick Laharrague
Center
Hospitalier Universitaire de Toulouse
. Groupe
Hospitalier de Rangueil
1,
Avenue Jean Poulhés 31403, Toulouse. Cedex 4, France
E-mail: laharrag@toulouse.inserm.fr
*
MD.
† PhD..
RESUMEN
La
posibilidad de utilizar células madre para regenerar o mejorar la función
del corazón isquémico, en especial después de un infarto, es objeto actualmente
de numerosos estudios. Se basan en la utilización de diferentes tipos
de progenitores, injertados en forma directa en el miocardio lesionado
o inyectados en la circulación.
Lo ideal es que las células injertadas contribuyan a
la contracción sincrónica, integrándose anatómicamente a las fibras miocárdicas
pre-existentes. En este diseño, es teóricamente posible recurrir a las
células naturalmente contráctiles (células del tejido cardíaco o células
musculares esqueléticas) o a células que pueden ser orientadas hacia
un fenotipo contráctil (células madre embrionarias, células madre adultas
de la médula ósea o de tejidos no medulares).
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2004; 2:16-23)
Palabras clave
Cardiomioplastía celular - Células madre - Cardiomiopatía isquémica
RESUMO
CÉLULAS-MÃE NÃO MEDULARES PARA A TERAPIA CELULAR DA CARDIOPATIA ISQUÊMICA
A
possibilidade de utilizar células-mãe para regenerar ou melhorar a função
do coração isquêmico, principalmente depois de um infarto, é objeto atualmente
de numerosos estúdios. Baseiam-se na utilização de diferentes tipos de
progenitores, inseridos diretamente no miocárdio lesado ou inseridos na
circulação.
O ideal é que as células iseridas contribuam à contração
sincrônica, integrando-se anatomicamente às fibras miocárdicas pré-existentes.
Neste desenho, é teoricamente possível recorrer às células naturalmente
contrácteis (células do tecido cardíaco ou células musculares esqueléticas)
ou às células que podem ser orientadas até um fenótipo contráctil (células-mãe
embrionárias, células-mãe adultas da médula óssea ou de tecidos não medulares).
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2004; 2:16-23)
Palavras-chave
Cardiomioplastia celular - Células-mãe - Cardiomiopatia isquêmica
SUMMARY
ANON MEDULLAR MOTHER CELLS FOR CELULAR THERAPY IN ISCHEMIC
CARDIOPATHY
The
possibility of using mother cells for regeneration or improving of ischemic
heart functioning, mostly after heart failure, is presently being analyzed
by many studies. These studies are based on using different types of cell
progenitors, directly grafted into the damaged myocardium or injected
through the blood flow.
The aim is that the grafted cells help the sinchronic
contraction, incorporating themselves anatomically to the already existing
myocardic fibers. Within this outline, it is theoretically feasible to
turn to naturally contractile cells (cardiac tissue cells or scheletic
muscular cells) or to cells that may be directed towards a contractile
phenotype (embrionary mother cells, adult mother cells from bone marrow
or non medullar tissues).
(Rev Arg Cir Cardiovasc 2004; 2:16-23)
Key
words
Cellular cardiomyoplasty - Stem cells - Ischemic cardiomyopathy
| |
ABREVIATURAS |
| |
BrdU |
|
Bromexiuridina |
| |
TGF-ß |
|
Factor crecimiento fibroblástico |
| |
VEGF |
|
Factor de crecimiento endotelial |
INTRODUCCIÓN
La
posibilidad de utilizar células madre para regenerar o mejorar la función
del corazón isquémico, en especial después de un infarto, es objeto actualmente
de numerosos estudios (1-2). Se basan
en la utilización de diferentes tipos de progenitores (Tabla
1), injertados en forma directa en el miocardio lesionado
o inyectados en la circulación. El objetivo general es que las células
trasplantadas (Tabla 2), alogénicas
o autólogas, se diferencien en miocitos y participen en la mejoría funcional
de los ventrículos afectados. Lo ideal es que las células injertadas contribuyan
a la contracción sincrónica, integrándose anatómicamente a las fibras
miocárdicas pre-existentes. En este diseño, es teóricamente posible recurrir
a las células naturalmente contráctiles (células del tejido cardíaco
o células musculares esqueléticas) o a células que pueden ser orientadas
hacia un fenotipo contráctil (células madre embrionarias, células madre
adultas de la médula ósea o de tejidos no medulares).
|
TIPO
DE CÉLULA MADRE
|
FUENTE
|
FENOTIPOS
OBSERVADOS DURANTE LOS PROCESOS REGENERATIVOS
|
OTROS
FENOTIPOS OBTENIDOS EN CONDICIONES EXPERIMENTALES
|
|
Hematopoyéticas
|
Médula
ósea, movilización en sangre periférica, sangre de cordón umbilical
|
Células
sanguíneas, células linfoides
|
Músculo
esquelético, hepatocitos, colangiocitos, epitelio del esófago, estómago,
intestino, pulmón, túbulo renal y piel
|
|
Mesenquimales
|
Médula
ósea, tejido adiposo
|
Cartílago,
hueso, tejido adiposo
|
Cardiomiocitos,
hepatocitos, células gliales, neuronas
|
|
Endoteliales
|
-
|
Endotelio
de los capilares
|
Idénticos
a las células madre mesenquimales
|
|
Neurales
|
Cerebro
del recién nacido o del adulto
|
Neuronas
específicas de ciertas localizaciones, células gliales
|
Todos
los tipos de neuronas y de células gliales, células sanguíneas,
hepatocitos, intestino, músculo esquelético, cardiomiocitos
|
|
Musculares
|
¿Músculo,
médula ósea?
|
Miocitos
|
Células
sanguíneas
|
|
Médula
espinal
|
-
|
Astrocitos
reactivos, reacción glial
|
?
|
|
Epidérmicas
|
Epitelio
cutáneo
|
Epidermis
queratinizada
|
?
|
|
Intestinales
|
-
|
Epitelio
de los cálices, células neuroendocrinas
|
?
|
|
Hepáticas
|
¿Hígado,
médula ósea?
|
Hepatocitos,
células biliares
|
Células
beta, células ductales del páncreas, cardiomiocitos
|
|
Pancreáticas
|
Islotes
pancreáticos
|
Células
beta, células ductales biliares
|
Hepatocitos
|
|
Retinianas
|
Epitelio
pigmentado de la retina
|
¿Cicatriciales?
|
?
|
Tabla 1.
Potencial de las células madre adultas.
|
|
FUENTE
CELULAR
|
VENTAJAS
|
INCONVENIENTES
|
SOLUCIÓN
|
|
Autólogo
(mismo organismo)
|
Privilegio
inmunológico, ausencia de problemas éticos
|
Disponibilidad
limitada
|
Multiplicación
ex vivo, criopreservación
|
|
Alogénica
(misma especie)
|
Disponibilidad
más importante
|
Inmunidad
celular. Problemas éticos: tejidos fetales
|
Inmunosupresión.
Encapsulación
|
|
Xenoinjertos
(diferente especie)
|
Disponibilidad
más importante
|
Inmunidad
celular y humoral. Posible transferencia de nuevos virus a través
de la barrera de las especies
|
Inmunosupresión.
Encapsulación. Inmunotolerancia por manipulación genética
|
|
Línea
celular (inmortalizada o transformada)
|
Disponibilidad
ilimitada, tests de seguridad y estandarización simplificados
|
Inmunidad
celular y humoral. Tumores
|
Inmunosupresión.
Encapsulación. Inmunotolerancia por manipulación genética
|
Tabla 2.
Diferentes fuentes celulares utilizables para terapia celular (40).
|
EL TEJIDO CARDÍACO
En los modelos animales, la posibilidad de realizar
terapia celular utilizando cardiomiocitos ha sido estudiada desde 1993
con la línea AT1 (3). Los cardiomiocitos
del corazón adulto se consideraron durante mucho tiempo incapaces de replicarse.
Por esta razón, los estudios iniciales emplearon cardiomiocitos de origen
embrionario o fetal. Varios trabajos realizados en ratas muestran el éxito
de los injertos de cardiomiocitos embrionarios en corazones normales o
lesionados (4). Sin embargo, otros
estudios indican que los cardiomiocitos injertados conservan su fenotipo
embrionario y no forman uniones con los cardiomiocitos del receptor (5).
Es interesante destacar que el trasplante simultáneo de células madre
mesenquimales medulares y cardiomiocitos fetales humanos parece ser más
eficaz que el trasplante simple de células mesenquimales en la mejoría
de la función cardíaca, después de un infarto agudo de miocardio en el
cerdo (6).
Varios trabajos estudiaron la utilización de cardiomiocitos
aislados en el periodo neonatal. Estos cardiomiocitos del recién nacido
parecen formar uniones celulares con el miocardio del receptor, pero sufren
una muerte celular importante al poco tiempo de injertarse, encontrándose
después aislados en un tejido cicatricial (7).
Este fenómeno está relacionado probablemente con los fenómenos inflamatorios
y necróticos que ocurren después del infarto.
Así, para algunos autores, el trasplante de cardiomiocitos
podría ser más eficaz en las miocardiopatías dilatadas (8).
En cualquier caso, la utilización de cardiomiocitos no adultos plantea
problemas éticos mayores y el empleo de cardiomiocitos maduros abre una
vía de investigación diferente.
Desde hace varios años, se piensa que existe una débil
capacidad de proliferación de los miocitos en el corazón postnatal (9).
Los cardiomiocitos en mitosis representan aproximadamente 14 células/millón
en el corazón normal, multiplicándose por 10 en el caso de un infarto
agudo de miocardio. Se calculó que en el ventrículo izquierdo de un hombre
de 45 años hay cerca de 5 x 109
focos de miocitos con un índice mitótico de 14 focos/106
células, lo que significa que 81.000 focos están en mitosis en un momento
dado. Las mitosis duran aproximadamente una hora y un número importante
de nuevos miocitos son producidos anualmente. Como existe también una
pérdida progresiva de miocitos, estimada en 6.4 x 106
cardiomiocitos cada año, probablemente se produce a lo largo de toda la
vida un turn-over lento de cardiomiocitos.
Aunque el estudio postmortem de los corazones muestra
que la multiplicación de los cardiomiocitos está aumentada en forma significativa
después del infarto, desde un punto de vista clínico esta proliferación
parece incapaz de restaurar el músculo dañado (10).
Sin embargo, la identificación de una población de cardiomiocitos que
proliferan en el corazón adulto abre la posibilidad de estimularlos in
vivo o aislarlos y multiplicarlos ex vivo para trasplantarlos en las regiones
infartadas (11). Varios estudios están
en fase de realización para determinar con precisión los mecanismos celulares
y secretores que regulan la multiplicación de los cardiomiocitos desde
el nacimiento.
TEJIDO MUSCULAR
Durante
la formación del tejido muscular, precursores mononucleares y quiescentes,
los mioblastos, son activados, proliferan, se diferencian y fusionan para
formar las células musculares multinucleares, los miotubos. Estos miotubos
sufren una diferenciación terminal y, cuando están inervados, forman las
miofibrillas funcionales. Los mioblastos parecen derivarse de células
localizadas en la superficie de las miofibrillas, debajo de la membrana
basal, motivo por el que se denominan células satélites. Después del nacimiento,
las células satélites están normalmente quiescentes y son activadas como
respuesta al crecimiento o a una lesión muscular. Se ha propuesto que
las células satélites contienen una subpoblación celular con las características
de célula madre (12). De hecho, las
células extraídas del músculo utilizando las técnicas de aislamiento y
cultivo de las células satélites, pueden generar células sanguíneas. No
se sabe todavía, si se trata de una plasticidad real de las células madre
musculares o de una contaminación por precursores hematopoyéticos (13).
Aunque las células satélites se han considerado
clásicamente como la fuente de los mioblastos del músculo después del
nacimiento, investigaciones recientes plantean la posibilidad de un origen
de los mioblastos a partir de fuentes no miogénicas in vivo: fibroblastos,
células madre mesenquimales de los tejidos o circulantes desde la médula
ósea, miofibroblastos, células vasculares, células madre neurales.
Los primeros intentos de reparación del corazón lesionado
con músculo esquelético han consistido en las cardiomioplastías dinámicas
con el músculo latissimus dorsi, con éxitos variables. Paralelamente,
se han desarrollado técnicas de terapia celular utilizando precursores
de las células musculares (14).
Estas células tienen varias ventajas desde un punto
de vista clínico:
* Son
células autólogas que no precisan tratamiento inmunosupresor.
* Poseen una gran capacidad de multiplicación
in vitro.
* Su transformación en células miogénicas bien
diferenciadas reduce considerablemente el desarrollo de tumores.
Su resistencia a la isquemia les confiere una supervivencia
mayor en el tejido cicatricial producido por el infarto
(1).
Las primeras experiencias de factibilidad desde 1993
han recurrido a líneas celulares de mioblastos (3)
y, posteriormente, a mioblastos autólogos en estudios experimentales
y clínicos (15). Después de la extracción
del músculo esquelético, obtenido por biopsia de la extremidad, y de la
expansión en cultivo, los mioblastos son trasplantados en el músculo cardíaco,
inyectados en la circulación (15) o,
directamente, en la circulación coronaria (16).
Antes de iniciarse los ensayos clínicos, se han utilizado numerosos modelos
animales, en especial conejos, perros y cerdos (17).
Cualquiera que sea el método utilizado, el objetivo
es obtener el acoplamiento electromecánico, a través de uniones comunicantes,
entre los mioblastos injertados y los miocitos vecinos
(18). Para facilitar los estudios histológicos, las células
trasplantadas fueron marcadas. Así, el equipo de R.C.J. Chiu utiliza
los mioblastos esqueléticos autólogos marcados con DAPI, inyectados en
el ventrículo izquierdo de ratones Lewis. Tras una semana, las células
marcadas están indiferenciadas, pero se observa expresión de la conexina
-43 en los puntos de contacto entre las células trasplantadas y los
miocitos nativos. Después de 4-6 semanas, miocitos marcados, completamente
diferenciados, se interconectan y disponen en forma paralela a los miocitos
nativos (19). Sin embargo, el equipo
de Reinecke, luego de marcar las células injertadas con BrdU, en
un modelo experimental idéntico, no halla ni el fenotipo cardiomiocitario,
ni signos de acoplamiento electromecánico (20).
Otra técnica consiste en medir directamente los potenciales eléctricos
en los tejidos injertados: los primeros resultados muestran que los mioblastos
trasplantados en el miocardio están aislados desde un punto de vista electromecánico
(21).
A pesar de estos resultados contradictorios, el trasplante
de los mioblastos esqueléticos mejora la función ventricular izquierda,
tanto en los pequeños animales como en los grandes (22).
Se pudo demostrar también que el tratamiento previo de los mioblastos
con choque térmico mejora su supervivencia (23),
que existe una relación entre el número de células trasplantadas y la
mejoría de la función cardíaca (24) y
que esta mejoría se mantiene por lo menos durante un año (25).
Estos resultados esperanzadores han conducido a la realización
de un primer estudio fase I, mostrando que el trasplante de mioblastos
autólogos en la región infartada, asociado a cirugía de revascularización
coronaria, produce un engrosamiento de la pared y una revascularización.
Sin embargo, 4 de los 10 pacientes tratados han desa-rrollado arritmias
severas, necesitando la implantación de un desfibrilador automático (¿actividad
eléctrica ectópica de los mioblastos trasplantados que no se integran
en el miocardio receptor vía contactos celulares?). Un estudio más
amplio que acaba de iniciarse debe dar la respuesta a varios interrogantes:
tipo óptimo de las células injertadas, mecanismo de mejoría de la función
cardíaca (mejoría de la contractilidad y/o limitación y remodelado
de la zona infartada), optimización de la supervivencia celular
(1). Otro estudio fase I ha incluido 5 pacientes en lista de
espera para trasplante cardíaco, a los que se les implantó una asistencia
ventricular izquierda como “puente”; después de la cardiectomía,
durante la realización del trasplante, el estudio histológico ha mostrado
que los mioblastos trasplantados se han diferenciado en miotubos y permanecen
viables en el seno del tejido cicatricial (26).
CÉLULAS EMBRIONARIAS
Las
células madre embrionarias derivan de la masa interna del blastocito.
Pueden constituir una fuente importante de células debido a su gran plasticidad
y a su posibilidad de diferenciación en todos los tipos celulares del
organismo. Sin embargo, los problemas éticos mayores sobre las células
embrionarias humanas limitan su desarrollo y las aplicaciones terapéuticas.
Células madre embrionarias de ratas
Son las mejor conocidas. En el terreno cardiovascular,
las células madre embrionarias de rata pueden diferenciarse a cardiomiocitos
(27), células endoteliales y células
musculares lisas vasculares (28).
Los cardiomiocitos así obtenidos se asemejan a los cardiomiocitos del
tubo cardíaco embrionario (29).
Desde 1996, se conoce que los cardiomiocitos derivados
de las células madre embrionarias pueden ser trasplantados en la pared
del ventrículo izquierdo de la rata, integrándose con los cardiomiocitos
del receptor (30). Esta experiencia
se ha repetido con la implantación de células embriona-rias de ratas en
los corazones infartados de ratones, traduciéndose en una mejoría funcional
durante 32 semanas desde la inducción del infarto
(6). Un estudio reciente del mismo grupo muestra que el trasplante
de precursores de los cardiomiocitos, derivados de células embrionarias
y tratados con VEGF, es más eficaz para mejorar la función cardíaca después
del infarto; probablemente este efecto esté relacionado con un incremento
significativo de los vasos sanguíneos en la zona tratada
(31).
Las experiencias con injertos ectópicos permiten analizar
mejor los fenómenos celulares que ocurren después del trasplante con cardiomiocitos
derivados de células embrionarias. Así, tras el implante de estas células
en el retroperitoneo de ratas adultas, se observan, a partir del séptimo
día, latidos espontáneos con expresión celular de troponina 1, conexina
43 y antígeno nuclear de proliferación celular. Pasados 30 días, con microscopía
electrónica, el tejido trasplantado está formado por cardiomiocitos con
miofibrillas que poseen sarcómeras organizadas y conectadas por desmosomas,
fascia adherens y gap junctions; el tejido trasplantado está vascularizado
y perfundido por el receptor, lo que permite la supervivencia de los cardiomiocitos.
La adquisición del fenotipo cardiomiocito por las células
embrionarias parece necesitar la secreción de factores de la familia TGF-ß
por las células cardíacas vecinas del receptor. También se ha demostrado
que las células madre embrionarias pueden diferenciarse hacia varios tipos
de cardiomiocito (por ejemplo célula atrial, ventricular, de Purkinje,
del nodo sinusal o con actividad de marcapasos) (32).
Por lo tanto, en los trasplantes celulares con cardiomiocitos derivados
de células embrionarias, el injerto está formado por una mezcla de cardiomiocitos
(30), lo que puede generar arritmias
y deteriorar la función cardíaca a largo plazo. Los próximos estudios
deben dirigirse a aislar específicamente los cardiomiocitos ventriculares
para ser utilizados en el tratamiento del infarto agudo de miocardio o
de la insuficiencia cardíaca crónica. Uno de los métodos puede ser la
purificación celular, basada en la expresión de la cadena ligera de la
miosina de 2.1 kb, específica de los cardiomiocitos ventriculares diferenciados
(33).
A pesar de su disponibilidad en cantidades ilimitadas,
y de su facilidad para la multiplicación y diferenciación, las limitaciones
de las células embrionarias de roedores para la terapia celular en humanos
son evidentes: riesgo de rechazo inmunológico y, sobre todo, la posibilidad
de desarrollar teratocarcinomas en el receptor, incluso si este hecho
no se ha constatado en las ratas.
Células madre embrionarias
humanas
Las células madre derivadas de embriones humanos en
la fase de blastocito poseen todas las características de las células
madre embrionarias: inmortalidad, capacidad de proliferación ilimitada
en cultivos manteniendo un fenotipo indiferenciado y posibilidad de formar
todos los tejidos derivados de las tres capas embrionarias. Estas células
pueden diferenciarse espontáneamente a cardiomiocitos y a células endoteliales
(30,34) con una eficacia en la conversión menor que en las
ratas. Varios factores (HGF, EGF, bFGF, TGFb1, 5 azacitidina, ácido
retinoico) favorecen la diferenciación de las células embrionarias
humanas en cardiomiocitos.
Existen diferencias entre los cardiomiocitos derivados
de las células embrionarias humanas y las células embrionarias de roedores.
Más preocupante es que los cardiomiocitos derivados de embriones humanos
no presentan el fenotipo de células diferenciadas sino el de cardiomiocitos
precoces (34). Son necesarios nuevos
estudios para establecer las posibilidades de aplicar la terapia celular
con cardiomiocitos derivados de células embrionarias.
TEJIDO ADIPOSO
El
tejido adiposo es el más abundante del cuerpo humano. Su acceso es sencillo
y en la mayoría de las personas es posible extraer varios gramos de grasa
sin perjuicio estético. Desde hace mucho, el tejido adiposo obtenido quirúrgicamente
o por lipoaspiración es utilizado como autoinjerto en la cirugía reconstructora.
El tejido adiposo, como la médula ósea, deriva del mesénquima embrionario
y contiene un estroma que puede ser aislado con facilidad. Recientemente,
se ha demostrado que esta fracción estromal contiene células madre multipotentes
que, como las células madre mesenquimales, pueden diferenciarse a células
adipocitarias, osteogénicas y miogénicas (35).
Además, células mesenquimales aisladas del tejido adiposo de conejo y
cultivadas en presencia de 5-azacitidina se transforman en células del
tipo de cardiomiocito: latido espontáneo después de 3 semanas, expresión
de la cadena pesada de la miosina, de a-actinina y de la troponina 1
(36). En nuestro laboratorio, hemos obtenido la diferenciación
espontánea a cardiomiocitos, a partir de células derivadas de los tejidos
adiposos de la rata. Después del cultivo, algunas de estas células del
estroma adquieren el fenotipo molecular y funcional de las células marcapasos.
Posteriormente, es posible caracterizar células del tipo cardiomiocito
ventricular. Este proceso de diferenciación podría ser modulado por diferentes
citoquinas. Si bien estos resultados son prometedores, queda todavía un
largo camino por recorrer antes de poder prever la utilización de estas
células en un contexto clínico.
CÉLULAS ENDOTELIALES
Tanto
en los roedores como en el hombre, las células endoteliales pueden diferenciarse
a cardiomiocitos porque se establece un contacto celular entre las células
endoteliales y los cardiomiocitos existentes. Si bien las células endoteliales
embrionarias y neonatales son capaces de formar cardiomiocitos, las células
aisladas de los animales adultos no lo son, traduciendo una pérdida de
plasticidad durante su desarrollo. Sin embargo, las células endoteliales
relativamente bien diferenciadas de las venas umbilicales humanas forman
cardiomiocitos, lo que permite plantear la utilización del cordón umbilical
como fuente de células endoteliales humanas con una finalidad terapéutica.
Otra vía de investigación consiste en multiplicar ex vivo progenitores
endoteliales humanos circulantes (37).
CÉLULAS MADRE NEURALES Y HEPÁTICAS
Los
cardiomiocitos pueden formarse a partir de células madre de los tejidos
neurales durante su desarrollo y en determinadas condiciones experimentales.
Sin embargo, la eficacia de esta conversión es muy reducida. La línea
clonal de células hepáticas WB-F344 es capaz de transformarse in vivo
en cardiomiocitos después del trasplante en el corazón de ratones (37-40).
En estos dos casos, la aplicación de esta terapia celular
para el tratamiento del corazón isquémico parece poco realista.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Menasché
P. Cell therapy of heart failure. C R Biologies 2002; 325:731-38.
2. Van der Heyden MAG, Hescheler J, Mummery CL. Spotlight on stem
cells - makes old hearts fresh. Cardiovasc Res 2003; 58:241-45.
3. Koh GY, Klung MG, Soonpaa MH, Field LJ. Long-term survival of
AT1 cardiomyocyte grafts in syngeneic myocardium. Am J Physiol 1993; 264:H1727-H1733.
4. Soonpaa MH, Koh GY, Klug MG, Field LJ. Formation of nascent
intercalated disks between grafted fetal cardiomyocytes and host myocardium.
Science 1994; 264:98-101.
5. Etzion S, Battler A, Barbash IM, Cagnano E, Zarin P, Granot
Y, et al. Influence of embryonic cardiomyocyte transplantation on the
progression of heart failure in a rat model of extensive myocardial infarction.
J Mol Cell Cardiol 2001; 33:1321-30.
6. Min J-Y, Sullivan MF, Yang Y, Zhang J-P, Converso KL, Morgan
JP, et al. Significant improvement of heart function by cotransplantation
of human mesenchymal stem cells and fetal cardiomyocytes in postinfarcted
pigs. Ann Thorac Surg 2002; 74:1568-75.
7. Reinecke H, Zhang M, Bartosek T, Murry CE. Survival integration
and differentiation of cardiomyocyte grafts. A study in normal and injured
rat hearts. Circulation 1999; 100:193-202.
8. Yoo K-J, Li R-K, Weisel RD, Donald AG, Mickle MD, Jia Z-Q, et
al. Heart cell transplantation improves heart function in dilated cardiomyopathic
hamsters. Circulation 2000; 102:204-09.
9. Kajstura J, Leri A, Finato N, Di Loreto C, Beltrami CA, Anversa
P. Myocyte proliferation in end-stage cardiac failure in humans. Proc
Natl Acad Sci USA 1998; 95:8801-05.
10. Rosenthal N. High hopes for the heart. N Engl J Med 2001; 344:1785-87.
11. Reinlib L, Field LJ. Cell transplantation as future therapy
for cardiovascular disease? Circulation 2000; 101:182-87.
12. Zammit PS, Beauchamp JR. The skeletal muscle satellite cell:
stem cell or son of stem cell? Differentiation 2001; 68:193-204.
13. McKinney-Freeman SL, Jackson KA, Camargo FD, Ferrari G, Mavilio
F, Goodell MA. Muscle-derived hematopoietic stem cells are hematopoietic
in origin. Proc Natl Acad Sci USA 2002; 99:134-39.
14. Taylor DA. Cellular cardiomyoplasty with autologous skeletal
myoblasts for ischemic heart disease and heart failure. Curr Control Trials
Cardiovasc Med 2001; 2:208-210.
15. Robinson SW, Cho PW, Levitsky HI, Olson JL, Hruban RH, Acker
MA, et al. Arterial delivery of genetically labelled skeletal myoblasts
to the murine heart: long-term survival and phenotypic modification of
implanted myoblasts. Cell Transplant 1996; 5:77-91.
16. Suzuki
K, Murtuza B, Suzuki N, Smolenski RT, Yacoub MH. Intracoronary infusion
of skeletal myoblasts improves cardiac function in doxorubicin-induced
heart failure. Circulation 2001; 104:I-213-I-217.
17. Sorelle R. Myoblast transplant to heart attempted. Circulation
2000; 102:9030-31.
18. Reinecke H, MacDonald GH, Hauschka SD, Murry CE. Electromechanical
coupling between skeletal and cardiac muscle. Implications for infarct
repair. J Cell Biol 2000; 149:731-40.
19. Chedrawy EG, Wang J-S, Nguyen DM, Shum-Tim D, Chiu RC. Incorporation
and integration of implanted myogenic and stem cells into native myocardial
fibers: anatomic basis for functional improvements. J Thorac Cardiovasc
Surg 2002; 124:584-90.
20. Reinecke H, Poppa V, Murry CE. Skeletal muscle stem cells do
not transdifferentiate into cardiomyocytes after cardiac graf-ting. J
Mol Cell Cardiol 2002; 34:241-49.
21. Léobon B, Garcin I, Menasché P, Vilquin J-T, Audinat E, Charpak
S. Myoblasts transplanted in infarcted myocardium remain electromechanically
isolated. Proc Natl Acad Sci USA 2003; 100:7808-11.
22. Beauchamp JR, Morgan JE, Pagel CN, Partridge T. Dynamics of
myoblast transplantation reveal a discrete minority of precursors with
stem cell-like properties as the myogenic source. J Cell Biol 1999; 144:1113-21.
23. Suzuki K, Smolenski RT, Jayakumar J, Murtuza B, Brand NJ, Yakoub
MH. Heat shock treatment enhances graft cell survival in skeletal myoblast
transplantation to the heart. Circulation 2000; 102:216-21.
24. Pouzet B, Vilquin J-T, Hagège A-A, Scorsin M, Messas E, Fiszman
M, et al. Factors affecting functional outcome after autologous skeletal
myoblast transplantation. Ann Thorac Surg 2001; 71:844-50.
25. Ghostine S, Carrion C, Souza LC, Richard P, Bruneval P, Vilquin
J-T, et al. Long-term efficacy of myoblast transplantation on regional
structure and function after myocardial infarction. Circulation 2002;
106:I-131-I-136.
26. Pagani FD, DerSimonian H, Zawadzka A, Wetzel K, Edge ASB, Jacoby
DB, et al. Autologous skeletal myoblasts transplanted to ischemia-damaged
myocardium in humans. Histological analysis of cell survival and differentiation.
J Am Coll Cardiol 2003; 41:879-88.
27. Wobus AM, Wallukat G, Hescheler J. Pluripotent mouse embryonic
stem cells are able to differentiate into cardiomyocytes expressing chronotropic
responses to adrenergic and cholinergic agents and Ca2+ channel blockers.
Differentiation 1991; 48:173-82.
28. Yamashita J, Itoh H, Hirashima M, Ogawa M, Nishikawa S, Yurugi
T, et al. Flk1-positive cells derived from embryonic stem cells serve
as vascular progenitors. Nature 2000; 408:92-96.
29. Fijnvandraat AC, Van Ginneken AC, De Boer PA, Ruijter JM, Cristoffels
VM, Moorman AF et al. Cardiomyocytes derived from embryonic stem cells
resemble cardiomyocytes of the embryonic heart tube. Cardiovasc Res 2003;
58:396-406.
30. Klug MG, Soonpaa MH, Koh GY, Field LJ. Genetically selected
cardiomyocytes from differentiating embryonic stem cells form stable intracardiac
grafts. J Clin Invest 1996; 98:216-24.
31. Yang Y, Min J-Y, Rana JS, Ke Q, Cai J, Chen Y, et al. VEGF
enhances functional improvement of postinfarcted hearts by transplantation
of ESC-differentiated cells. J Appl Physiol 2002; 93:1140-51.
32. Nir SG, David R, Zaruba M, Franz W-M, Itskovitz-Eldor J. Human
embryonic stem cells for cardiovascular repair. Cardiovasc Res 2003; 58:313-23.
33. Franz
W-M, Rothmann T, Frey N, Katus HA. Analysis of tissue-specific gene delivery
by recombinant adenoviruses containing cardiac-specific promoters. Cardiovasc
Res 1997; 35:560-66.
34. Kehat I, Kenyagin-Karsenti D, Snir M, Segev H, Amit M, Gepstein
A, et al. Human embryonic stem cells can differentiate into myocytes with
structural and functional properties of cardiomyocytes. J Clin Invest
2001; 108:407-14.
35. Zuk PA, Zhu M, Mizuno H, Huang J, Futrell JW, Katz AJ, et al.
Multilineage cells from human adipose tissue: implications for cell-based
therapies. Tissue Eng 2001; 7:211-28.
36. Rangappa S, Fen C, Lee EH, Bongso A, Wei ESK. Transformation
of adult mesenchymal stem cells isolated from the fatty tissue into cardiomyocytes.
Ann Thorac Surg 2003; 75:775-79.
37. Kawamoto A, Gwon HC, Iwaguro H, Yamaguchi JI, Uchida S, Masuda
H, et al. Therapeutic potential of ex vivo expanded endothelial progenitor
cells for myocardial ischemia. Circulation 2001; 103:634-37.
38. Stocum DL. Stem cells in regenerative biology and medicine.
Wound Rep Reg 2001; 9:429-42.
39. Ballas CB, Zielske SP, Gerson SL. Adult bone marrow stem cells
for cell and gene therapies: implications for greater use. J Cell Biochem
2002; Suppl. 38:20-28.
40. Gage FH. Cell therapy. Nature 1998; 393:18-24.
|
Revista
Argentina de Cirugía Cardiovascular ®
Todos los derechos reservados - Prohibida la reproducción
total o parcial sin la autorización previa y por escrito
del editor
© 2003
|
|