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REVISTA ARGENTINA DE CIRUGÍA CARDIOVASCULAR
Vol. I - N° 2 / Diciembre - Enero - Febrero 2003/2004

ARTÍCULO ORIGINAL
CARDIOIMPLANTE DE MIOBLASTOS AUTÓLOGOS EN LA INSUFICIENCIA VENTRICULAR
POSTINFARTO*
Autores
Jorge Trainini†,
Noemí Lago‡, Roberto Giordano, Jorge de
Paz, Jorge Genovese, José Luis Barisani†,
Jorge Mouras, Marcos Quintana, César Sena, Alejandra Christen, Salvador
Chada
Recibido: 16.10.2003
Aceptado: 06.11.2003
Correspondencia: Jorge Trainini
HIGA
Presidente Perón.
Anatole
France 773, (1870)
Avellaneda , Buenos Aires, Argentina
E-mail:
jctrainini@hotmail.com
*
TRABAJO SELECCIONADO PARA PREMIO XXX CONGRESO ARGENTINO DE CARDIOLOGÍA
† MIEMBRO TITULAR SAC.
‡ OPTA PARA MIEMBRO TITULAR SAC.
RESUMEN
Objetivo
El cardioimplante de mioblastos autólogos (CMA) en
escaras necróticas es un tratamiento en vías de estudio clínico para evaluar
la mejoría de la disfunción ventricular postinfarto. El objetivo fue comprobar
la factibilidad y seguridad del CMA en pacientes con secuelas necróticas,
y evaluar los cambios clínicos y en la motilidad segmentaria durante el
seguimiento.
Material y métodos
Se intervinieron 5 pacientes masculinos (edad 60±6 años)
con disfunción ventricular postinfarto con 16 segmentos (S) akinéticos
(AK), 4 S diskinéticos (DK) e indicación de cirugía de revascularización
miocárdica (CRM) en áreas remotas a las no viables. Los mioblastos
se extrajeron del muslo por medio de una biopsia de 15 g. Se cultivaron
4 semanas y se implantaron durante la CRM. El análisis de la motilidad
parietal segmentaria se realizó mediante ecografía con armónicas y colorkinesis,
en el preoperatorio y a los 10±4.6 meses. El score de motilidad
se estableció según las normas de la Asociación Americana de Ecocardiografía.
.
Resultados
4.7±2.2 ml de solución albuminada con 200±37 millones de
células cultivadas conteniendo 55±11 millones de mioblastos (CD56+) se
implantaron mediante 22.6±7 punturas intramiocárdicas en los S AK y DK.
Ningún paciente tuvo complicaciones. No se produjeron arritmias malignas
ni óbitos. La clase funcional (NYHA) mejoró de 2.2±0.5 a 1±0.0 (p<0.05).
La fracción de eyección del ventrículo izquierdo aumentó de 33±15.6% a
36±12% (p=ns), el diámetro diastólico del ventrículo izquierdo de 64±6.5
mm se redujo a 60.1±4.2 mm (p=ns) y el índice de motilidad descendió de
1.75±0.0 a 1.63±0.5. De los 20 S comprometidos mejoraron 10 (p<0.05),
es decir un 50%. .
Conclusiones
Estos datos preliminares indican la factibilidad y seguridad
del CMA en cardiopatías isquémicas con escaras necróticas. La recuperación
de los segmentos AK y DK sugieren una eficacia funcional en la presente
muestra y deberá tener confirmación definitiva en el seguimiento a largo
plazo y en estudios con mayor número de pacientes. (Rev Arg Cir Cardiovasc
2003; 2:136-145)
Palabras clave
Mioblastos - Cardiomioplastía celular - Insuficiencia cardíaca
RESUMO
CÁRDIO-IMPLANTE DE MIOBLASTOS AUTÓLOGOS NA INSUFICIÊNCIA VENTRICULAR PÓS-INFARTO
Objetivo
O cárdio-implante de mioblastos autólogos (CMA) em
escaras necróticas é um tratamento em vias de estudo clínico para avaliar
a melhora da disfunção ventricular pós-infarto. O objetivo foi comprovar
a exeqüibilidade e segurança do CMA em pacientes com conseqüências necróticas,
e avaliar as mudanças clínicas e na motalidade segmentar durante o seguimento.
Material e métodos
Foram operados 5 pacientes masculinos (idade 60±6 anos) com
disfunção ventricular pós-infarto com 16 segmentos (S) acinético (AK),
4 S discinético (DK) e indicação de cirurgia de revascularização (CRM)
em áreas remotas às não viáveis. Os mioblastos extraíram-se da coxa por
meio de uma biopsia de 15 g. Foram cultivadas 4 semanas e se implantaram
durante a CRM. A análise da motalidade parietal segmentária realizou-se
mediante ecografia com harmônico e color cinese, no pré-operatório e aos
10±4.6 meses. O score de motilidade foi establecido segundo as normas
da Asociação Americana de Ecocardiografia.
Resultados
4.7±2.2 ml de solução albuminada com 200±37 milhões de células
cultivadas contendo 55±11 milhões de mioblastos (CD56+) implantaram-se
mediante 22.6±7 puncturas intramiocárdicas nos S AK e DK. Nenhum paciente
teve complicações. Não se produziram arritmias malignas nem óbitos. A
classe funcional (NYHA) melhorou de 2.2±0.5 a 1±0.0 (p<0.05). A fração
de ejeção do ventrículo esquerdo aumentou de 33±15.6% a 36±12% (p=ns),
o diâmetro diastólico do ventrículo esquerdo de 64±6.5 mm reduziu-se a
60.1±4.2 mm (p=ns) e o índice de motilidade decresceu de 1.75±0.0 a 1.63±0.5.
Dos 20 S comprometidos melhoraram 10 (p<0.05), quer dizer 50%.
Conclusões
Estes dados preliminares indicam a exeqüibilidade e segurança
do CMA em cardiopatias isquêmicas com escaras necróticas. A recuperação
dos segmentos AK e DK sugerem uma eficácia funcional na presente mostra
e deverá receber confirmação definitiva no seguimento a longo prazo e
em estudos com maior número de pacientes. (Rev Arg Cir Cardiovasc 2003;
2:136-145)
Palavras chave
Mioblastos - Cardiomioplastía celular - Insuficiência cardíaca
SUMMARY
AUTOLOGOUS MYOBLASTS CARDIAC-IMPLANT IN VENTRICULAR DYSFUNCTION
Objective
Acute myocardial infarction leads to loss of functional myocytes
and structural integrity of the heart. Autologous cell transplantation
to repair or regenerate injured myocardium is a new direction in the treatment
of cardiovascular disease. On the other hand, myoblast cell transplantation
to repair myocardial infarction has been shown to be safe and effective
in preclinical studies. The objective of this study was to demonstrate
the feasibility and safety of myoblast transplantation in humans.
Methods
Our experience include five patients transplanted with
myoblasts (age 60±6 years). The damage segments by postinfarct ventricular
dysfunction were 20, 16 of them akinetics and 4 diskinetics. In these
patients coronary bypass in remote areas was realized. Skeletal myoblasts
were grown from a biopsy taken at thigh level. The patients were studied
by dobutamina echocardiography, colorkinesis and radioisotopic ventriculography.
At the moment average of follow up is 10±4.6 months.
Results
An average of 4.7±2.2 ml of solution with 200±37 millions
cells containing 55±11 millions myoblasts (CD56+) were implanted by 22.6±7
injections in akinetics and diskinetics segments. All patients had uncomplicated
postoperative course. The mean New York Heart Association functional class
improved from 2.2±0.5 preoperatively to 1±0.0 (p=<0.05) postoperatively,
the ejection fraction increased from 33±15.6% to 36±12% (p=ns), the diastolic
diameter of left ventricle was reduced from 64±6.5 mm to 60.1±4.2 mm (p=ns)
and the motility index improved from 1.75±0.0 to 1.63±0.5. A blinded echocardiographic
analysis showed that 50% of the cell-implanted scars demonstrated improve
kinetics changes (p<0.05). .
Conclusions
The repair of the heart with autologous cells could have
profound medical importance. Clinical feasibility and efficiency rates
must be demonstrated with histological and functional evidence. A multidisciplinary
effort will be required to bring these techniques into routine clinical
practice. (Rev Arg Cir Cardiovasc 2003; 2:136-145)
Key words
Myoblasts - Cellular Cardiomyoplasty - Heart Failure
| |
ABREVIATURAS |
| |
AK |
|
Akinético/as |
| |
CF |
|
Clase funcional |
| |
CMA |
|
Cardioimplante de mioblastos autólogos |
| |
CRM |
|
Cirugía de revascularización miocárdica |
| |
DDVI |
|
Diámetro diastólico ventrículo izquierdo
|
| |
DK |
|
Diskinético/as |
| |
FEVI |
|
Fracción de eyección del ventrículo izquierdo
|
| |
GLP |
|
Good Laboratory Practice |
| |
GMP |
|
Good Manufactory Practice |
| |
IM |
|
Índice de motilidad |
| |
ETE |
|
Ecografía transesofágica |
| |
NYHA |
|
New York Heart Association |
| |
p |
|
Pacientes |
| |
S |
|
Segmentos |
| |
Tx |
|
Trasplante |
INTRODUCCIÓN
La
insuficiencia cardíaca como consecuencia del infarto de miocardio es uno
de los problemas mayores que afronta la cardiología. La disminución de
cardiomiocitos y la formación de escaras fibróticas no funcionales producidas
por el infarto de miocardio resulta en la producción de un daño irreversible
para la función cardíaca. Las intervenciones médicas pueden resultar un
alivio para esta situación, pero un número importante de pacientes progresan
hacia la insuficiencia cardíaca a pesar del tratamiento optimizado. Esto
determinó que se inserten dentro de este campo innovaciones terapéuticas
alternativas con el fin de mejorar el estado de situación. El trasplante
cardíaco, por otra parte, representa una solución aceptable para el estadio
final de la insuficiencia cardíaca. Sin embargo, los resultados alejados
limitaron su utilización dado los recurrentes episodios de rechazo y el
desarrollo de arteriopatía coronaria en el corazón injertado. Además,
mientras el número de pacientes en lista para trasplante cardíaco continúa
en aumento, la cantidad de donantes permanece relativamente estable. Estas
consideraciones determinan que se requieran con urgencia medidas terapéuticas
nuevas y efectivas para pacientes con insuficiencia cardíaca.
Estudios recientes demostraron que el trasplante de
células cultivadas en el miocardio no viable ofrece una nueva posibilidad
de restauración de la disfunción cardíaca en los corazones infartados.
Las células implantadas demostraron sobrevivir y proliferar dentro del
corazón nativo (1-4). La reparación
del tejido cardíaco con las propias células del organismo (reparo autogénico)
ofrece un ámbito fascinante en la consideración de una nueva concepción
terapéutica (5-6).
El objetivo de esta investigación es la comprobación
de la factibilidad y seguridad del cardioimplante de mioblastos autólogos
(CMA) en pacientes con disfunción ventricular secundaria a secuelas
necróticas y la evaluación de los cambios clínicos y en la motilidad segmentaria
de las áreas akinéticas/diskinéticas durante el seguimiento alejado.
MATERIAL Y MÉTODO
Diseño del estudio: retrospectivo, observacional.
.
Criterios de inclusión
La elección para la inclusión de pacientes se basó
en:
a) disfunción sistólica del ventrículo izquierdo con
una fracción de eyección (FEVI) <40%, anali-zada por ecocardiografía
y ventriculografía isotópica;
b) antecedentes de infarto de miocardio con presencia
de escaras akinéticas (AK) o diskinéticas (DK) y no viables,
demostrada por dos métodos diferentes;
c) espesor de pared ventricular >5 mm;
d) indicación concomitante de cirugía coronaria en área
remota (diferente del área trasplantada) con evidencias de viabilidad
e isquemia y anatomía coronaria no pasible de angioplastía percutánea;
e) clase funcional (NYHA) II-III.
Por su parte, los criterios de exclusión comprendieron:
a) patología del músculo esquelético; b) arritmias
incontrolables; c) infarto de miocardio <4 semanas; d) tests para virus
positivo; e) urgencia quirúrgica.
Este protocolo fue aprobado por el Comité de Ética de
la institución. Los pacientes incluidos recibieron extensa información
y dieron su consentimiento.
Estudios preoperatorios
En el preoperatorio, todos los pacientes fueron
estudiados con ecocardiograma doppler, ventriculografía isotópica, cinecoronariografía
y ventriculografía izquierda. Se determinó la viabilidad miocárdica mediante
perfusión miocárdica en cámara SPECT gatillado con MIBI Tc 99m (reposo/dipiridamol)
y ecostress con dobutamina. Se analizó la motilidad parietal segmentaria,
en condiciones basales, mediante ecógrafos SONOS 2500 y SONOS 5500
(Hewlett Packard; Andover, Massachussets USA), con empleo de colorkinesis
y armónicas de fusión, respectivamente. El score de motilidad parietal
se estableció según las normas de la Asociación Americana de Ecocardiografía
(segmentos cardíacos = 16). Los resultados de los estudios ecográficos
fueron analizados por dos especialistas diferentes.
Se realizaron pruebas serológicas virales para excluir
a los pacientes seropositivos para virus de inmunodeficiencia humana,
hepatitis y citomegalovirus.
Población
A partir de diciembre de 2001 y hasta febrero de
2003 se incluyeron 5 pacientes del sexo masculino con una edad media de
60±6 años (rango 52-66), portadores de disfunción ventricular postinfarto
y con indicación de cirugía de revascularización miocárdica en un área
remota. La localización del infarto fue ínfero-latero-posterior (n=2);
ántero-inferior (n=1), ántero-latero-infero-apical (n=1) e ínfero-posterior
(n=1). Los segmentos AK fueron 16 y los DK 4, con un total de 20 segmentos
comprometidos. Todas las áreas infartadas tenían coronarias ocluidas y
no revascularizables. Los segmentos hipokinéticos se excluyeron del análisis
con el fin de hacer más riguroso el protocolo, al evitar la posibilidad
de que la mejoría de los mismos se debiera a la cirugía coronaria concomitante
y no al implante de mioblastos. Los segmentos viables estuvieron representados
por 18 hipokinéticos y 42 normokinéticos.
En su totalidad, los pacientes presentaban síntomas
clínicos de insuficiencia cardíaca en clase funcional II-III y evidencias
de isquemia miocárdica en el territorio de la arteria descendente anterior,
demostrada por angina y tests funcionales ecográficos y radioisotópicos.
Los datos preoperatorios promedio de estos pacientes
indicaban una clase funcional (NYHA) de 2.2±0.5, mientras que la fracción
de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI) correspondía a 33±15.6%,
siendo el diámetro diastólico del ventrículo izquierdo de 64±6.5 mm y
el índice de motilidad de 1.75±0.0 (Tabla
1).
|
p N°
|
Edad
(años)
|
CF
(NYHA)
|
IM
|
Infarto
Localización
|
IMPLANTE CELULAR
|
DD
(mm)
|
VI
(mm)
|
FE
(%)
|
VI
(%)
|
|
Células
(x 106)
|
CD56+
(%)
|
Volumen
(ml)
|
Sitios
(n°)
|
Pre-Tx
|
Post-Tx
|
Pre-Tx
|
Post-Tx
|
|
1
|
65
|
II
|
1.8
|
Ínfero-latero posterior
|
250
|
65
|
3
|
10
|
64
|
63
|
38
|
39
|
|
2
|
61
|
II
|
1.8
|
Ínfero-latero posterior
|
220
|
44
|
6
|
25
|
67
|
64
|
27
|
28
|
|
3
|
56
|
III
|
1.8
|
Antero-latero ínfero-apical
|
200
|
59
|
8
|
26
|
73
|
63
|
21
|
23
|
|
4
|
52
|
II
|
1.3
|
Antero-inferior
|
190
|
55
|
3.5
|
27
|
59
|
55.7
|
39
|
39
|
|
5
|
66
|
II
|
1.1
|
Ínfero-posterior
|
140
|
53
|
3
|
25
|
57
|
55
|
40
|
54
|
Tabla
1. Cardioimplante celular. Datos.
|
Biopsia
muscular
Se extrajeron 600 ml de suero autólogo para el procedimiento
de cultivo, la mitad antes de efec-tuar la biopsia. También se extrajo
una muestra de 10-15 g de músculo esquelético del muslo (vasto lateral)
de los pacientes, bajo anestesia local, que fue fragmentada y trasladada
en un medio de preservación hasta el laboratorio de cultivos. El análisis
histológico de las biopsias reveló normalidad.
Cultivo
Se procedió a decontaminar la muestra con concentraciones
crecientes de antibióticos y a separarla de los tejidos aledaños (aponeurosis,
septos fibrosos, tejido adiposo). Los pasos siguientes correspondieron
a la digestión enzimática del macerado con enzimas (colagenasa, tripsina),
para luego proceder a la filtración y centrifugación. El pellet
remanente fue resuspendido en un medio de crecimiento con un 10-20% de
suero autólogo, sembrado e incubado a 37°C en cámara húmeda con el 5%
de CO2. La observación de los mioblastos en cultivo se efectuó en forma
periódica con el propósito de evitar una confluencia mayor al 70%, que
induciría a la diferenciación en miotúbulos con pérdida de la capacidad
de proliferación. Se realizaron las expansiones necesarias hasta llegar
a 200 millones de células. El tiempo total de cultivo fue de 3 a 4 semanas.
El día de la cirugía se recolectaron los mioblastos y se resuspendieron
en solución fisiológica y albúmina al 0.5% (recombinante). Se realizaron
ensayos microbiológicos, identificación cualitativa (por observación
directa e inmunofluorescencia indirecta con anticuerpos antidesmina)
e identificación cuantitativa por citometría de flujo con marcación CD56+
(identifica mioblastos y no fibroblastos). Se trasladaron los mioblastos
a 4°C. Todos los pasos del cultivo se realizaron bajo campana de flujo
laminar en áreas que cumplían las normas Good Manufactory Practice
(GMP) y Good Laboratory Practice (GLP) (Figura
1).
 |
Figura
1. Mioblastos en proceso de cultivo.
|
Cirugía
de revascularización miocárdica e implante celular
Los pacientes fueron intervenidos quirúrgicamente y
a todos se les practicó revascularización sin circulación extracorpórea
en arteria descendente anterior con arteria mamaria interna, con el propósito
de evitar la adición de variables de perfusión que invalidaran los resultados.
Luego de realizado el procedimiento de cirugía de revascularización coronaria,
las células se injertaron con una aguja de calibre 27 dentro y alrededor
de las escaras, en todos los segmentos comprometidos. Las punturas se
realizaron en forma tangencial, con el fin de reducir el riesgo de que
el contenido celular se derramara en la cavidad ventricular.
Se inyectaron un promedio de 200±37x106
células en un volumen de 4.7±2.2 ml (rango 3-8) y con un porcentaje de
células CD56+ (mioblastos) del 55±11%. Los sitios de implante fueron,
en promedio, 22.6±7 (rango 10-27).
El único tratamiento específico durante el perioperatorio
fue la utilización de hidrocortisona 500 mg previo al implante, seguida
de 100 mg c/6 horas el primer día, y luego dosis decrecientes hasta 100
mg c/12 horas en el quinto día, pasando luego a prednisona 40 mg c/12
horas, seguida con dosis decrecientes hasta los 30 días. Además, 3 semanas
antes de la cirugía se comenzó la impregnación del paciente con amiodarona
(200 mg/día) por vía oral, con el propósito de prevenir las arritmias
ventriculares.
Estadística
Los resultados se evaluaron como valores promedio ±
desvío estándar. Una comparación de datos preoperatorios y postoperatorios
se efectuó mediante el t test, con una p<0.05 como límite de significancia.
RESULTADOS
Postoperatorio inmediato
No se presentaron complicaciones referidas a la biopsia
muscular ni tampoco a la cirugía de revascularización miocárdica con el
implante de mioblastos. No se registraron arritmias malignas ni óbitos.
Los pacientes recibieron el alta entre los 7 y los 15 días.
Seguimiento
El seguimiento comprende un promedio de 10±4.6 meses.
En este tiempo no se observaron óbitos ni efectos adversos en ninguno
de los pacientes. Los estudios realizados para comparar la motilidad regional
entre el preoperatorio y el postoperatorio se realizaron con eco-colorkinesis
La clase funcional (NYHA) pasó de 2.2±0.5 a 1.00 (p<0.05)). La FEVI se
incrementó de 33±15.6 a 36±12% (p=ns), el diámetro diastólico del ventrículo
izquierdo de 64±6.5 mm se redujo a 60.1±4.2 mm (p=ns) y el índice de motilidad
descendió de 1.75±0.0 a 1.63±0.5. De los 20 segmentos comprometidos mejoraron
10, es decir el 50% (p<0.05) (Figura 2).
 |
Figura
2. Cambios en la motilidad con eco-colorkinesis.
Seguimiento a los 10+4.6 meses.
|
DISCUSIÓN
El concepto clásico le asigna a los cardiomiocitos
la capacidad de replicarse hasta los 3-4 meses de edad postnatal (7).
El corazón, de esta forma, sería un órgano postmitótico. En la eventualidad
de un infarto agudo de miocardio o en el curso de un proceso crónico,
como puede ser la hipertensión arterial, es dable observar la muerte de
una cierta cantidad de cardiomiocitos. La zona muerta se reemplaza por
una escara fibrosa, lo cual trae concatenado el remodelado ventricular.
Todo este mecanismo forma parte del desarrollo gradual de la insuficiencia
cardíaca (8-10).
Sin embargo, este conocimiento no regenerativo del miocardio
debe ser revisado a la luz de los últimos hallazgos
(11-13). Los datos experimentales en ratones mostraron que
la tasa diferencial entre el número de células cardíacas que mueren y
la cantidad total de células que configuran la masa ventricular implica
la posibilidad de un recambio activo. Si no hubiese esta suplencia, la
pérdida de la masa celular sería insostenible. Este concepto determina
una nueva visión sobre el envejecimiento cardíaco. En corazones sanos
se halló una tasa de células en mitosis del orden de 14x106.
Si el ventrículo izquierdo posee unos 5.5x106
de cardiomiocitos, un infarto agudo de miocardio produce en su población
celular una merma considerable de éstos. Hasta el momento se consideraba
la imposibilidad de réplica en los miocitos humanos. Últimamente, este
concepto no regenerativo del miocardio cambió, y existe en realidad un
recambio activo que permite conservar la masa celular. De esta manera,
el corazón renovaría anualmente un 20% de su contenido muscular
(7).
Este índice mitótico normal se incrementaría tanto en
presencia de patología necrótica como en las cardiopatías dilatadas idiopáticas,
hasta llegar a un promedio de 500x106 de células
en las zonas peri-necróticas.
En el corazón, el procedimiento de reparar la zona fibrótica
con células filogenéticamente emparentadas y cultivadas tiene como propósito
lograr la recuperación estructural y funcional de la zona afectada (14).
Las células que poseen potencialidad para el desarrollo de la corrección
cardíaca pueden ser de procedencia variada. Obviamente, en este desarrollo
tenemos en cuenta la derivación autogénica de éstas, lo que excluye tanto
las de origen alogénico como las transgénicas, las cuales se alejan del
concepto de autoreparo. Los tipos celulares utilizados en la práctica
clínica son, por el momento, los mioblastos y las células progenitoras
de la médula ósea.
La experiencia actual de nuestro servicio comprende
11 pacientes tratados a partir de diciembre de 2001, clasificados en tres
grupos:
I) 5 pacientes incluidos en este reporte con mioblastos
autólogos implantados por vía epicárdica;
II) células progenitoras autólogas de la médula ósea
implantadas por vía epicárdica (5 pacientes),
III) células progenitoras autólogas de la médula ósea
implantadas por cateterismo intracoronario (1 paciente).
Los mioblastos utilizados en la presente experiencia
provienen del músculo esquelético y también son denominados como células
satélites. Son de fácil multiplicación y los más estudiados, lo que permitió
su aplicación en la fase clínica (15-16). Están
ubicados en la membrana basal en carácter latente hasta que un estímulo
dispara su réplica. Los mioblastos se hallan en la línea celular que se
extiende desde la célula indiferenciada mesodérmica hasta las diferenciadas
cardíacas, esqueléticas y también del músculo liso
(17).
A pesar de que estas células se implantan en áreas infartadas,
estas zonas nunca son del todo avasculares y, por otra parte, los mioblastos
son resistentes a la isquemia, lo cual permitiría el crecimiento y la
multiplicación en un medio de nutrición óptimo. Nuestro objetivo principal
fue demostrar la compatibilidad en el uso humano, avalados por una larga
experiencia internacional llevada a cabo en los últimos años en diversas
especies animales. En este aspecto, los resultados clínicos fueron satisfactorios
ya que se demostró la posibilidad de la réplica celular desde la biopsia
inicial, cuyo número alcanzó una cantidad adecuada para el injerto entre
las 3 y 4 semanas de cultivo. Con relación a la cantidad de células implantadas,
nosotros utilizamos un promedio de 200x106, una
cifra menor a la experiencia inicial de Menasché (2).
Si bien consideramos que el porcentaje de mioblastos en la solución inyectada
debe ser superior al 55-65%, no concordamos con aportar grandes volúmenes
en el miocardio, lo cual se requiere si el número de células implantadas
es superior. Esta consideración también está relacionada con la ausencia
de arritmias importantes, observada en nuestra experiencia con respecto
a la de Menasché.
En lo concerniente a la seguridad del procedimiento,
hasta el momento no se presentaron complicaciones en la cirugía y en el
seguimiento de los pacientes implantados. En este aspecto, los mioblastos
tienen poca capacidad de oncogénesis o de migrar a células de diferente
naturaleza (osteoblastos, condroblastos). Su linaje miogénico es
un punto a favor con respecto a las células pro-genitoras de la médula
ósea, las cuales tienen una posibilidad fenotípica más amplia.
En nuestra experiencia clínica, la cardiomioplastía
celular se realizó con el empleo de mioblastos autólogos expandidos con
suero humano autólogo. Los mayores beneficios de lograr la expansión celular
con suero humano autólogo estriban en que esto se puede realizar sin riesgos
de contaminación por priones, virus o zoonosis. Las técnicas tradicionales
de cultivo comprenden el uso de suero fetal bovino para conseguir el crecimiento
celular. El contacto de las células humanas con suero fetal bovino, después
de tres semanas de cultivo, resulta en la fijación de las proteínas animales
sobre la superficie celular, lo cual representa un antígeno con posibilidades
de efectos adversos. Luego del implante celular, la reacción inflamatoria
produce la consecuente fibrosis. Los estudios anátomo-patológicos realizados
luego de la cardiomioplastía celular con suero fetal bovino demostraron
que las células trasplantadas se absorbieron dentro de la fibrosis sin
neovascularización (18-19). Esta configuración
histológica representa un riesgo por la posibilidad de establecer un circuito
de microreentrada, capaz de inducir arritmias ventriculares severas por
generación ectópica de impulsos. La experiencia clínica actual con la
cardiomioplastía celular demostró significativas arritmias ventriculares
severas y muertes súbitas en pacientes cuyas células se cultivaron con
suero bovino. Debido a esto, en algunos estudios clínicos se indicaron
desfibriladores cardíacos implantables. Sin embargo, las experiencias
clínicas como la nuestra indican que, cuando los cultivos de mioblastos
se expanden en suero humano autólogo, el riesgo de arritmia desaparece,
evitando la necesidad de cardiodesfibriladores.
Las explicaciones acerca del mecanismo por el cual las
células mejoran la performance del corazón son discutidas. Varios factores
contribuyen en forma directa o indirecta a lograr los beneficios estructurales
y funcionales. El implante de células musculares incrementa la elasticidad
regional y modifica la matriz celular con el propósito de prevenir el
remodelado ventricular. De este modo, las células injertadas en el área
del infarto contribuyen a tratar de evitar el adelgazamiento de la escara
y la dilatación del ventrículo. Aún no se elucidó el mecanismo que demuestre
la transmisión y propagación de los impulsos eléctricos desde el corazón
nativo a las células injertadas. Las respuestas al estímulo mecánico ejercidas
por los cardiomiocitos circundantes pueden ser las responsables para inducir
esta contracción. De ahí que el mejoramiento en la función ventricular
se obtenga a través de una combinación de factores.
Desde el punto de vista funcional, es de importancia
la demostración completa del acoplamiento electromecánico. Si bien se
hallaron discos intercalares responsables de las uniones intercelulares
en los implantes sobre territorios miocárdicos normales, estos hallazgos
no se comprobaron de forma amplia en las áreas fibróticas. El acoplamiento
electromecánico entre el músculo cardíaco y las células implantadas aún
debe demostrarse en forma fehaciente in vivo, debido a una baja regulación
de la N-caderina y conectina 43 en las fibras esqueléticas. Se debe conseguir
-de acuerdo con los trabajos experimentales desarrollados- la expresión
persistente de estas proteínas, con el propósito de comprobar la invasión
de la barrera del tejido fibroso por las células implantadas.
Las técnicas de abordaje que se utilizaron para implantar
las células pueden influir en la eficacia de la cardiomioplastia celular.
En efecto, la mortalidad celular que sigue a un implante celular parece
ser muy importante cuando éstas se colocan en el centro de una escara
altamente fibrótica, debido a la disminución del oxígeno y de los nutrientes
que conlleva el miocardio isquémico. El implante de células, preferentemente
en áreas periféricas (zonas intermedias entre escaras y miocardio normal),
y la asociación con la angiogénesis terapéutica pueden mejorar la sobrevida
celular. Sin embargo, podrían ser necesarios implantes de células repetidos
y periódicos para reducir en forma progresiva el tamaño del infarto en
cardiomiopatías isquémicas o para mejorar gradualmente la enfermedad en
miocardiopatías no-isquémicas. Esta opción deberá simplificarse con el
desarrollo de un catéter percutáneo, con el propósito de injertar las
células o de utilizar la vía intracoronaria.
El análisis estricto de la eficacia de este trabajo
debe relacionarse en sus resultados con el objetivo básico planteado,
el que consiste en observar los cambios cinéticos producidos en las áreas
no viables, metabólicamente inactivas e irrevascula-rizables, que fueron
implantadas con mioblastos. En este aspecto, son fundamentales los estudios
que evidencien contractilidad en los segmentos tratados con células implantadas,
ya que estos pacientes fueron revascularizados en forma concomitante.
Esta situación constituye una limitante en este protocolo, aunque ellos
presentaban únicamente isquemia en el área ántero-septal, remota a las
escaras injertadas. Por otra parte, sabemos que no más de un 10% de los
segmentos no viables tienen la expectativa de mejorar con la revascularización
miocárdica aislada (2), lo cual significa
un contraste con el 50% de segmentos recuperados a los 10±4.6 meses de
seguimiento en nuestros pacientes, en el análisis crítico (p<0.05). Los
segmentos analizados fueron akinéticos y diskinéticos. Los hipokinéticos,
si bien fueron tratados con implante de mioblastos en el mismo acto operatorio,
se excluyeron del análisis para evitar el posible efecto benéfico sobre
ellos de la cirugía de revascularización miocárdica, la que constituye
una limitante para la rigurosidad en la comprensión de los resultados.
El cardioimplante celular autólogo inaugura una era
promisoria en la terapéutica de las enfermedades cardíacas (20).
Sin embargo, persisten varias cuestiones a dilucidar para que esta posibilidad
se transforme en terapéuticas posibles y habituales. Cuál es la mejor
célula a utilizar y cómo deben ser implantadas, implican preguntas a resolver
más allá de que, por el momento, los mioblastos en medios de cultivo constituyen
las células más estudiadas y confiables utilizadas en la experiencia clínica,
junto con las células progenitoras de la médula ósea.
Aspectos éticos derivados de una técnica inicial hacen
que los pacientes elegidos para este procedimiento no contemplen únicamente
el implante celular en las zonas fibróticas, sino también la revascularización
de áreas revascularizables y remotas, en forma sincrónica. Una vez solucionadas
estas cuestiones, se deberá comprobar su real eficacia mediante comparación
con las técnicas convencionales. La asociación de terapéuticas angiogénicas
previa a la miogénesis celular parece estar justificada en la facultad
de inducir prevascularización en escaras postinfarto. Nosotros esperamos
que, en un futuro cercano, las células autólogas puedan utilizarse como
un recurso cotidiano para la regeneración de los tejidos en los pacientes
con cardiomiopatías. La regeneración miocárdica por medio del implante
celular conlleva la promesa de restaurar la función ventricular en aquellos
pacientes que presentan un infarto miocárdico extenso o una cardiomiopatía
dilatada idiopáticab (21).
CONCLUSIONES
Estos
datos preliminares indican la factibilidad y seguridad del CMA en cardiopatías
isquémicas con escaras necróticas. La recuperación de los segmentos AK
y DK sugiere una eficacia funcional en la presente muestra. Estas conclusiones
deberán ser confirmadas en el seguimiento a largo plazo y en estudios
aleatorizados con mayor número de pacientes.
.
AGRADECIMIENTOS
Se
agradece a: Laboratorios Craveri su colaboración técnica en el cultivo
de mioblastos. Lic. Florencia Roggers. Lic. Alejandra Mielnichuck.
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